domingo, abril 06, 2008

LA CONVERSACIÓN

Todo empezó la semana pasada cuando mi madre citaba:

“Yo leí en tu blog que un tipo te considera su gurú, e inspiración aunque yo no lo supiera y que en su comentario me decía que no me desanimara… el comentaba una anécdota de que no lo aceptaron en un empleo, más tarde consiguió uno y le toco entrevistar al que fue su entrevistador en esa ocasión…”

Básicamente para que no me desanimara y que viera que no sólo mis padres ven a una persona especial en mí. De repente entré en shock, algo que sin duda provocaría, junto con las veces en las que mi madre se acercaba a mí para ver lo que estaba escrito en mi blog –“Si otros lo pueden leer, cuánto más yo que soy tu mamá”-, lo que ocurrió al estar solos y forzosamente entró el tema en nuestra conversación.

Me dijo que leyó cosas importantes, como cuando me desnudé y aquel de las ropas en el suelo de big blogger, de cuando trabajaba, de las cosas que les escribí a mis amigas, y las leperadas que decimos Minerva y yo en el podcast (hasta de paso leyó blogs de algunas de mis amigas como Skene, Perla y hasta Minerva). Mi madre era mi lectora y yo ni siquiera lo había sospechado.

El único antecedente de que alguien leyera mi blog o hiciera referencia, fue que mi hermana buscaba mi página de flickr y me encontró (de hecho me reclamó porque descrubrió que me habían comprado un iPod). O que en una bisteciza mi tío periodista hiciera referencia que yo era de las personas que encontró buscando en Internet, mencionando mi nickname “Tlalocman”: parece que no entró a leer -alivio- lo que hace su sobrino.

En fin, yo le dije que me molestaba que se metiera en mi vida, que era casi como si se metiera con mi mente, que me había sorprendido gratamente. Ella respondió que no lo dejaría de hacer, que el Internet es libre y que cualquiera tiene acceso a lo que escribo… hasta ella (que hace mínimo un año no sabía ni abrir un correo electrónico, menos navegar por la red, que era un blog).

Yo le dije que no se lo podía impedir. Después nos enfrascamos en una discusión sobre la confianza que nos teníamos. Nos gritamos, trajimos al momento aspectos del pasado y al final yo terminé subiéndome y mi mamá callada, todo para no sobrepasar el límite.

Minutos después bajé y le pedí disculpas, le dije cuánto la quiero y que si quería saber algo me lo podría preguntar (en aras de la confianza). Ella me dijo que sólo fue un ejemplo y que admiraba algunas cosas que había escrito y otras no le gustaban porque parecían moralmente incorrectas, pero al final yo sentí que respetaba mis puntos de vista. Me olvidé los pensamientos de abandonar el blog y cosas por el estilo.

Si lo estás leyendo, de veras que me da gusto que pases por aquí, porque sé que lo seguirás haciendo. =)

Nos vemos en el futuro

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