Bienvenido: ¿Quieres conocerme? Todo está aquí: mis días, lo que me gusta, mis ambiciones y sueños. En línea desde octubre de 2004.
viernes, noviembre 26, 2021
4 AÑOS DESPUÉS...
jueves, diciembre 28, 2017
PARA EL AMOR QUE HA DE VENIR…
No quiero vivir a expensas de que no me quieras, deseo amarte solo a ti, que no exista nadie más y que a esa verdad también te aferres tú. Deseo tener la seguridad de que tú serás mi primera visión por las mañanas y la última por las noches. No quiero ausencias que se sientan en la cama ni climas fríos sin tu calor; quiero llegar a casa y contarte cómo fue mi día mientras comemos algo, quiero escuchar tu voz mientras haces lo mismo para encontrar en cada cual un poco de consuelo.
Quiero hacer planes contigo y que tú también los hagas, que nos apoyemos en cada empresa que decidamos empezar y en cada obra que queramos terminar. Quiero realizar viajes contigo y faltar al trabajo juntos, porque decidimos disfrutarnos un solo día sin las responsabilidades del diario.
Quiero tu hombro para llorar cuando las cosas no estén bien y darte mi mano cuando necesites levantarte del suelo. Quiero hacer las cosas que usualmente hoy hago sin compañía: escuchar música, ir al cine, disfrutar de una serie y hasta pasear en sábado; ya que serían actividades más placenteras si tú estuvieras conmigo.
Deseo no tener que depender de personas que no saben si me quieren, que no deciden si entran de lleno en mi vida, que encuentran mejores cosas que hacer que estar contigo o que buscan un interés en lo material; no quiero elegir entre conocidas para investigar quién puede ser un buen prospecto de pareja, no quiero cancelaciones de último minuto, desilusiones en las citas o un boleto a la tierra fría de la amistad, no quiero que me comparen con nadie más, ni cargar con las sombras de relaciones ajenas y pasadas. Por eso te quiero aquí, conmigo.
Es horrible reconocerlo, pero soy yo el que necesita ser salvado; a cambio, yo te prometo la mejor versión de mí, la que los errores y la soledad bañaron con sabiduría y anhelos para cuando te conociera. Puedes estar entre las que conozca, o quizás no. Por eso no quiero tener opciones: quiero que mi decisión seas tú.
No tardes.
Gerson.
jueves, octubre 19, 2017
LA ENFERMEDAD Y LA MOTIVACIÓN
Aunque la doctora me calmó y me dijo que quería descartar con el estudio que tuviera piedras en los riñones o en el hígado, yo no quiero jugarle al vivo y les diré el porqué: Mi abuelita, la mamá de mi mamá, falleció por cirrosis hepática antes de cumplir los 60 años. Las deficiencias en el hígado son hereditarias y aunque mi mamá no ha tenido problemas como esos (no bebe alcohol y durante gran parte de su vida comía poco), yo de niño tuve hepatitis a, que me alejo de la gente por tres meses. A reserva de un mejor diagnóstico sobre mi hígado, soy propenso a las enfermedades del órgano: cirrosis, las otras hepatitis y las peores: fibrosis, necrosis y cáncer.
La información médica que hay en internet y mi doctora me han tranquilizado un poco, pero a la vez me ha dado una solución para este problema: tengo que bajar de peso. Ya no es opcional. Sólo así puedo bajar la grasa del órgano y mantenerlo sano. Esta decisión me obliga a dejar muchas cosas que me gustan hasta que logre ese objetivo: beber alcohol (si el hígado no está bien, puedo dañarlo con dosis más allá de los 60 ml), dejar las carnes rojas y todo lo que tenga grasas saturadas; cambiar mi dieta por una llena en verduras, frutas, legumbres y mucha agua. Mi papá tiene una opinión bastante razonable al respecto: “¿Vas a dejar de disfrutar de la vida y todo lo que ofrece sólo por el placer de la boca?”. Le di la razón, su lógica es aplastante.
Desde hace un tiempo, he tratado de cambiar mi perspectiva de las cosas: ver las crisis como zonas de oportunidad para hacer mejores cosas. Después del temblor me propuse vivir intensamente, disfrutar de mi familia, mis amigos y la gente que me quiere, viajar, hacerme de mi propio espacio, intentar cosas nuevas, perder el miedo hacia el futuro, leer más, amar más, agradecer más… y eso no lo puedo hacer si mi salud está en riesgo.
Por eso, he decidido darme un año para bajar de peso (según leí, debe hacerse de forma moderada, ya que perder kilos de forma estrepitosa, puede sobrecargar al hígado y complicar su bienestar). Comencé esta semana evitando las grasas y las carnes rojas, comiendo en fondas o comprando ensaladas con pollo o atún. De inmediato mi cuerpo reacciona extraño por el cambio de dieta, pero sé que al rato me voy a acostumbrar y no sólo veré los resultados en mi cuerpo, me sentiré bien con ello.
Soy una persona rara y esto puede sonar muy tonto: si nada me obliga, puedo seguir en las mismas. Quizá por eso buscaba con tanto ahínco una beca donde fuese imperativo escribir y avanzar en tu proyecto para mantenerla. Por eso me endeudé cuando no tenía motivaciones para trabajar en el pasado; fue una tontería que ese fuera mi leit motiv, pero no podía abandonar mi chamba y tenía que pagar cada mes. Ahora veo esto como la oportunidad perfecta para el cambio físico; igual obligado por las circunstancias. La vida no carece de ironías.
Quería avisarles a los que leen este blog y me conocen: Me siento motivado con esto y sé que pronto podré disfrutar la vida como ustedes. También es una lección para mí: debo llevar una vida moderada de excesos. La vida es demasiado corta como para agotarla pronto por descuidos. Si te conozco, quiero que sepas que te quiero mucho y haré lo posible por verte pronto; pero quiero que me veas mejor, para disfrutar de gran manera de nuestro tiempo en esta existencia.
Si no te conozco: Me llamo Gerson Obrajero y estoy motivado para bajar de peso.
Nos vemos en el futuro.
miércoles, junio 14, 2017
CHOOSE LIFE!
