Era la una de la tarde y estábamos muy cerca del Ángel de la Independencia. Yo estaba sentado frente a una cámara, hablando sobre el podcast de Parabús.
Hace mucho dejé de temerle a la cámara. Creo que me es más intimidante hablar a la nada, con un micrófono, donde por lo regular cierro los ojos y empiezo a construir frases coherentes en mi cabeza, que frente al círculo negro dentro de un cuadrado. Con esfuerzos extraordinarios en la edición logro que no se oiga tan mal, pero en vivo, hablar por micrófono a la nada siempre me ha provocado algo de inseguridad.
Con la cámara es distinto. Siempre he sido muy vanidoso y me encantaba de niño que me fotografiaran. Siempre salía bien, era natural ver hacia el aparato que desprendía un flash y un sonido para indicar la captura. De niño me encantaba la televisión y en algún momento quise salir en el programa de Chabelo, o ser de esos niños actores como los que salían en Carrusel (estaba chavo, ustedes comprenderán).
Mi familia nunca ha sido aficionada a las videocámaras. Apenas hace un par de años se compraron la primera y no la usamos seguido. Pero mi primer acercamiento frente a ese monstruo fue en la carrera. Como saben, siempre he sido el tipo “detrás de cámara” así que procuraba no salir; pero una vez fue inevitable. Debíamos hacer un programa de revista en el estudio, además del audio (por razones del destino era inamovible ahí), tuve que encargarme también de la sección de música. Era sorprendente cómo no podía quedarme callado ante la cámara 2 que se me acercaba, nunca lo sentí invasivo, como muchos que definen así ser captados en video.
En el evento twittero de hace unos meses me entrevistaron junto con Bumen los amigos de salgamos.tv. Les dejo el video:
Tal vez no fue la mejor; sin embargo esa experiencia hizo sentirme más seguro.
Volviendo a la línea que abrió este post. Estaba ahí sentado, frente a una pequeña cámara mini dv, esperando a que el tipo que grababa me diera la señal para hablar. Tenía que hablar del Parabús y de cómo contribuye a la vida de la ciudad. Tenía sólo un minuto y medio para soltar choro y no equivocarme como lo hago en el podcast. Debía ser claro y contundente… y así lo fui. No sé si usarán una o varias de las grabaciones de esa tarde, pero de lo que no cabe duda es que me encanta y no me da miedo la cámara, es como platicarle a un amigo (con forma muy extraña) las cosas que sientes o piensas.
También salgo re bien en algunos videos cantando en youtube jejejeje… NOT! ;)
Nos vemos en el futuro.
sábado, mayo 30, 2009
FRENTE A LA CÁMARA
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