Bienvenido: ¿Quieres conocerme? Todo está aquí: mis días, lo que me gusta, mis ambiciones y sueños. En línea desde octubre de 2004.
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miércoles, junio 14, 2017
CHOOSE LIFE!
Elige la vida. Elige una playera. Elige un pantalón. Elige una canción para empezar el día. Elige comer hasta reventar, para soportar la pesadumbre del estrés del trabajo que te da para vivir. Elige escribir un post para un blog que nadie va a leer, excepto tú; y sin embargo el hacerlo te dará paz. Elige un six de chelas, para beberte la soledad mientras estás en un maratón de series en Netflix. Elige mirar tu smartphone a cada rato, para alejar al fantasma del FOMO y sentir que eres parte de lo que sucede en el mundo. Elige Twitter, crea una cuenta falsa para vomitar palabras en la alterna y mantener una imagen en la oficial: quizá sientas que eso te dará algo de paz. Elige un filtro en Instagram o Snapchat y finge como los demás una vida que no tienes, una alegría que todos suponen, una postura que es tu estandarte en donde todos quieren parecerse a algo. Elige un litro de agua al día o dos, no importe cuántos tomes o cuánto evites el refresco, ya no estás en edad para bajar de peso de inmediato. Elige vivir solo, para que puedas masturbarte con las bocinas abiertas. Elige a Dios, pero sólo para cuando te conviene, sin las ataduras que quieren ponerte sus tuertos seguidores. Elige ropa cómoda, porque el Slim-Fit sólo le queda a los que se mueren de hambre. Elige la música que “tiene algo que decir y no vuelve a la gente estúpida”. Elige unos audífonos, para desconectarte de la estupidez del mundo y hallar en el ritmo la concentración para trabajar. Elige a alguien para conversar en WhatsApp e intenta convencerlo para salir y explicarle que no habrá nada mejor si a ti te eligen. Elige la nostalgia, pero sólo para recordar que el futuro que nos espera es novedoso y brillante. Elige la sabiduría en la “Era del fin de la razón”. Elige la inteligencia cuando todo mundo se ríe viendo estupideces en pequeñas pantallas. Elige innovar, no sólo seguir el camino que otros han trazado; sino crear otras formas. Elige equivocarte, pero sólo si tienes la capacidad de aprender de tus errores. Elige no endeudarte, las tarjetas de crédito son la nueva forma de esclavitud. Elige la quincena y baila porque te han depositado a tiempo en tu cuenta. Elige beber despacio, las crudas a tu edad no son una experiencia efímera. Elige extrañar: a los que están lejos, a los que ya no están, a los que quieren verte y a los que no, a tu familia que te ama y a los que no quieren verte. Elige el sexo, porque te hace hombre, llena vacíos y genera otros, porque es el regreso al origen. Elige ser feliz, porque no sabes si habrá una nueva oportunidad en el futuro. Elige el mindfulnes, ya que para estar en paz es necesario perdonarte y aceptar las cosas como son. Elige el amor, ya sea que te amen o no, te lo demuestren o nunca lo sepas de ellos. Elige escribir, aunque te hayas decepcionado de ello, pero al hacerlo encuentras la libertad que las águilas tienen al dominar los aires. Elige un tema para sacar todo lo que está en un alma por un momento. Elige el futuro, porque algún día llegarás a él. Elige ser tú. Elige la vida.
miércoles, febrero 22, 2017
TAL VEZ NO LO SEPAS...
Para Annie:
Tal vez no lo sepas (y digo “tal vez” porque las mujeres tienen el increíble don de la intuición), pero desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…
Tal vez no lo sepas, pero recuerdo haberte visto hace 5 ó 6 años en Twitter y decir: ¡Qué mujer tan bella! También debo confesar que chasqueé los dedos cuando supe tiempo después que tenías novio. Deseé en ese momento hablarte como hoy te hablo y conocerte más. Nunca me imaginé que sería por esta red social que nos empezaríamos a hablar más y que habría chance de ser amigos.
Tal vez no lo sepas, pero en cada chance de verte en Twitter, quería llamar tu atención. A veces creo que comentaba cada cosa que ponías y me esforzaba en mis respuestas, quería que en ellas vieras quién era y creo que lo logré. Aún así, me sentía muy lejos. Éramos amigos en la red social y en ese momento creí que las cosas no cambiarían, porque no tuiteabas mucho y hubo un tiempo que te fuiste a vivir lejos.
