sábado, julio 01, 2006

LO QUE SOBRA, LO QUE FALTA Y LO QUE REALMENTE NECESITAMOS…

Disclaimer: Este post está cargado de pensamientos depresivos, así que si quieres seguir leyendo es bajo tu propio riesgo.

[De fondo: Dido – White Flag ]

Que tiempos tan extraños, tan llenos de incertidumbre, tan oscuros, en donde todos dudan, en donde el futuro se ve incierto, en donde todos tenemos motivos (o bien los inventamos) para desconfiar de la gente, cuando nos despertamos de la resaca de que la fe no nos ayuda a mover montañas.

Se palpa en el aire (es eso o veo y leo mucha gente pesimista), a pesar de las virtudes tecnológicas, somos gente llena de carencias afectivas satisfactorias… con esto no estoy diciendo que nos falte alguien que nos quiera, que nos de su apoyo, inclusive que nos llene nuestras necesidades sexuales, pero nos faltan cosas que al hombre de siglos pasado lo hacían un ser completo, porque a pesar de la tecnología y de que somos más, la triste verdad es que al final nos sentimos profundamente y jodidamente solos.

Me veré muy absurdo al decir que esta conclusión la empecé cuando iba a decir que había recuperado mi computadora, déjenme contarles:

Mi computadora ha llegado, cuál sería mi sorpresa al encenderla y ver que muchas cosas que tenía antes habían desaparecido, encontrar mis archivos en D, ver programas que no quería instalados en mi máquina, ver que el esfuerzo de años de bajar cosas se había reducido a la nada, que aunque intentara reinstalar todos los programas faltantes, obviamente ya no sería lo mismo… perdí muchas cosas.

La vida es injusta, te esfuerzas y de repente, en un cerrar de ojos, las cosas desaparecen o cambian…

Lo peor vino después, cuando noté que mi computadora está lenta, que programas que no me causaban problemas como Word, Winamp o el mismo Firefox, se tarden minutos en cargar, cuando antes del accidente de la tarjeta madre no sucedía. Me sentí muy mal cuando encontré que en mi carpeta en donde guardaba mis álbumes de música, todos los que venían en carpetas habían desaparecido, me habían borrado horas de bajar cosas… y ni decir algo porque mis padres estarían en mi contra aún sin saber de que me estoy quejando.

Es frustrante hacer cosas, esforzarte en un mundo en que ya nadie valora el esfuerzo de nadie, en las que hay más opciones para fallar que para triunfar.

Vamos, hasta a las personas que leo están en cierto punto deprimidas: que les hace falta un amor, que no están bien con ellos mismos, que añoran cosas que no las añoran a ellos, que la bipolaridad, que las distancias, que hace falta, que necesitan, que urge…

Creo que todos nosotros tenemos sueños, todos los de esta generación, a diferencia de la generación x, de los adictos a la tecnología y de los fans de Reverde, ni de la resaca del metal, ni de los que fueron jóvenes en los 80’s, ni de la generación del amor… somos la generación de los sueños rotos.

Somos los idealistas a los que la realidad se encargó de decirles que los anhelos del corazón son una ficción que distará mucho de ser real, somos los que salimos de una carrera y que nos enfrentamos a un mundo para el cuál la escuela no nos preparó, somos a los que nos traen como calzones de puta para que al final del día te digan “nosotros te llamamos”, somos los que siguen las reglas cuando todos las contradicen y deforman; somos los que queremos un amor que nos haga hervir la sangre, no importa si es por un día, un mes o un año; no somos los hijos de papi que a la mitad de la carrera son productores de radio o trabajan por recomendación del “amigo de”, somos la desilusión y al bipolaridad encarnada; no somos grunge, sin embargo hemos perdido la fe; pero sobre todo, somos los que estamos hartos de todo esto y de más cosas.

Porque saben qué, estoy harto de estar deprimido, harto de ver cómo mis sueños se destrozan ante mis ojos, harto de los que no se dan una oportunidad para amar, harto de mis debilidades, harto de ser voluble, harto de tener miedo, harto de los que no nos quieren dar oportunidades para demostrar nuestras capacidades, harto de la gente del establishment que rompen sus reglas, de los que buscan un pretexto para discriminarte… estoy fastidiado.

Una amiga a la que le conté todas las cosas en las que no soy bueno me dijo, creo que de modo atinado:

“Bien, ya identificaste todo eso… ahora trabaja en ello”.

Fin del post depresivo.

No hay comentarios.: