jueves, octubre 19, 2017

LA ENFERMEDAD Y LA MOTIVACIÓN

Desde antes del temblor, empecé a sentir ciertas molestias en estómago. Fui al doctor y era mi intestino que estaba inflamado, seguro por comer tanto en la calle y por la colitis. Mi doctora no quiso escatimar en precauciones y para descartar cualquier otra cosa me mandó a hacer un ultrasonido abdominal: todo estaba bien: riñones, páncreas, vías biliares; sin embargo, descubrieron algo que sólo eso y un examen de sangre podrían mostrar: tengo esteatosis moderada, es decir, hígado graso.

Aunque la doctora me calmó y me dijo que quería descartar con el estudio que tuviera piedras en los riñones o en el hígado, yo no quiero jugarle al vivo y les diré el porqué: Mi abuelita, la mamá de mi mamá, falleció por cirrosis hepática antes de cumplir los 60 años. Las deficiencias en el hígado son hereditarias y aunque mi mamá no ha tenido problemas como esos (no bebe alcohol y durante gran parte de su vida comía poco), yo de niño tuve hepatitis a, que me alejo de la gente por tres meses. A reserva de un mejor diagnóstico sobre mi hígado, soy propenso a las enfermedades del órgano: cirrosis, las otras hepatitis y las peores: fibrosis, necrosis y cáncer.

La información médica que hay en internet y mi doctora me han tranquilizado un poco, pero a la vez me ha dado una solución para este problema: tengo que bajar de peso. Ya no es opcional. Sólo así puedo bajar la grasa del órgano y mantenerlo sano. Esta decisión me obliga a dejar muchas cosas que me gustan hasta que logre ese objetivo: beber alcohol (si el hígado no está bien, puedo dañarlo con dosis más allá de los 60 ml), dejar las carnes rojas y todo lo que tenga grasas saturadas; cambiar mi dieta por una llena en verduras, frutas, legumbres y mucha agua. Mi papá tiene una opinión bastante razonable al respecto: “¿Vas a dejar de disfrutar de la vida y todo lo que ofrece sólo por el placer de la boca?”. Le di la razón, su lógica es aplastante.

Desde hace un tiempo, he tratado de cambiar mi perspectiva de las cosas: ver las crisis como zonas de oportunidad para hacer mejores cosas. Después del temblor me propuse vivir intensamente, disfrutar de mi familia, mis amigos y la gente que me quiere, viajar, hacerme de mi propio espacio, intentar cosas nuevas, perder el miedo hacia el futuro, leer más, amar más, agradecer más… y eso no lo puedo hacer si mi salud está en riesgo.

Por eso, he decidido darme un año para bajar de peso (según leí, debe hacerse de forma moderada, ya que perder kilos de forma estrepitosa, puede sobrecargar al hígado y complicar su bienestar). Comencé esta semana evitando las grasas y las carnes rojas, comiendo en fondas o comprando ensaladas con pollo o atún. De inmediato mi cuerpo reacciona extraño por el cambio de dieta, pero sé que al rato me voy a acostumbrar y no sólo veré los resultados en mi cuerpo, me sentiré bien con ello.

Soy una persona rara y esto puede sonar muy tonto: si nada me obliga, puedo seguir en las mismas. Quizá por eso buscaba con tanto ahínco una beca donde fuese imperativo escribir y avanzar en tu proyecto para mantenerla. Por eso me endeudé cuando no tenía motivaciones para trabajar en el pasado; fue una tontería que ese fuera mi leit motiv, pero no podía abandonar mi chamba y tenía que pagar cada mes. Ahora veo esto como la oportunidad perfecta para el cambio físico; igual obligado por las circunstancias. La vida no carece de ironías.

Quería avisarles a los que leen este blog y me conocen: Me siento motivado con esto y sé que pronto podré disfrutar la vida como ustedes. También es una lección para mí: debo llevar una vida moderada de excesos. La vida es demasiado corta como para agotarla pronto por descuidos. Si te conozco, quiero que sepas que te quiero mucho y haré lo posible por verte pronto; pero quiero que me veas mejor, para disfrutar de gran manera de nuestro tiempo en esta existencia.

Si no te conozco: Me llamo Gerson Obrajero y estoy motivado para bajar de peso.

Nos vemos en el futuro.

miércoles, junio 14, 2017

CHOOSE LIFE!


Elige la vida. Elige una playera. Elige un pantalón. Elige una canción para empezar el día. Elige comer hasta reventar, para soportar la pesadumbre del estrés del trabajo que te da para vivir. Elige escribir un post para un blog que nadie va a leer, excepto tú; y sin embargo el hacerlo te dará paz. Elige un six de chelas, para beberte la soledad mientras estás en un maratón de series en Netflix. Elige mirar tu smartphone a cada rato, para alejar al fantasma del FOMO y sentir que eres parte de lo que sucede en el mundo. Elige Twitter, crea una cuenta falsa para vomitar palabras en la alterna y mantener una imagen en la oficial: quizá sientas que eso te dará algo de paz. Elige un filtro en Instagram o Snapchat y finge como los demás una vida que no tienes, una alegría que todos suponen, una postura que es tu estandarte en donde todos quieren parecerse a algo. Elige un litro de agua al día o dos, no importe cuántos tomes o cuánto evites el refresco, ya no estás en edad para bajar de peso de inmediato. Elige vivir solo, para que puedas masturbarte con las bocinas abiertas. Elige a Dios, pero sólo para cuando te conviene, sin las ataduras que quieren ponerte sus tuertos seguidores. Elige ropa cómoda, porque el Slim-Fit sólo le queda a los que se mueren de hambre. Elige la música que “tiene algo que decir y no vuelve a la gente estúpida”. Elige unos audífonos, para desconectarte de la estupidez del mundo y hallar en el ritmo la concentración para trabajar. Elige a alguien para conversar en WhatsApp e intenta convencerlo para salir y explicarle que no habrá nada mejor si a ti te eligen. Elige la nostalgia, pero sólo para recordar que el futuro que nos espera es novedoso y brillante. Elige la sabiduría en la “Era del fin de la razón”. Elige la inteligencia cuando todo mundo se ríe viendo estupideces en pequeñas pantallas. Elige innovar, no sólo seguir el camino que otros han trazado; sino crear otras formas. Elige equivocarte, pero sólo si tienes la capacidad de aprender de tus errores. Elige no endeudarte, las tarjetas de crédito son la nueva forma de esclavitud. Elige la quincena y baila porque te han depositado a tiempo en tu cuenta. Elige beber despacio, las crudas a tu edad no son una experiencia efímera. Elige extrañar: a los que están lejos, a los que ya no están, a los que quieren verte y a los que no, a tu familia que te ama y a los que no quieren verte. Elige el sexo, porque te hace hombre, llena vacíos y genera otros, porque es el regreso al origen. Elige ser feliz, porque no sabes si habrá una nueva oportunidad en el futuro. Elige el mindfulnes, ya que para estar en paz es necesario perdonarte y aceptar las cosas como son. Elige el amor, ya sea que te amen o no, te lo demuestren o nunca lo sepas de ellos. Elige escribir, aunque te hayas decepcionado de ello, pero al hacerlo encuentras la libertad que las águilas tienen al dominar los aires. Elige un tema para sacar todo lo que está en un alma por un momento. Elige el futuro, porque algún día llegarás a él. Elige ser tú. Elige la vida.

miércoles, febrero 22, 2017

TAL VEZ NO LO SEPAS...

Para Annie:

Tal vez no lo sepas (y digo “tal vez” porque las mujeres tienen el increíble don de la intuición), pero desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…

Tal vez no lo sepas, pero recuerdo haberte visto hace 5 ó 6 años en Twitter y decir: ¡Qué mujer tan bella! También debo confesar que chasqueé los dedos cuando supe tiempo después que tenías novio. Deseé en ese momento hablarte como hoy te hablo y conocerte más. Nunca me imaginé que sería por esta red social que nos empezaríamos a hablar más y que habría chance de ser amigos.

Tal vez no lo sepas, pero en cada chance de verte en Twitter, quería llamar tu atención. A veces creo que comentaba cada cosa que ponías y me esforzaba en mis respuestas, quería que en ellas vieras quién era y creo que lo logré. Aún así, me sentía muy lejos. Éramos amigos en la red social y en ese momento creí que las cosas no cambiarían, porque no tuiteabas mucho y hubo un tiempo que te fuiste a vivir lejos.

Tal vez no lo sepas, pero fue muy sorpresivo para mí que Quique me dijera que me conocías, que me mandabas saludos y que ubicaras dónde trabajo. Eso fue lo que me dio pie a acercarme más, a pedirte tu WA, a invitarte a salir. Me preguntaba cómo serías fuera de Twitter, si serías igual de tierna, de directa, de buena vibra; si a pesar de ser de mundos tan distintos podríamos llevarnos bien. Nuestras primeros chats y el primer café me habían dicho que estaba conociendo a una mujer muy especial, una excepcional. Antes de ese día, habíamos quedado en salir antes y no se dio; pero tú no lo olvidaste. Me emocionó mucho que me quisieras conocer.

Tal vez no lo sepas, pero desde esa noche en Reforma 222, quería verte todos los días: Ese par de horas platicando me parecieron como 20 minutos. Se dio tu viaje a Europa y pensé que te olvidarías de mí; sin embargo, tu foto de Roma, evocando una de las películas que te recomendé alegró mi día. Los días que te mandaba mensajes calculaba 6 ó 7 horas más para enviarte mensajes a horas prudentes. No podía esperar a que regresaras e invitarte a los tacos, pero en vez de eso, me invitaste a tu fiesta de cumpleaños.

Tal vez no lo sepas, pero no me he divertido tanto desde hace mucho que en tus fiestas. Recuerdo que me encantó verte bailar tango, hacer esos juegos divertidos donde hay que beber. Me gustó mucho conocer a tus amigos y saber más de ti por lo que ellos recordaban de la amistado contigo. Ahí fue cuando supe en verdad dónde me estaba metiendo, descubrí lo noble, sensible y decidida que eras, lo fan de Disney que eres, lo mal que lo habías pasado en el amor anteriormente y lo bien que te sentaba ser el alma de la fiesta.

Tal vez no lo sepas, pero yo no entiendo cómo alguien no está decidido a pelear por tu cariño a pesar de todo. Cómo no pueden ver en ti la voluntad que necesita para llevar al barco de amor a buen puerto, la pasión con la que vives. No se dan cuenta que vale la pena enfrentar a dragones por ver tu sonrisa, tus ojos, hasta tus muecas todos los días. Desconozco cómo no se inspiran en ti para ser capaces de protegerte de todo mal.

Tal vez no lo sepas (o quizá sí), pero esto es lo que tú me inspiras…

Tal vez no lo sepas, pero he querido decirte esto desde hace mucho tiempo. Las idas al cine son las peores oportunidades para expresar lo que uno siente, porque el tiempo de platicar es muy poco. Quiero demostrarte que no soy como los demás hombres, que sólo necesito una oportunidad para hacer tu mundo más brillante; que no importa lo que nos traiga el futuro, sé que dos siempre será mejor que uno. Si algo me han enseñado los últimos años es que vivir es de valientes y yo soy uno por ti.

Tal vez no lo sepas, pero falté el día que querías ir por tacos porque era en mi horario laboral, no me importó ir a comprar los boletos hasta la taquilla de Altavista para ver esa película, ni concertar nuestras citas cerca de tu casa y lejos de la mía a altas horas de la noche, ni recorrer media ciudad para disfrutar de tu posada (la mejor para mí en años). Haría eso y más si tan sólo pudiera verte y escuchar tu voz, aunque sea tan solo unos minutos. A vece siento que me das el superpoder de hacer cualquier cosa: Así es la forma en que me gustas.

“Tal vez no lo sepas”, o quizá si… lo que te decía sobre la intuición: Era una duda que era más grande que mis ganas por contarte esto en el poco tiempo que a veces tienes. Tal vez no lo sepas, pero soy escritor y por eso tantos párrafos. Sé que esto puede ser muy directo, pero es la forma que más me gusta. Si a ti te gustó, podría escribirte cosas mejores, ya que te las mereces. Creí que ya era tiempo de que decirlo, porque desde que desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.

¿Qué sigue? Ojalá podamos escribir el siguiente párrafo juntos…



Te quiere.
Gerson.