Tal vez no lo sepas, pero fue muy sorpresivo para mí que Quique me dijera que me conocías, que me mandabas saludos y que ubicaras dónde trabajo. Eso fue lo que me dio pie a acercarme más, a pedirte tu WA, a invitarte a salir. Me preguntaba cómo serías fuera de Twitter, si serías igual de tierna, de directa, de buena vibra; si a pesar de ser de mundos tan distintos podríamos llevarnos bien. Nuestras primeros chats y el primer café me habían dicho que estaba conociendo a una mujer muy especial, una excepcional. Antes de ese día, habíamos quedado en salir antes y no se dio; pero tú no lo olvidaste. Me emocionó mucho que me quisieras conocer.
Tal vez no lo sepas, pero desde esa noche en Reforma 222, quería verte todos los días: Ese par de horas platicando me parecieron como 20 minutos. Se dio tu viaje a Europa y pensé que te olvidarías de mí; sin embargo, tu foto de Roma, evocando una de las películas que te recomendé alegró mi día. Los días que te mandaba mensajes calculaba 6 ó 7 horas más para enviarte mensajes a horas prudentes. No podía esperar a que regresaras e invitarte a los tacos, pero en vez de eso, me invitaste a tu fiesta de cumpleaños.
Tal vez no lo sepas, pero no me he divertido tanto desde hace mucho que en tus fiestas. Recuerdo que me encantó verte bailar tango, hacer esos juegos divertidos donde hay que beber. Me gustó mucho conocer a tus amigos y saber más de ti por lo que ellos recordaban de la amistado contigo. Ahí fue cuando supe en verdad dónde me estaba metiendo, descubrí lo noble, sensible y decidida que eras, lo fan de Disney que eres, lo mal que lo habías pasado en el amor anteriormente y lo bien que te sentaba ser el alma de la fiesta.
Tal vez no lo sepas, pero yo no entiendo cómo alguien no está decidido a pelear por tu cariño a pesar de todo. Cómo no pueden ver en ti la voluntad que necesita para llevar al barco de amor a buen puerto, la pasión con la que vives. No se dan cuenta que vale la pena enfrentar a dragones por ver tu sonrisa, tus ojos, hasta tus muecas todos los días. Desconozco cómo no se inspiran en ti para ser capaces de protegerte de todo mal.
Tal vez no lo sepas (o quizá sí), pero esto es lo que tú me inspiras…
Tal vez no lo sepas, pero he querido decirte esto desde hace mucho tiempo. Las idas al cine son las peores oportunidades para expresar lo que uno siente, porque el tiempo de platicar es muy poco. Quiero demostrarte que no soy como los demás hombres, que sólo necesito una oportunidad para hacer tu mundo más brillante; que no importa lo que nos traiga el futuro, sé que dos siempre será mejor que uno. Si algo me han enseñado los últimos años es que vivir es de valientes y yo soy uno por ti.
Tal vez no lo sepas, pero falté el día que querías ir por tacos porque era en mi horario laboral, no me importó ir a comprar los boletos hasta la taquilla de Altavista para ver esa película, ni concertar nuestras citas cerca de tu casa y lejos de la mía a altas horas de la noche, ni recorrer media ciudad para disfrutar de tu posada (la mejor para mí en años). Haría eso y más si tan sólo pudiera verte y escuchar tu voz, aunque sea tan solo unos minutos. A vece siento que me das el superpoder de hacer cualquier cosa: Así es la forma en que me gustas.
“Tal vez no lo sepas”, o quizá si… lo que te decía sobre la intuición: Era una duda que era más grande que mis ganas por contarte esto en el poco tiempo que a veces tienes. Tal vez no lo sepas, pero soy escritor y por eso tantos párrafos. Sé que esto puede ser muy directo, pero es la forma que más me gusta. Si a ti te gustó, podría escribirte cosas mejores, ya que te las mereces. Creí que ya era tiempo de que decirlo, porque desde que desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.
¿Qué sigue? Ojalá podamos escribir el siguiente párrafo juntos…
Te quiere.
Gerson.