Elige la vida. Elige una playera. Elige un pantalón. Elige una canción para empezar el día. Elige comer hasta reventar, para soportar la pesadumbre del estrés del trabajo que te da para vivir. Elige escribir un post para un blog que nadie va a leer, excepto tú; y sin embargo el hacerlo te dará paz. Elige un six de chelas, para beberte la soledad mientras estás en un maratón de series en Netflix. Elige mirar tu smartphone a cada rato, para alejar al fantasma del FOMO y sentir que eres parte de lo que sucede en el mundo. Elige Twitter, crea una cuenta falsa para vomitar palabras en la alterna y mantener una imagen en la oficial: quizá sientas que eso te dará algo de paz. Elige un filtro en Instagram o Snapchat y finge como los demás una vida que no tienes, una alegría que todos suponen, una postura que es tu estandarte en donde todos quieren parecerse a algo. Elige un litro de agua al día o dos, no importe cuántos tomes o cuánto evites el refresco, ya no estás en edad para bajar de peso de inmediato. Elige vivir solo, para que puedas masturbarte con las bocinas abiertas. Elige a Dios, pero sólo para cuando te conviene, sin las ataduras que quieren ponerte sus tuertos seguidores. Elige ropa cómoda, porque el Slim-Fit sólo le queda a los que se mueren de hambre. Elige la música que “tiene algo que decir y no vuelve a la gente estúpida”. Elige unos audífonos, para desconectarte de la estupidez del mundo y hallar en el ritmo la concentración para trabajar. Elige a alguien para conversar en WhatsApp e intenta convencerlo para salir y explicarle que no habrá nada mejor si a ti te eligen. Elige la nostalgia, pero sólo para recordar que el futuro que nos espera es novedoso y brillante. Elige la sabiduría en la “Era del fin de la razón”. Elige la inteligencia cuando todo mundo se ríe viendo estupideces en pequeñas pantallas. Elige innovar, no sólo seguir el camino que otros han trazado; sino crear otras formas. Elige equivocarte, pero sólo si tienes la capacidad de aprender de tus errores. Elige no endeudarte, las tarjetas de crédito son la nueva forma de esclavitud. Elige la quincena y baila porque te han depositado a tiempo en tu cuenta. Elige beber despacio, las crudas a tu edad no son una experiencia efímera. Elige extrañar: a los que están lejos, a los que ya no están, a los que quieren verte y a los que no, a tu familia que te ama y a los que no quieren verte. Elige el sexo, porque te hace hombre, llena vacíos y genera otros, porque es el regreso al origen. Elige ser feliz, porque no sabes si habrá una nueva oportunidad en el futuro. Elige el mindfulnes, ya que para estar en paz es necesario perdonarte y aceptar las cosas como son. Elige el amor, ya sea que te amen o no, te lo demuestren o nunca lo sepas de ellos. Elige escribir, aunque te hayas decepcionado de ello, pero al hacerlo encuentras la libertad que las águilas tienen al dominar los aires. Elige un tema para sacar todo lo que está en un alma por un momento. Elige el futuro, porque algún día llegarás a él. Elige ser tú. Elige la vida.
miércoles, febrero 22, 2017
TAL VEZ NO LO SEPAS...
Tal vez no lo sepas (y digo “tal vez” porque las mujeres tienen el increíble don de la intuición), pero desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…
Tal vez no lo sepas, pero recuerdo haberte visto hace 5 ó 6 años en Twitter y decir: ¡Qué mujer tan bella! También debo confesar que chasqueé los dedos cuando supe tiempo después que tenías novio. Deseé en ese momento hablarte como hoy te hablo y conocerte más. Nunca me imaginé que sería por esta red social que nos empezaríamos a hablar más y que habría chance de ser amigos.
Tal vez no lo sepas, pero en cada chance de verte en Twitter, quería llamar tu atención. A veces creo que comentaba cada cosa que ponías y me esforzaba en mis respuestas, quería que en ellas vieras quién era y creo que lo logré. Aún así, me sentía muy lejos. Éramos amigos en la red social y en ese momento creí que las cosas no cambiarían, porque no tuiteabas mucho y hubo un tiempo que te fuiste a vivir lejos.
Tal vez no lo sepas, pero fue muy sorpresivo para mí que Quique me dijera que me conocías, que me mandabas saludos y que ubicaras dónde trabajo. Eso fue lo que me dio pie a acercarme más, a pedirte tu WA, a invitarte a salir. Me preguntaba cómo serías fuera de Twitter, si serías igual de tierna, de directa, de buena vibra; si a pesar de ser de mundos tan distintos podríamos llevarnos bien. Nuestras primeros chats y el primer café me habían dicho que estaba conociendo a una mujer muy especial, una excepcional. Antes de ese día, habíamos quedado en salir antes y no se dio; pero tú no lo olvidaste. Me emocionó mucho que me quisieras conocer.
Tal vez no lo sepas, pero desde esa noche en Reforma 222, quería verte todos los días: Ese par de horas platicando me parecieron como 20 minutos. Se dio tu viaje a Europa y pensé que te olvidarías de mí; sin embargo, tu foto de Roma, evocando una de las películas que te recomendé alegró mi día. Los días que te mandaba mensajes calculaba 6 ó 7 horas más para enviarte mensajes a horas prudentes. No podía esperar a que regresaras e invitarte a los tacos, pero en vez de eso, me invitaste a tu fiesta de cumpleaños.
Tal vez no lo sepas, pero no me he divertido tanto desde hace mucho que en tus fiestas. Recuerdo que me encantó verte bailar tango, hacer esos juegos divertidos donde hay que beber. Me gustó mucho conocer a tus amigos y saber más de ti por lo que ellos recordaban de la amistado contigo. Ahí fue cuando supe en verdad dónde me estaba metiendo, descubrí lo noble, sensible y decidida que eras, lo fan de Disney que eres, lo mal que lo habías pasado en el amor anteriormente y lo bien que te sentaba ser el alma de la fiesta.
Tal vez no lo sepas, pero yo no entiendo cómo alguien no está decidido a pelear por tu cariño a pesar de todo. Cómo no pueden ver en ti la voluntad que necesita para llevar al barco de amor a buen puerto, la pasión con la que vives. No se dan cuenta que vale la pena enfrentar a dragones por ver tu sonrisa, tus ojos, hasta tus muecas todos los días. Desconozco cómo no se inspiran en ti para ser capaces de protegerte de todo mal.
Tal vez no lo sepas (o quizá sí), pero esto es lo que tú me inspiras…
Tal vez no lo sepas, pero he querido decirte esto desde hace mucho tiempo. Las idas al cine son las peores oportunidades para expresar lo que uno siente, porque el tiempo de platicar es muy poco. Quiero demostrarte que no soy como los demás hombres, que sólo necesito una oportunidad para hacer tu mundo más brillante; que no importa lo que nos traiga el futuro, sé que dos siempre será mejor que uno. Si algo me han enseñado los últimos años es que vivir es de valientes y yo soy uno por ti.
Tal vez no lo sepas, pero falté el día que querías ir por tacos porque era en mi horario laboral, no me importó ir a comprar los boletos hasta la taquilla de Altavista para ver esa película, ni concertar nuestras citas cerca de tu casa y lejos de la mía a altas horas de la noche, ni recorrer media ciudad para disfrutar de tu posada (la mejor para mí en años). Haría eso y más si tan sólo pudiera verte y escuchar tu voz, aunque sea tan solo unos minutos. A vece siento que me das el superpoder de hacer cualquier cosa: Así es la forma en que me gustas.
“Tal vez no lo sepas”, o quizá si… lo que te decía sobre la intuición: Era una duda que era más grande que mis ganas por contarte esto en el poco tiempo que a veces tienes. Tal vez no lo sepas, pero soy escritor y por eso tantos párrafos. Sé que esto puede ser muy directo, pero es la forma que más me gusta. Si a ti te gustó, podría escribirte cosas mejores, ya que te las mereces. Creí que ya era tiempo de que decirlo, porque desde que desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.
¿Qué sigue? Ojalá podamos escribir el siguiente párrafo juntos…
Te quiere.
Gerson.
viernes, agosto 05, 2016
ALETYA, LA MÚSICA Y LOS SUEÑOS
Nunca fui muy constante en la realización de ellos. Tiempo después, aprendí que la magia es algo que tú creas y que hay cosas que vale la pena apartar tiempo, esfuerzo y sobre todo constancia para que sean posibles. Una de las especialidades del mundo es de enterrar nuestros anhelos y yo fui cómplice para enterrar los míos. Yo quería ser escritor, un buen comunicador, alguien que pudiera influir de forma positiva en las personas. Lo más que logré fue terminar como Community Manager por mi tiempo excesivo en internet, por ello he vivido experiencias que nunca creí experimentar y conocido personas increíbles, una de ellas es Aletya.
Hace como 12 años, yo creía que Internet era como el Viejo Oeste, en el que todos teníamos derecho a reclamar un pedazo de tierra para nosotros, sin las restricciones que tenía el "mundo real" y eso lo vi en servicios como MySpace. En ese entonces, era una red en la que muchos músicos se dieron a conocer, subieron música y se volvieron populares. Yo tenía este blog, pero abrí mi cuenta para seguir a estas bandas musicales nacientes, muchas de ellas eran de México. En 2006, entre todas ellas, alguien que me llamó mucho la atención fue Aletya, Primero por el inusual nombre, pero también por su propuesta musical: un electropop fino y bien hecho, muy rítmico. Ahí su música me atrapó, en especial su rola Y mientes...
A través del mismo MySpace, la contacté para usar su música en un podcast que al final nunca salió. Ella fue muy accesible y me dijo que estaba empezando su carrera, igual que yo, y seria genial promoveríamos mutuante. No volví a saber de ella hasta como por 2010, creo que por Twitter. Ella vive en Puebla y me decía que había dejado de hacer música y que había encontrado trabajo como maestra de música. La notaba desilusionada y me compartía videos de los días en los que se presentaba en festivales locales.
Durante los últimos años, hemos desarrollado una bonita amistad por las redes sociales: Amamos con locura la Bossa Nova, los boleros, nos encanta David Bowie y el rock clásico, hasta creo que tenemos formas muy similares de ver la vida y entre charlas por DM le confesaba mi deseo de que ella volviera a la música. Yo creí que ella ya se había rendido y de pronto, entre 2012 y 2013 lanzó su primer álbum: "Aldea Imaginaria". Dio un cambio radical a su música y le dio un toque más acústico e íntimo, sobre todo, letras más profundas y cargadas de sentimiento. De ese álbum recuerdo con cariño Champán y chocolate:
Vamos, obtuvo una nominación en los Indie Music Awards (IMAS) y su canción Dance The Dream salió en la tercera temporada de Capadocia. Después sacó como sencillo individual, mi rola favorita de ella, una balada romántica en la que se atrevía a crear palabras y significados: Me traes glissando:
Siempre me invita a irla a ver a Puebla y tiene como 2 años que no lo he podido lograr. Me he vuelto muy fan de esta nueva etapa. Me da gusto ver que su estilo sigue en constante evolución y que se ha hecho un espacio para seguir construyendo su sueño de hacer música. Hoy tengo el honor de presentarles su más nueva canción. Es una colaboración con Tate Klezmer Band, agrupación que hace música propia de Europa del Este. La combinación se vuelve brutal y el resultado es como una polka llena de vida, un ritmo que no puede dejarte indiferente que encaja perfectamente con la voz de Aletya.
La canción se llama Si te digo que te quise:
Mientras escucho esta rola, me evalúo a mí mismo. ¿Por qué dejé morir mis sueños? ¿Por qué al menos no me doy un tiempo para intentarlo una vez más? Aletya para mí es un ejemplo de no traicionarte a ti mismo, de no rendirte antes las adversidades y de que el talento sin esfuerzo se vuelve un adorno. Cada que puedo, le muestro no sólo mi admiración sino el cariño que me provoca su amistad. Creo que con su capacidad y tenacidad, el único límite que tiene es el cielo. Por mi parte, creo que tendré que hacer un esfuerzo para rescatar esa parte de mí que escondí por una un otra razón y que cada noche me recuerdan que están ahí, esperándome, como una asignatura pendiente en mi destino. Ahora que lo pienso, al ver lo que ella ha logrado, veo que mi mamá tenía razón: los sueños sí se hacen realidad.
Nos vemos en el futuro.
martes, mayo 10, 2016
MAMÁ, TE DEBO TANTO...
Mamá, te debo tanto y no sé cómo pagarte...
¿Cómo se paga el amor? Ni el que yo te tengo creo que sea suficiente. No me alcanza para pagar las noches de desvelo cuando he estado muy enfermo, o los días que a diario trabajabas para darme un mejor mañana. Me siento muy en deuda por aquellas tarde en las que platicamos y se nos van las horas. Ni todo el dinero del mundo es suficiente paga pagarte el haberme hecho ser quien soy, tanto que no puedo definir mi vida sin tus enseñanzas y sin el cariño que me demuestras todos los días.
¿Podría pensar siquiera una cantidad? Ni el dinero que me has prestado, el que me has dado cuando me he metido en problemas, ni siquiera cuando te convencía de darme dinero para ir a la tienda de revista por un cómic y más... todo ello, hasta la más mínima cantidad o duplicada, triplicada o aumentada hasta el infinito, no basta. Tu apoyo en los momentos más difíciles de mi vida y tu oído hacia mis razones desesperadas y a mis sentimientos más profundos, hasta tus intentos infructuosos por echarme ánimos que al final siempre terminan por hacerme reflexionar lo mal que estoy, todo ello y más es impagable.
¿Cómo pagar las risas, la buena vibra, inclusive las peleas? No puedo valuar tus preciados consejos, tu esfuerzo por que siempre estemos unidos, porque siempre actuemos como una familia, tu fe en mi (aún más grande de la que yo tengo en mí mismo) y el ayudarme sin pensar el el pasado o en el futuro. ¿Qué puedo ofrecer a cambio de que me veas mejor que el mundo, que creas que tengo talentos que ni yo mismo me creo a veces? Creo que gracias a ello no puedo rendirme ante los fracasos de la vida, porque sé que, aunque la vida se empeñe en aplastarme con el tonelaje de la frustración; al menos sé que hay alguien que cree que puedo levantarme y seguir luchando la buena batalla.
¿Acaso Dios mismo podría prestarme para saldar esta deuda? Cada que analizo mi vida y empiezo a contar a las personas más valiosas que tengo a mi lado, me siento muy feliz de que hayas estado desde el principio conmigo, cargándome desde pequeño, tomándome la mano después y en cada abrazo que nos damos, en cada llamada telefónica y mensajes con emoticones. Creo que terminaré debiéndole más a Él porque te puso a ti por mi mamá y porque no sé qué sería de mí sin tu presencia en mi vida. Lo imaginé hace rato, antes de escribir estas palabras y el panorama era desolador: soy una mejor persona gracias a ti.
Mamá, te debo tanto y no sé cómo pagarte: Por darme la vida, por apostarle al amor desde el primer momento en que supiste de mí, desde el primer respiro y los primeros rayos de luz que inundaron mis ojos; porque, sin saberlo, estás llena de amor y merece aún más del que tienes, porque nunca te rindes, nunca te haces pequeña ante los problemas, porque tu voluntad de leona es la que pone orden a la sabana, porque siempre me has puesto tu hombro para llorar, tu oído para escuchar y tus abrazos para sentirme a salvo. ¿Cómo se paga todo eso, cómo se paga todo? Hay una canción que dice,"al final, el amor que te llevas es igual al amor que das". No puedo más que agradecer a Dios todos los días por tu vida, por lo que me tú has dado y pedirle al Creador de todas las cosas que te multiplique toso ese amor que todos los días das.
Te amo, siempre.
Tu hijo Gerson.
miércoles, abril 27, 2016
DIEZ AÑOS DESPUÉS...
Hay un dicho que suele ser lapidario: “No es lo mismo Los tres mosqueteros que Veinte años después”. Curiosamente ambas son novelas de Alexandre Dumas y sólo hubo un año de diferencia entre la publicación de ambas, aunque sí existe el evidente salto temporal en la historia. Este dicho atribuye la razón de que la primera obra fue mejor de la segunda (o por lo menos con notorias diferencias). ¿Será que, como versa otra de estas piezas, “los tiempos pasados siempre fueron mejores”? Esa misma pregunta me hice al volver este domingo al Vive Latino: 10 años después de la primera vez: ver post 1 y post 2 (mayo 2006).
El boleto fue uno de esos beneficios que tuve por el trabajo y ese domingo no había decidido si usarlo; inclusive lo consulté en Twitter y ahí movieron mi conciencia. Vivo a media hora del Foro Sol, no tenía ninguna expectativa, pero tampoco nada bueno qué hacer. Como aquella primera vez, no sabía si bajarme en Velódromo o en Ciudad Deportiva. Con el boleto en la bolsa del pantalón, cuidando de que no se fuera a salir, sin bloqueador solar en la piel y con el dinero de la semana en la cartera. Al hacer check-in en el recinto de Iztacalco, el primer comentario en Facebook fue de Skene, a quien conocí hace 10 años y me acompañó esa vez al Vive: fue el inicio a un tour sin escalas por la nostalgia.
Amé que ya no existiera el largo trayecto y los tres puntos de revisión de la primera vez; en 5 minutos ya estaba en el primer escenario, disfrutando de una banda que no había escuchado antes y que me sorprendió por la frescura de su propuesta. Parecía que era la primera vez que Surfistas del Sistema salían de su país y ante un público sucinto pero entregado, se envolvieron en el éxtasis de la satisfacción por saberse agradables: la mejor experiencia de sus vidas, según el vocalista. Desde ahí supe que sólo era el inicio de un buen domingo.
Hubieron dos puntos de inflexión del día: el primero fue llegar a escuchar a Chetes. La catarsis me dio un puñetazo en la cara al escuchar Que me maten: recordé a Marisol, mi acompañante preferida del cine, de las veces en las que salíamos, del Centro Cultural España, de lo mucho que la quise y de esos tiempos en los que creía que todo era posible. Tomé en cuenta que el álbum Blanco Fácil salió hace diez años y estuve a punto del llanto en cuanto escuché Poco a poco: había salido de la carrera, amaba los blogs, había cortado con Érika y había ido a ese Vive con Adriana (Crazygirl en su bitácora) de Tampico. Quería ser periodista y no tenía idea de lo que serían Twitter y Facebook en mi vida. No tenía un buen trabajo y muchos kilos menos que hoy. Cuando volví en mí, Chetes había cerrado su participación con Efecto Dominó y decidí romper mi regla de eventos y partidos de fútbol: fui por un vaso de cerveza cara. Las circunstancias lo ameritaban.
Me arrepentí de no llevar gorra por el sol, que asaba todo el terreno y me compré una gorra de camionero. Estuve un poco en el escenario donde estaba la buena ondita de Kanaku y El Tigre y después fu donde estaba Ibeyi: un par de gemelas que eran cubano-francesas, hablaban en español pero cantaban en inglés y en dialectos africanos. Una onda Chill Out con muy buena vibra, lo que me puso a punto para lo que sería una de las grandes bandas que vi esa noche: The Chamanas. Tardaron un poco en salir, pero la espera valió la pena: un rock místico y potente, baladas poderosas y tan bien interpretadas, una energía que sólo voy a experimentar una vez en la vida, un momento único que me regalaron estos tipos de Ciudad Juárez/El Paso, Texas.
En el camino hacia el otro escenario estaba Porter con demasiada gente para el espacio que tenían. Casi nunca fui fan pero hasta ellos despertaron mis nostalgia: recordé MySpace y toda esa nueva música que escuché de 2005 a 2008 y volví al tango de los 10 años: recordé a una excompañera del trabajo, muy fan de ir a conciertos, que se sorprendía que con tanto amor y conocimiento que tengo de la música, yo no fuera un tipo que va mucho a conciertos. Quizá ella (de todas las veces que le escuché hablar sandeces) esta vez tenía razón: había perdido tanto tiempo sin disfrutar de la experiencia de la música en vivo: inigualable, que te eleva como la marea alta, que te llena como la luz que vence a la noche, que vuelve un momento más grande que la vida misma, tan necesaria como una adicción.
Subí a las gradas a escuchar a Of Monsters and Men; no soy muy fan pero debo reconocer que tocan muy bien y sonaban muy profesional. En realidad, sólo hice tiempo viendo mi cuenta de Twitter mientras empezaba Vicentico: el segundo punto de inflexión. Extraño mucho al Vicentico de Los Rayos; y aunque esta versión Rock/Pop de ahora no está mal, deseo que regrese esa fuerza de la naturaleza que era el vocalista de Los Fabulosos Cadillacs. Sin embargo, ese Vicentico volvió en dos canciones: la primera fue una acústica Mirando a la luna, fue inevitable recordar a Itzel, antes Venusina; hoy La Innombrable. He querido olvidarla tanto y he fracasado rotundamente en cada oportunidad, esa es una de sus canciones favoritas y deseé ser el tipo de atrás que estaba besándose con su novia tan apasionadamente como le era posible, quería que fuéramos nosotros dos: algo que nunca sucederá. La segunda canción fue una versión balada rock de Basta de llamarme así: ¡Suprema! Algún día les contaré porqué esa canción me recuerda a alguien muy cercano y amado, también les diré mi sentir ante la situación con la que lucha día a día…
A las 10 de la noche supe que ya era suficiente para mí. Como decía el sabio Rey Salomón en Eclesiastés 7:10: No te preguntes ¿por qué los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque en ello no hallarás sabiduría. Es cierto, porque en algún punto de esa tarde me cuestioné cuánto tiempo había perdido, cuánta gente se había ido, qué estaba haciendo con mi vida: cuestiones que básicamente siempre me han perseguido en la vida, me han atormentado las respuestas; pero con el tiempo aprendes a dejar el pasado atrás y a que esas preguntas te impulsen a tomar decisiones en el presente. Aún tengo vida y cada minuto es valioso porque es único e irrepetible, aún con lo circular que puede ser la existencia; quizá las oportunidades pasadas no volverán; pero eso no me exime de vivir nuevas y de crear futuros que serán tiempos pasados aún más brillantes.
Si pudiera explicar todo lo que he cambiado en 10 años, este blog se quedaría corto. Este es testigo de muchas páginas gloriosas y otras no tanto. Lo que he aprendido en este tiempo es que tengo que disfrutar cada momento de su vida, con lo bueno y lo malo, con quien está y quien no, mirando hacia adelante. Al revisar uno de los post del Vive (con todo y lo mal que escribía en ese entonces), definí ese primer sábado de Festival como “fue un día muy chido y que quedará muy presente en mi memoria como uno de los más importantes y definitorios de mi vida”.
Este domingo, 10 años después, también lo fue…
Nos vemos en el futuro. :)
lunes, febrero 29, 2016
AÑO BISIESTO
Cada cuatro años tengo un día más para extrañarte. Gracias a los errores del calendario gregoriano, febrero tiene un día más en el que eres bella; en el que el viento llega; roba parte de tu esencia y en su infinita gracia, llega hasta a mí por la nariz, recorre cada parte que has tocado con tu piel y por el torrente sanguíneo llega hasta mi memoria. Haces latir tan fuerte mi corazón cuando tú estás; pero no es el mismo cuando estás ausente, como los años con un día menos, esos años aciagos e infelices que no son bisiestos.
Cuento los días para escucharte hablar de música, para que me compartas lo que pasa por tu oídos; para que cantemos a Bowie, para que bailemos con Morrissey y su Have the pleasure of singing what you mean?, para que me beses con con The Doors y le quites su lugar a Paul como La Morsa. El cielo sabe lo miserable que soy cuando la ausencia tuya me atrapa y no hallo cómo solucionarla; quiero resolverlo todo como si fueran matemáticas, el tiempo intenta cambiarme pero no puedo alcanzar al tiempo, adelantarlo al momento en el que vuelvo a mirar tu tiernos ojos, esos brillantes que conectan con los míos cuando nos queremos.
Extraño tu voz suave endulzando mi oído, diciendo que quieres quedarte conmigo. Extraño cada uno de tus ángulos, lo quebrado de tu cabello a veces negro o rojo o castaño. Extraño cuando logro hacerte sonreír, pero más cuando te logro hacer sonrojar. Extraño aferrarme a tus caderas, como si un tornado me fuera a alejar de ti, ser un explorador del placer en tu cuerpo y descubrirte en más de mil formas. Mi cama te extraña tanto que cada noche vivo en un desierto sin el oasis de tus besos, las arenas cortan mi piel y nublan mi vista, sólo en los espejismos de mi nostalgia puedo tenerte cuando no estás. Hasta extraño tus mensajes, esos que me alegran el día cuando me llegan, como la brisa del mar en un día caluroso.
No me desprecies por ser bueno, tú conoces más allá de lo que la gente ve y sabes mi valía. Una vez logré que mis palabras atravesaran tu piel y calaran tus huesos. Mi diosa del vodka, te rezo todas las noches, esperando que vuelvan tus favores de afrodita, bendíceme con la gloria de tus ojos y con el paraíso de tus placeres. Hada perversa que con el hechizo de tu mirada enchinas mi ser. Sin ti, la cerveza me sabe a nada, la música se vuelve monoaural, el frío se vuelve insoportable. Vive recostada en mi pecho desnudo y duerme toda una tarde conmigo, ignoremos al tiempo, a la distancia, al desamor, a los demás: esos que nunca han importado entre tú y yo.
Sé que lo único que tengo son estas palabras y quizá haya mejores que yo; que puedan darte más y que hasta quizá logren cautivarte mejor. Te quiero tanto que no puedo desear más que tu felicidad conmigo o sin mí. Y aunque tengo la música, mis recuerdos de ti y mis amigos para sobreponerme a tu ausencia; sé que el viento me llevará tu esencia a donde quiera que vaya, porque sé que al menos he dejado una parte de mí en ti, una que sé que hará que tú me extrañes, al menos un poco. Los días 29 de febrero, invariablemente se me hará recordarte por tu cumpleaños, aún se hará más necesario evocarte por una simple razón: Cada cuatro años se me hará más difícil extrañarte, porque tendré más días para hacerlo; esos especiales que se dan cada año bisiesto.
Feliz cumpleaños. Te extraño siempre.
Gerson.
martes, enero 12, 2016
EN MIS PENSAMIENTOS, MAMÁ.
jueves, diciembre 31, 2015
REFLEXIONES SOBRE 2015
2015, un año para no olvidar:
Si 2014 fue un año de demoler y poner cimientos, este año que termina fue uno en el que me metí en un viaje vertiginoso que me llevó a lograr gran parte de las cosas que quería (y que me costó mucho obtener).
Gracias a Dios pude mudarme de nuevo, terminé de pagar algunas deudas, pude planear mejor muchos de los días, quité de mi vida gente que no me dejaba crecer y dejé entrar a gente que cree en mí. He tenido el placer y la dicha que anhelaba, pero voy por más.
Aún me falta trabajar en mi carácter, buscar ahorrar para el futuro y darme las vacaciones que merezco (la playa, por ejemplo); tampoco no descuidar mi alimentación ni dejar de visitar el gimnasio (otro logro más). Quizá no deje de creer en las personas (al menos en las que aún no me decepcionan), pero siempre me daré el beneficio de la duda.
Doy gracias al Creador por mi familia, por los amigos que están conmigo y que me quieren en su vida. A veces soy un poco ermitaño, pero si me llaman, ahí estaré.
Espero que el año que viene sea un año de muchos éxitos y de salud, de trabajo y felicidad, de amistad y mucha bebida, que la vida no deje de sorprendernos con cosas maravillosas, que cada día sea un aprendizaje y que compartamos lo bello y lo difícil con los que amamos, con su apoyo.
Gracias a todos por ser parte de mi vida. Espero que me acompañen en este 2016. La vida es un regalo y hay que aprovechar para disfrutarla hasta la última gota. Que mi Señor los bendiga.
Cheers! Prost! Saravah! 😃
Nos vemos en el futuro.
lunes, octubre 26, 2015
GOOD MORNING TO THE NIGHT: Gerson en el DF.
Siempre recuerdo esta rola cuando me mudo. Esta es la segunda vez...
Todo fue tan rápido que me hacen falta palabras: El sábado pasado buscaba por un grupo de renta en Facebook y encontré un cuarto en el centro. Mandé un mensaje y creí que no me lo contestarían. Me di cuenta al día siguiente que me habían contestado y llamé al número que la persona me dejó. Vi ese mismo día el cuarto y me gustó. Pugnaba con otra persona por la oportunidad; al parecer al chico que rentaba la caí bien y el lunes me mando un mensaje por WhatsApp diciéndome que sí quería tomar el cuarto.
¡No saben cómo me costó trabajo encontrar un cuarto este año! Lo intenté con tres amigos diferentes en 4 ocasiones y en todas hubo un pero que jodió todo. Quiero pensar que esos 10 meses han pasado por algo y que me llevaron a lograr algo cuando menos lo busqué y de quien menos lo esperaba.
Aunque tardó en llegar, irónicamente lo hizo en el mejor momento: Había comenzado a hacer hasta dos horas y media de trayecto gracias a las obras que están haciendo en Ecatepec, gracias también al gimnasio, llegaba hasta las 11 de la noche a casa de mis papás y mi cansancio se había hecho cada vez mayor. Dios ha sido bueno conmigo y ahora no tengo otra que echarle ganas y mantener lo más posible esta situación.
Por otro lado, extrañaré a mi familia, pero sé que este cambio es para mi crecimiento y que cuando los visite, los veré con más gusto y con la seguridad de que cada semana podremos disfrutar mejor de nuestra compañía.
Sobre el lugar: Está muy céntrico, muy cerca de mi trabajo, al parecer es un lugar muy tranquilo, el roomie que tengo es muy amigable y con una actitud muy relax. Espero que esto me genere ahorro económico y gran ganancia en calidad de vida. Con eso me doy por bien servido.
Hace tres años, cuando vivía en la colonia Del Valle, descubrí un disco de un dúo de DJ's australianos llamado Pnau, quienes usaron muchas de las canciones de Elton John para crear canciones altamente bailables y totalmente originales a las del músico inglés. Una de ellas toma una frase de Mona Lisas and Mad Hatters y al parecer le da voz a los amantes de la libertad y de la noche.
Llevo una semana con una sonrisa de oreja a oreja. Hago 35 minutos hacia mi hogar y no tengo que preocuparme en las noches por no alcanzar transporte. Puedo ir al cine más veces y tardarme el tiempo que quiera en el gimnasio. Dormir entre 7 y 8 horas me ha hcho estar más concentrado en el trabajo. El centro me queda súper cerca y estoy redescubriendo la ciudad en la que nací de formas maravillosas. Extraño a mi familia, pero hoy valoro más este instante en el que vivo.
Hoy brindo con una cerveza por haber recuperado mi libertad; pero hasta en los cómics no la hay sin responsabilidad. Hoy vuelvo a retomar el curso de mi vida, el mismo que no supe sostener hace años, pero que ahora no estoy dispuesto a abandonar así de fácil. Hoy le doy buenos días a la noche.
Nos vemos en el futuro. ;)
domingo, septiembre 06, 2015
COMER, TUITEAR, AMAR. Parte 3
Como algunos saben, me metí al gimnasio; gran diferencia con la primera parte hace 5 años en la que me quejaba de mi falta de condición y ahora que empiezo a tenerla, he recaído en los pecados de mi vida pasada: comer por estrés, por antojo, hasta pasar los límites. La presión de estos días ha desaparecido el "no lo necesito". Quizá pueda apreciar más el sabor de una gordita de chicharrón, de un taco al pastor, de una hamburguesa con queso, de una botella de refresco, de un pan dulce. Tuve una semana que hasta tuve un desencuentro con mi jefe directo y eso casi destruye mi estabilidad, la única salida que encontré para calmar mis sentidos no fue con el ejercicio; sino con la comida. Comí... y mucho.
Hace algunas semanas comentaba con una amiga que, sin temor a equivocarme, puedo definir mi vida antes y después de Twitter. Esta red social me ha cambiado más que otras, quizá no trabajaría en lo que hago sin estar ahí. En febrero cumplí 8 años ahí y necesitaría las mismas entradas que tengo en este blog para contar cada anécdota buena y mala que he tenido y cúanto me ha ayudado a crecer en los días buenos y malos. Hace semanas leí que Twitter va a la baja y que sus dueños no han podido capitalizarla como unidad de negocio, que no habían logrado aumentar el número de usuarios y que era probable que Google eventualmente lo comprará o que desaparecería en el mediano plazo. Me sentí triste, inclusive porque yo ya no tuiteo como antaño (fíjense cómo tuitear se ha vuelto parte de nosotros que la RAE ya tropicalizó el término, mismo que ya se nota en el título de esta tercera parte). Todo lo que tiene un principio, tiene un fin y quizá estemos viviendo los últimos meses de esta red social. Ojalá me equivoque. Tuiteo... mientras sea posible.
En la primera parte hablé de Itzel, en la segunda parte rompí con Paola y en esta tercera parte tengo tanto qué decir y las palabras me faltan. A 4 años luz de ellas, mi vida ha disfrutado de una soledad que ha pasado de triste e inconforme a feliz y triste. Amé a ambas y hace mucho tiempo que no me había dado la oportunidad de querer a alguien, porque no había salido bien. Si han leído mi blog en este último año saben que al menos le he dedicado un post a más de una mujer. He salido con varias y ha sido complicado. No soy precisamente el tipo de hombre conquistador, pero he tenido suerte. Hace tres semanas me le declaré a una hermosa mujer y creo que estuve a nada de un sí. Hace dos tuve el placer de reencontrarme con una y revivir pasiones. También hay otra que es mi amiga pero, a pesar de tengo más en común que con las otras dos, es con la que más lejos estoy y menos chances tengo. Me gustaría decir que las amo pero mentiría. Algo me pasó en estos últimos años y es algo que me preocupa: No sé si haya perdido mi capacidad de amar, o si mi forma de hacerlo haya cambiado. Amo... no sé si pueda aún.
¿Será este el fin de una era y el inicio de otra? Quién sabe. Lo único que sé es que aún tengo vida y tengo que seguir haciendo algo útil con ella, encontrar el equilibrio (lo que muchos se niegan a hacer) y forjarme un futuro donde siga disfrutando de comer, tuitear y amar.
Nos vemos en el futuro.
lunes, julio 20, 2015
EL CAMBIO ESTÁ EN MÍ
Después vi que nada cambiaba.
Entonces, cambié yo.