Tal vez no lo sepas (y digo “tal vez” porque las mujeres tienen el increíble don de la intuición), pero desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…
Tal vez no lo sepas, pero recuerdo haberte visto hace 5 ó 6 años en Twitter y decir: ¡Qué mujer tan bella! También debo confesar que chasqueé los dedos cuando supe tiempo después que tenías novio. Deseé en ese momento hablarte como hoy te hablo y conocerte más. Nunca me imaginé que sería por esta red social que nos empezaríamos a hablar más y que habría chance de ser amigos.
Tal vez no lo sepas, pero en cada chance de verte en Twitter, quería llamar tu atención. A veces creo que comentaba cada cosa que ponías y me esforzaba en mis respuestas, quería que en ellas vieras quién era y creo que lo logré. Aún así, me sentía muy lejos. Éramos amigos en la red social y en ese momento creí que las cosas no cambiarían, porque no tuiteabas mucho y hubo un tiempo que te fuiste a vivir lejos.
Tal vez no lo sepas, pero fue muy sorpresivo para mí que Quique me dijera que me conocías, que me mandabas saludos y que ubicaras dónde trabajo. Eso fue lo que me dio pie a acercarme más, a pedirte tu WA, a invitarte a salir. Me preguntaba cómo serías fuera de Twitter, si serías igual de tierna, de directa, de buena vibra; si a pesar de ser de mundos tan distintos podríamos llevarnos bien. Nuestras primeros chats y el primer café me habían dicho que estaba conociendo a una mujer muy especial, una excepcional. Antes de ese día, habíamos quedado en salir antes y no se dio; pero tú no lo olvidaste. Me emocionó mucho que me quisieras conocer.
Tal vez no lo sepas, pero desde esa noche en Reforma 222, quería verte todos los días: Ese par de horas platicando me parecieron como 20 minutos. Se dio tu viaje a Europa y pensé que te olvidarías de mí; sin embargo, tu foto de Roma, evocando una de las películas que te recomendé alegró mi día. Los días que te mandaba mensajes calculaba 6 ó 7 horas más para enviarte mensajes a horas prudentes. No podía esperar a que regresaras e invitarte a los tacos, pero en vez de eso, me invitaste a tu fiesta de cumpleaños.
Tal vez no lo sepas, pero no me he divertido tanto desde hace mucho que en tus fiestas. Recuerdo que me encantó verte bailar tango, hacer esos juegos divertidos donde hay que beber. Me gustó mucho conocer a tus amigos y saber más de ti por lo que ellos recordaban de la amistado contigo. Ahí fue cuando supe en verdad dónde me estaba metiendo, descubrí lo noble, sensible y decidida que eras, lo fan de Disney que eres, lo mal que lo habías pasado en el amor anteriormente y lo bien que te sentaba ser el alma de la fiesta.
Tal vez no lo sepas, pero yo no entiendo cómo alguien no está decidido a pelear por tu cariño a pesar de todo. Cómo no pueden ver en ti la voluntad que necesita para llevar al barco de amor a buen puerto, la pasión con la que vives. No se dan cuenta que vale la pena enfrentar a dragones por ver tu sonrisa, tus ojos, hasta tus muecas todos los días. Desconozco cómo no se inspiran en ti para ser capaces de protegerte de todo mal.
Tal vez no lo sepas (o quizá sí), pero esto es lo que tú me inspiras…
Tal vez no lo sepas, pero he querido decirte esto desde hace mucho tiempo. Las idas al cine son las peores oportunidades para expresar lo que uno siente, porque el tiempo de platicar es muy poco. Quiero demostrarte que no soy como los demás hombres, que sólo necesito una oportunidad para hacer tu mundo más brillante; que no importa lo que nos traiga el futuro, sé que dos siempre será mejor que uno. Si algo me han enseñado los últimos años es que vivir es de valientes y yo soy uno por ti.
Tal vez no lo sepas, pero falté el día que querías ir por tacos porque era en mi horario laboral, no me importó ir a comprar los boletos hasta la taquilla de Altavista para ver esa película, ni concertar nuestras citas cerca de tu casa y lejos de la mía a altas horas de la noche, ni recorrer media ciudad para disfrutar de tu posada (la mejor para mí en años). Haría eso y más si tan sólo pudiera verte y escuchar tu voz, aunque sea tan solo unos minutos. A vece siento que me das el superpoder de hacer cualquier cosa: Así es la forma en que me gustas.
“Tal vez no lo sepas”, o quizá si… lo que te decía sobre la intuición: Era una duda que era más grande que mis ganas por contarte esto en el poco tiempo que a veces tienes. Tal vez no lo sepas, pero soy escritor y por eso tantos párrafos. Sé que esto puede ser muy directo, pero es la forma que más me gusta. Si a ti te gustó, podría escribirte cosas mejores, ya que te las mereces. Creí que ya era tiempo de que decirlo, porque desde que desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.
¿Qué sigue? Ojalá podamos escribir el siguiente párrafo juntos…
Te quiere.
Gerson.
lunes, febrero 29, 2016
AÑO BISIESTO
Para la señito Vodka:
Cada cuatro años tengo un día más para extrañarte. Gracias a los errores del calendario gregoriano, febrero tiene un día más en el que eres bella; en el que el viento llega; roba parte de tu esencia y en su infinita gracia, llega hasta a mí por la nariz, recorre cada parte que has tocado con tu piel y por el torrente sanguíneo llega hasta mi memoria. Haces latir tan fuerte mi corazón cuando tú estás; pero no es el mismo cuando estás ausente, como los años con un día menos, esos años aciagos e infelices que no son bisiestos.
Cuento los días para escucharte hablar de música, para que me compartas lo que pasa por tu oídos; para que cantemos a Bowie, para que bailemos con Morrissey y su Have the pleasure of singing what you mean?, para que me beses con con The Doors y le quites su lugar a Paul como La Morsa. El cielo sabe lo miserable que soy cuando la ausencia tuya me atrapa y no hallo cómo solucionarla; quiero resolverlo todo como si fueran matemáticas, el tiempo intenta cambiarme pero no puedo alcanzar al tiempo, adelantarlo al momento en el que vuelvo a mirar tu tiernos ojos, esos brillantes que conectan con los míos cuando nos queremos.
Extraño tu voz suave endulzando mi oído, diciendo que quieres quedarte conmigo. Extraño cada uno de tus ángulos, lo quebrado de tu cabello a veces negro o rojo o castaño. Extraño cuando logro hacerte sonreír, pero más cuando te logro hacer sonrojar. Extraño aferrarme a tus caderas, como si un tornado me fuera a alejar de ti, ser un explorador del placer en tu cuerpo y descubrirte en más de mil formas. Mi cama te extraña tanto que cada noche vivo en un desierto sin el oasis de tus besos, las arenas cortan mi piel y nublan mi vista, sólo en los espejismos de mi nostalgia puedo tenerte cuando no estás. Hasta extraño tus mensajes, esos que me alegran el día cuando me llegan, como la brisa del mar en un día caluroso.
No me desprecies por ser bueno, tú conoces más allá de lo que la gente ve y sabes mi valía. Una vez logré que mis palabras atravesaran tu piel y calaran tus huesos. Mi diosa del vodka, te rezo todas las noches, esperando que vuelvan tus favores de afrodita, bendíceme con la gloria de tus ojos y con el paraíso de tus placeres. Hada perversa que con el hechizo de tu mirada enchinas mi ser. Sin ti, la cerveza me sabe a nada, la música se vuelve monoaural, el frío se vuelve insoportable. Vive recostada en mi pecho desnudo y duerme toda una tarde conmigo, ignoremos al tiempo, a la distancia, al desamor, a los demás: esos que nunca han importado entre tú y yo.
Sé que lo único que tengo son estas palabras y quizá haya mejores que yo; que puedan darte más y que hasta quizá logren cautivarte mejor. Te quiero tanto que no puedo desear más que tu felicidad conmigo o sin mí. Y aunque tengo la música, mis recuerdos de ti y mis amigos para sobreponerme a tu ausencia; sé que el viento me llevará tu esencia a donde quiera que vaya, porque sé que al menos he dejado una parte de mí en ti, una que sé que hará que tú me extrañes, al menos un poco. Los días 29 de febrero, invariablemente se me hará recordarte por tu cumpleaños, aún se hará más necesario evocarte por una simple razón: Cada cuatro años se me hará más difícil extrañarte, porque tendré más días para hacerlo; esos especiales que se dan cada año bisiesto.
Feliz cumpleaños. Te extraño siempre.