He aprendido que las cosas más efectivas en mi vida son las que piensas poco, alguien me invitó a inscribirme a un gimnasio hace un mes y acepté. Después de un mes de estar yendo, hoy me pregunto ¿qué fue lo que me motivo a ir, yo que evadía cada oportunidad de una vida sana y que he dedicado muchos años de mi vida al hedonismo de la comida? No lo sé, yo nunca he tenido problemas anímicos con ser gordo; sin embargo, cuando la ropa te aprieta, cuando ya no te queda, cuando tienes que comprar tallas más grandes, empiezas a perder atractivo y a ganar volumen. Quizá haya muchas cosas en estos estos últimos años que no he podido cambiar: pérdidas, traiciones, reveses, corazones rotos, oportunidades que se diluyen, carencia, anhelo, nostalgia... al menos puedo agregar una nueva actividad a mi rutina. Ahí me di cuenta que el cambio puede empezar conmigo.
No conoces tus límites hasta que los pones a prueba. Cada aparato se hace una prueba en sí misma y las repeticiones parte de las mismas. El sudor a veces llega a nublarme la vista, sabe a sal. El dolor que al principio tratas de evadir al final te deja con un sentimiento placentero. Vas poco a poco, necesitas cierto tiempo usar una toalla y tomar algo de líquido. Subes el peso, aceleras el ritmo y luego lo bajas, caminas, corres, alzas, empujas, ves aquello que te motivas, limpias los aparatos al terminar, cuentas, el tiempo acelera y se estanca. En instantes pasan dos horas. Llego al locker, me cambio y salgo al infinito de la noche mientras un ángel citadino me bendice con su luz.
Tuve que acompañar este cambio con suprimir cosas como el pan, las frituras y el refresco, bajarle a mis raciones de comida y el azúcar; e incrementar la ingesta de agua, de fruta y de cereales. Yo sé que los cambios a veces no son inmediatos y para no perder la cordura ya no espero algún cambio. Quiero que esto se vuelva un hábito, parte de un nuevo estilo de vida que me pueda dar buenos años en el porvenir. Cada que recuerdo o se me quiere antojar eso que lo que me privo, me mentalizo y caigo en la reflexión de que "no lo necesito". Por lo mientras ya al inscribirme tengo un plazo forzoso de un año para pagar cada mensualidad más una anualidad, sería un desperdicio de dinero no ir y sería como verme la cara al no ir y aprovechar la oportunidad de cambiar las cosas, poco a poco, a veces con victorias casi imperceptibles.
Como les dije, llevo un mes. Me había comprometido a comparar mis medidas y peso en esta primera etapa, checar el progreso de la ida al gimnasio: logré bajar 4 kilos (quizá fueron más) y reducir muchos centímetros en brazo, pecho y cadera. Eso sumado a que pude ponerme un pantalón que antes no me cerraba me dio una alegría inmensa, un recordatorio que sí pueden cambiar las cosas en una realidad propia que parece inmutable. Gracias a Dios di este primer paso y permitió que se note el esfuerzo. Es agradable ver que nadie es indiferente a las modificaciones físicas y en la conducta que he realizado en estos 35 días. "¿Ya te vas al gym?", ¿¡Te ves menos panzón!", "¡Qué bueno que te estás cuidando", "se te está limpiando la cara" y otras frases que son halagos al alma, aunque sólo se refieran al cuerpo.
Tengo 33 años y siento que parte de mi juventud se fue con cosas muy tontas. El tiempo se me escabulle de las manos, tengo que aprovechar mientras tenga vida para disfrutarla al máximo y ofrecerme un futuro mucho mejor. Quiero también verme atractivo, que las personas sientan curiosidad de ver qué hay dentro de mí; que no vean a una persona descuidada sino alguien que puede aportar lo mejor de sí a los demás. Quiero una esposa y una familia para mí; porque ya no soy un niño, porque mis días no me gustan y quiero unos mejores. Porque si nada cambia al menos y puedo demostrar que el cambio está en mí.
Sé que al rato estaré muy cansado; pero saliendo del gimnasio, tendré la energía para continuar un día más.
Ya les contaré de mis avances.
Nos vemos en el futuro, uno más brillante.
sábado, junio 06, 2015
ESPECIAL TODOS LOS DÍAS
viernes, mayo 01, 2015
PERDER ES UN DEPORTE INSOPORTABLE
Perder se me ha vuelto un deporte insoportable.
Llega a mi mente aquella vez que mi abuelo, al presenciar una acalorada discusión con mi padre me dijo: "calla, hay veces que perdiendo, ganas". Su lógica era insuperable: podía llevar la cólera a niveles irreparables, no había forma de llevarme la victoria aún ganando un desencuentro a golpes, era tonto magullar el cariño por sólo tener la razón. Más tarde, la vida me daría me enseñaría que tomé la decisión correcta al ceder (confieso que en ese momento no lo vi); sin embargo, la costumbre de perder en mi vida ha sido más un lastre maldito que un constructor de triunfos.
Al terminar el párrafo anterior, vinieron a mi mente esas frases hechas: "uno aprende más de las derrotas que de las victorias" y otras variaciones atribuidas a Edison y Michael Jordan, célebres por la luz de sus obras y por lo decisivo de sus actos. He encontrado menos de mil formas de perder y aún espero que el equivocarme tanto haga que en lo subsecuente logre ser alguien determinante. Mientras tanto vivo en el standby de los que esperan en el purgatorio, ente el cielo y el infierno de ganar o perder.
Y es que mi consuelo y quizá fuente de paz transitoria es que soy humano, no soy tan perfecto como Aquel que me creó. Pero las apologías se derrumban ante las el resultado negativo, que marca de forma indeleble la realidad. Uno pierde oportunidades, amigos, amores, dinero, suerte, voluntad... copos de nieve en forma de diamantes que se pierden entre los montones de precipitación helada: irrecuperables. Es cierto que el día de hoy siempre es un buen momento para empezar, pero es difícil cuando el destino se te escabulle de las manos como agua.
Uno no se empeña en perder, no se toman decisiones para terminar en la lona, uno trata de ir hacia lo mejor; mas no se puede ver el futuro ni prever todas las posibilidades o escenarios para que las cosas andan bien. Es ahí cuando duele, porque creías ir en buen camino, alejado de los errores pasados sólo para caer en nuevos. Perder se vuelve un oficio irónico, porque no lo buscas practicar, uno que no quieres que se vuelva costumbre, un destino obligado si no llegaste a la meta de ganar.
Perder y ganar: dos caras de la misma moneda, una que en cada lado tiene un valor distinto. No obtienes la misma satisfacción de ambas variables. Mientras que en la victoria no deseas dirigirte hacia la derrota, el que es vencido anhela un día alzar las manos en señal de triunfo. Mi deseo por ganar se vuelve más grande en proporción misma en la que me hundo en el pantano de las derrotas consecutivas. He salido seco del desierto, rasguñado del matorral, sin ser el mismo que fui antes de la experiencia. Perder me ha demostrado que mi alma es biodegradable.