Gerson.
Cada cuatro años tengo un día más para extrañarte. Gracias a los errores del calendario gregoriano, febrero tiene un día más en el que eres bella; en el que el viento llega; roba parte de tu esencia y en su infinita gracia, llega hasta a mí por la nariz, recorre cada parte que has tocado con tu piel y por el torrente sanguíneo llega hasta mi memoria. Haces latir tan fuerte mi corazón cuando tú estás; pero no es el mismo cuando estás ausente, como los años con un día menos, esos años aciagos e infelices que no son bisiestos.
Cuento los días para escucharte hablar de música, para que me compartas lo que pasa por tu oídos; para que cantemos a Bowie, para que bailemos con Morrissey y su Have the pleasure of singing what you mean?, para que me beses con con The Doors y le quites su lugar a Paul como La Morsa. El cielo sabe lo miserable que soy cuando la ausencia tuya me atrapa y no hallo cómo solucionarla; quiero resolverlo todo como si fueran matemáticas, el tiempo intenta cambiarme pero no puedo alcanzar al tiempo, adelantarlo al momento en el que vuelvo a mirar tu tiernos ojos, esos brillantes que conectan con los míos cuando nos queremos.
Extraño tu voz suave endulzando mi oído, diciendo que quieres quedarte conmigo. Extraño cada uno de tus ángulos, lo quebrado de tu cabello a veces negro o rojo o castaño. Extraño cuando logro hacerte sonreír, pero más cuando te logro hacer sonrojar. Extraño aferrarme a tus caderas, como si un tornado me fuera a alejar de ti, ser un explorador del placer en tu cuerpo y descubrirte en más de mil formas. Mi cama te extraña tanto que cada noche vivo en un desierto sin el oasis de tus besos, las arenas cortan mi piel y nublan mi vista, sólo en los espejismos de mi nostalgia puedo tenerte cuando no estás. Hasta extraño tus mensajes, esos que me alegran el día cuando me llegan, como la brisa del mar en un día caluroso.
No me desprecies por ser bueno, tú conoces más allá de lo que la gente ve y sabes mi valía. Una vez logré que mis palabras atravesaran tu piel y calaran tus huesos. Mi diosa del vodka, te rezo todas las noches, esperando que vuelvan tus favores de afrodita, bendíceme con la gloria de tus ojos y con el paraíso de tus placeres. Hada perversa que con el hechizo de tu mirada enchinas mi ser. Sin ti, la cerveza me sabe a nada, la música se vuelve monoaural, el frío se vuelve insoportable. Vive recostada en mi pecho desnudo y duerme toda una tarde conmigo, ignoremos al tiempo, a la distancia, al desamor, a los demás: esos que nunca han importado entre tú y yo.
Sé que lo único que tengo son estas palabras y quizá haya mejores que yo; que puedan darte más y que hasta quizá logren cautivarte mejor. Te quiero tanto que no puedo desear más que tu felicidad conmigo o sin mí. Y aunque tengo la música, mis recuerdos de ti y mis amigos para sobreponerme a tu ausencia; sé que el viento me llevará tu esencia a donde quiera que vaya, porque sé que al menos he dejado una parte de mí en ti, una que sé que hará que tú me extrañes, al menos un poco. Los días 29 de febrero, invariablemente se me hará recordarte por tu cumpleaños, aún se hará más necesario evocarte por una simple razón: Cada cuatro años se me hará más difícil extrañarte, porque tendré más días para hacerlo; esos especiales que se dan cada año bisiesto.
Feliz cumpleaños. Te extraño siempre.
Gerson.
martes, enero 12, 2016
EN MIS PENSAMIENTOS, MAMÁ.
Eres la cálida brisa de una mañana de primavera, que pasa por un jardín de flores y lleva su olor al mundo. El fuego que se esparce en los bosques y a todo árbol contagia. Eres la ola que llega hacia la playa y juega con la arena, moviéndola de lugar. Eres tan indomable como la velocidad de la luz, que llega a todo lugar para vencer a la oscuridad. Así mismo entraste en mis pensamientos, en mi corazón, y en mi destino, mamá.
Así como cuando me viste por primera vez con tus ojos, la primera vez que me sonreíste, la primera vez que me diste un abrazo y que secaste mis lágrimas. También así fue la primera vez que escuchaste mis sueños, que me aconsejaste cuando tenía algún problema, cuando me dijiste que tenía que cambiar, cuando me dices “cuídate y que Dios te bendiga”. Tú eres artífice de muchas de mis primeras veces, y así mi concepción del mundo sería completamente distinta sin ti.
¿Cómo es posible que sepas todas las respuestas? Siempre me lo he preguntado. ¿Cómo es que no te detienes ante nada? Tu voluntad te hace indomable. ¿Por qué nunca has perdido la fe a pesar de las circunstancias? Por eso Dios te bendice mucho. ¿Por qué tu sonrisa parece interminable? Cuando la muestras, mi vida se llena de gloria. ¿Qué se siente estar tan llena de amor y ni siquiera saberlo? No sólo te mereces ser amada; sino la realidad misma debería tener más de ese amor que llevas dentro.
Cuando más te extraño es cuando los recuerdos se hacen presente, quizá porque quiero compensar tu compañía, las veces que reímos juntos, o cuando podemos platicar por horas sin que el tiempo sea un impedimento. Por mucho que la tecnología trate de acortar distancias; nunca puede lograr lo bien que nos comunicamos en un mismo espacio. Ni todas las palabras bellas que pueda escribir se comparan a la sensación que tengo de verte y de repetir la dinámica que durante todos estos años nos ha unido: el hablar con el corazón, a los ojos, con pasión y con el cariño que es más fuerte que los lazos familiares que nos unen.
Al recordarte evoco lo mucho que me has dado: las comidas simples, pero que a la vez eran deliciosamente poderosas; las veces que me diste la mano cuando estuve por los suelos, el agua que me salvó de morir en el desierto, el consejo mesurado ante la cólera que a veces me domina, la sonrisa que me arrebatas cada que me compartes de la tuya, la confianza que Aquel que cruzó nuestros caminos tiene el control de las cosas y lleva el barco a buen puerto y el amor con el que a cada instante procuras mis días. El ánimo que siempre me das para que letras como estas florezcan y nunca mueran. Si tuviera que pagarte por ello y mil cosas más; no me alcanzaría la inmensidad para pagarte ni una décima.
Es difícil ahora que ya no vivimos juntos y a veces me invade la nostalgia pero sé que es por mi bien, porque así podré acercarme a emular los logros que tú has alcanzado y podré estar más cerca de mis sueños; pero siempre tengo necesidad de verte, aunque a veces no lo demuestre tanto. Por ello, siempre te recuerdo en la brisa de las mañanas en primavera, en el olor de las flores, en el fuego que se propaga por los bosques, en las olas que juegan con la arena del mar, en los rayos de luz que tocan todo lo que vemos, en mis pensamientos, en mi corazón y en mi destino, mamá.
De tu hijo que te ama mucho y desea que Dios te llene de miles de días felices.
Gerson. :)
viernes, mayo 10, 2013
CUANDO CONVERSAMOS:
Para María Teresa Navarro Flores, mi mamá.
Cuando conversamos se abren nuestros horizontes, yo aprendo de ti y tú aprendes de mí. No hay límites para nuestras dudas, no hay cartas escondidas bajo la manga, tampoco existen reservas. El tiempo se hace agua y muchas veces no es suficiente para nuestras interacciones. Cuando conversamos crecemos hasta el cielo sin necesidad de metros.
Se revelan secretos que ninguno había considerado, nuestro punto de vista se hace más rico y nuestros conocimientos más amplios. Cuando conversamos hablo más de lo que podría en cualquier otro lado, soy más yo al momento de exponer mis palabras, de colocar sobre la mesa mis pensamientos, de entender y ponerme a escuchar más que con cualquier otra persona. Creo que, además de ser mi mamá, eres de mis primeras amigas, una que me escucha y trata de entender aunque muchas veces tengamos opiniones distintas de un mismo tema.
Cuando conversamos no pierdes ni un gramo de tu pasión, muchas veces es un duelo de posturas que recupera su respeto por nuestro cariño mutuo. Me gusta que, a pesar de ser una contreras con todo el mundo, muchas veces te serenas y buscas ponerte en mis zapatos. Cuando conversamos muchas veces nos herimos y al rato nos disculpamos porque en verdad nunca fue nuestra intención hacernos daño.