Elizabeth Bishop decía que "el arte de perder se domina fácilmente" y ahora lo sé. Me encantaría que existiera una forma menos dolorosa de aprender, de obtener sabiduría y conocimientos. Sueño desde el desierto con oasis de triunfo, con romper el ciclo en el que estoy atrapado como quien mata a una serpiente. Me doy cuenta que las victorias no de deben menospreciar, porque ganar tiene su mérito, vale el esfuerzo y la sensación incomparable (esa de la que casi no me acuerdo pero que definió bien Vince Lombardi) lo es todo.
Quiero creer que algún día volveré a ganar y todo será distinto.
domingo, marzo 22, 2015
TOCAR LA LUNA CON LAS MANOS
Así como en todos los siglos ellos han mirado su brillo reflejante, admirado la belleza que irrumpe el abismo de la noche, se han asombrado la atracción que provoca en los cuerpos terrestres, han gozado de la fascinación que atrapa el imaginario humano y se han alimentado de la inspiración que llena las hojas en blanco: así es como tú me gustas.
Eres todo un cúmulo de pasiones contenidas en la portada de tu timidez, misma que invita a leerte como a un Bestseller. Que nadie se engañe de tu inicial silencio, que en tu voz se esconden horas de conversaciones, mismas de las que me encanta aprovecharme cuando te veo. Cuando me adentro más en tus páginas, sé que hay un gran sentido del humor, un gusto por disfrutar de las cosas simples de la vida, una virtud innata y sensible hacia las artes, una coquetería de la que nunca que das cuenta, porque para ti es como respirar.
Me encanta cuando miras en blanco y negro, pero amo cuando capturas como nadie el color en una foto. En tu ADN tienes un tesoro que no se puede comprar: talento. Con él, has llegado hacia donde palabras como estas sólo sueñan en llegar. En ti, la imagen es un poder para cautivar, impresionar, convencer y seducir. Mis ojos disfrutan tus imágenes como los más exquisitos caramelos, como las buenas noticias, como una brisa fresca en un día caluroso. Es una de las primeras cosas que admiré de ti y de las que más me fascina remembrar cuando tu nombre bombardea mi pensamiento.
Quiero pasear en la noche bajo el amparo de tu sonrisa, inspirarme en aquello ojos siempre escondidos detrás de unos lentes oscuros, escuchar tus pasos mientras disfruto de tu andar. Anhelo tomarte de la mano y dejar que me lleves volando a donde tú quieras, luchar contra el tiempo y hacer de nuestras conversaciones una experiencia memorable. Deseo enseñarte que las cosas que valen la pena son las más sencillas y poder escribirte por días, por meses, por años; sólo porque alguien como tú siempre se lo ha merecido.
Sé que al pedirte una oportunidad de conocerte mejor y que me permitas entrar en tu vida es muy similar al deseo de los poetas por alcanzar la luna con las manos; pero, como ellos, deseo que mis palabras sean una escalera, un cohete, un portal mágico que me permita llegar ahí donde tú estás. Sé que este no es un buen momento, quizá nunca lo sea, tal vez sólo me he dejado llevar por lo que siento y en este arrebato pierda más de lo que gane, pero sé que valdrá la pena si gano al menos que lo consideres, porque así es como tú me gustas.
Si lo leíste, házmelo saber.
Gerson. :)
martes, febrero 10, 2015
lunes, enero 05, 2015
jueves, enero 01, 2015
EL RUGIR DE LA LEONA
¿Quien podrá en contra de la leona cazadora que cuida de los suyos? Es lo que en estos años siempre me he preguntado cuando te veo: esa tenacidad ante las tempestades, el ansia de arrebatar lo que está en el cielo, la generosidad que hace que te olvides de ti misma, la bondad que no sólo repartes a los tuyos, la pasión con la que abordas la vida, el brillo de tus melenas cuando las baña el sol, el rugido que pone en orden a la sabana. Esa eres tú, mamá.
A veces quisiera no preocuparte tanto cuando salgo, no quitarte el sueño cuando juego con la noche, no hacerte dudar de mí cuando me entrego a la dicha. Quisiera que pensaras que ya no soy un niño pero en el fondo sé que siempre me verás así. Sé que como leona, saltarías sobre aquel que me quisiera hacer daño, tratarías de mantenerme a salvo en el cubil, me traerías carne fresca para que no me escucharas llorar y no dejarías que nadie, excepto tú, me tocara. Logras que tu fuerza interna se convierta en una avalancha imparable que arrasa con todo obstáculo. A veces creo que no tienes límites, que en ti no hay fronteras, que siempre llegarás hasta donde tú quieras.
He visto a través de los años cómo tu esfuerzo te ha hecho llegar a lugares jamás imaginados. A veces parece que tú encuentras solución a lo que de primera vista no lo tiene. ¿Cómo no amarte y admirarte también por ello? Con tu ejemplo te has convertido en una profesora para mi vida, tanto que al compararme aún me siento pequeño. Me has enseñado a sacar las garras cuando es necesario, sobre el bien y el mal, sobre Dios que te ha hecho una mujer que mira más allá de la realidad y que ha hecho de la fe su arma más poderosa. No he podido hallar mayor determinación en alguien más que en ti: la cazadora confiada que El Señor prosperará su camino y la llevará al éxito.
También me has enseñado sobre el amor, que no importa lo duro que seas en la vida, siempre hay que demostrarlo. Como leona, de ti he aprendido que nuestra mayor fuerza está en la unidad, de la misma forma que dos es mejor que uno y cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente. Has logrado que ya no me sienta tan solo y me has enseñado que la familia es primero. Sabes que las tormentas pueden asustar a los que habitamos en el cubil pero que unidos podremos sobreponernos a los cambios que el tiempo nos prepare. Nunca olvidaré lo que me dijiste hace días: Nos queremos, estamos juntos y vamos a disfrutarlo.
¡No dejes que nadie te haga olvidar tu verdadera naturaleza! Nunca olvides jamás quién eres, de dónde vienes y hacia dónde vas. Los errores del pasado han quedado atrás y ya no tienen ni parte ni suerte en nuestra vida, no podemos darle a nadie el poder de nuestro presente; sin embargo recuerda lo que has logrado: cómo no te has dejado caer cuando todos estábamos rendidos, cómo nos has impulsado para dar el último esfuerzo, cómo perseveraste cuando todos creían que ibas a fracasar. No puedes renunciar ahora, la vida no te enseñó a tirar la toalla, no puedes deshonrar la memoria de tu linaje felino. Esa eres tú, mamá. No puedo más que seguir tu ejemplo y no rendirme yo, aunque a veces crea que ya no hay tiempo o metas por alcanzar, yo tampoco puedo ignorar las enseñanzas de la madre cazadora.
Haz que tu rugido de leona vuelva a poner orden en la sabana.
Te amo. Gracias por enseñarme a ser mejor persona.
Gerson.