En mis momentos más tristes y en los que necesité consuelo lo tuve al lado tuyo mientras conversábamos. Siempre tuve tus brazos y tu hombro para llorar. A pesar de que piensas que nunca encontraste palabras para animarme o consolarme, el hecho de que me escucharas y que estuvieras ahí fue más que suficiente para no cometer una estupidez. Cuando conversamos sé que no siempre apruebas mis acciones y mis decisiones pero siempre me has sabido llevar a la reflexión sobre lo que es correcto, sobre lo que no debo olvidar hacer.
Así como tú me has dicho que extrañas esas veces cuando conversamos, debo confesarte que yo también añoro esos momentos que no han sido pocos. Hoy la distancia nos tiene un poco lejos pero eso no quita la posibilidad de que pronto volvamos a abrir nuestros horizontes y aprendamos, tú de mí y yo de ti, sin límites ni dudas para lograr que el tiempo juntos se vuelva agua. Siento que una forma de demostrarnos cuánto nos queremos es cuando conversamos.
Te amo hoy, mañana y siempre mamá.
Tu hijo, Gerson.
Cuando conversamos se abren nuestros horizontes, yo aprendo de ti y tú aprendes de mí. No hay límites para nuestras dudas, no hay cartas escondidas bajo la manga, tampoco existen reservas. El tiempo se hace agua y muchas veces no es suficiente para nuestras interacciones. Cuando conversamos crecemos hasta el cielo sin necesidad de metros.
Se revelan secretos que ninguno había considerado, nuestro punto de vista se hace más rico y nuestros conocimientos más amplios. Cuando conversamos hablo más de lo que podría en cualquier otro lado, soy más yo al momento de exponer mis palabras, de colocar sobre la mesa mis pensamientos, de entender y ponerme a escuchar más que con cualquier otra persona. Creo que, además de ser mi mamá, eres de mis primeras amigas, una que me escucha y trata de entender aunque muchas veces tengamos opiniones distintas de un mismo tema.
Cuando conversamos no pierdes ni un gramo de tu pasión, muchas veces es un duelo de posturas que recupera su respeto por nuestro cariño mutuo. Me gusta que, a pesar de ser una contreras con todo el mundo, muchas veces te serenas y buscas ponerte en mis zapatos. Cuando conversamos muchas veces nos herimos y al rato nos disculpamos porque en verdad nunca fue nuestra intención hacernos daño.
En mis momentos más tristes y en los que necesité consuelo lo tuve al lado tuyo mientras conversábamos. Siempre tuve tus brazos y tu hombro para llorar. A pesar de que piensas que nunca encontraste palabras para animarme o consolarme, el hecho de que me escucharas y que estuvieras ahí fue más que suficiente para no cometer una estupidez. Cuando conversamos sé que no siempre apruebas mis acciones y mis decisiones pero siempre me has sabido llevar a la reflexión sobre lo que es correcto, sobre lo que no debo olvidar hacer.
Así como tú me has dicho que extrañas esas veces cuando conversamos, debo confesarte que yo también añoro esos momentos que no han sido pocos. Hoy la distancia nos tiene un poco lejos pero eso no quita la posibilidad de que pronto volvamos a abrir nuestros horizontes y aprendamos, tú de mí y yo de ti, sin límites ni dudas para lograr que el tiempo juntos se vuelva agua. Siento que una forma de demostrarnos cuánto nos queremos es cuando conversamos.
Te amo hoy, mañana y siempre mamá.
Tu hijo, Gerson.
martes, abril 23, 2013
¡NO TE VAYAS!
Para: Jessica.
¡No te vayas! Aún no lo hagas. Sé que pido riesgos, pero la vida es uno. Sé que te pido confianza a ciegas, pero el destino no siempre tiene luces en la calle. No te vayas sin iluminarme con tus ojos, sin hablarme al oído. No te alejes sin antes abrir mis libros y ver más allá de las cubiertas. Si te acercas más verás que soy como una naranja: lo mejor lo encuentras dentro.
No te dejes llevar por las primeras impresiones o por lo que digan los demás. Mis sentimientos son tuyos si los quieres tomar. La llave ya te la dí, no dudes en quitarle el cerrojo porque nadie más lo tiene y lo que hay ahí se muere porque lo mires. No te despidas porque en mí no hay religiones falsas, hipocrecías vestidas de rosas. Yo solo soy un tipo que te quiere conocer y que quiere pasar a tu vida solo si le das permiso.
Toma mi mano y descubramos universos juntos, olvidemos nuestro pasado y miremos hacia los destellos del porvenir. Salta conmigo y juntos volaremos, descubriremos que no necesitamos piso y que nuestro ambiente natural siempre ha estado en el aire. Déjame enseñarte que una linda libertad está en nosotros dos, con nuestros defectos y virtudes, aceptando nuestras imperfecciones pero con la voluntad de que no interfieran en nuestro camino. Te aseguro que si tomas este viaje conmigo no te arrepentirás, prometo llenarte de mis tesoros más finos que son mis letras, joyas que no le doy a cualquiera, solo a quien sabe cautivar el corazón con la belleza de sus sentimientos.
¡No te vayas! Aún no lo hagas. Sé que no soy perfecto, pero por ti quiero cambiar. Sé que quiero desde que te vi y no voy a rendirme. No te vayas y no dejes que esto que hay entre los dos se muera. Pongámosle nombre, echémosle voluntad, prometámonos confianza. Si te acercas más te prometo que solo recordarás las cosas buenas, que podrás despertarte por las mañanas con la certeza de que en el corazón las cosas van bien. Dame una oportunidad, es lo único que te pido.
No desprecies a un corazón por ti entregado.
Gerson.
jueves, mayo 10, 2012
¿CREÍAS QUE SE ME HABÍA OLVIDADO, MAMÁ?
No se me olvida el brillo de tus ojos cuando me sostenías en tus brazos y podía ver el mundo a tu altura, tampoco cuando cantabas en la cocina, la música que solías escuchar en las mañana de vacaciones ni tu cabello rojo y largo que acariciaba el viento, mucho menos el descubrimiento de la belleza de tu rostro, de tu sonrisa tierna y dulce cuando te contaba mis sueños, cómo me arropabas en las noches antes de dormir, cómo en momentos fuertes emocionalmente no contenías el llanto. Cómo no tener presente que aprendí a sentir gracias a ti.
Cómo olvidar esas tardes nubladas en las que no salíamos de casa, preparabas palomitas y veíamos películas. Cómo borrar que eras la maestra de ceremonias de todos mis cumpleaños, donde eras omnisciente y servicial. Aún recuerdo cuando me reservabas mis piezas favoritas de pollo, tu rostro iluminado cuando veías cómo disfruto de la comida preferida que tú me preparabas, tu esmero en acabar el quehacer y mantenerte arreglada antes de salir al trabajo, tu voz que frenaba a cualquier muchacho de secundaria que quería pasarse de la raya en tu trabajo, tu hermosa letra que jamás pude imitar. Aún recuerdo tus brazos que aún hoy me reciben, ahora para llorar en tu regazo.
¿Cómo olvidar que fuiste mi primera palabra: “mamá”? Cómo alimentaste mi imaginación pero también como me demostraste con fe y obras que los sueños se pueden realizar. Cómo no agradecerte por enseñarme la poesía y la música, por alentarme siempre a fabricar mis propias letras y por ser la primera fan de ellas, por regañarme cuando quiero tirar la toalla o no termino las cosas, por soportar mi difícil forma de ser y por ser mi primera y más grande confidente. Cómo olvidar cómo en las discusiones nos podemos hacer mucho daño, pero también logramos hacernos reflexionar el uno al otro. Cómo a veces, en nuestros momentos de cerrazón, logramos el milagro de comprendernos y de ponernos en los zapatos del otro. Gracias a ti aprendí a escuchar y a ser el mejor amigo de alguien.
Veo todos los días que Dios te puso como bendición en mi vida, que gracias a ti lo conozco a Él. Te ha puesto como mi soporte para que yo después pueda volar con mis propias alas. Me enseñaste el amor y su amor, juntos hemos visto milagros, aprendido de sus palabras y las hemos tatuado en nuestros corazones. Gracias a Dios me llenaste de valores que no puedo olvidar y que hoy me definen. Puedo vivir confiado donde quiera que vaya porque me colocaste bajo la sombra de sus alas.
Quisiera de ti la determinación para cambiar las circunstancias, la viveza de pensamiento para hallar soluciones a problemas que no parecen tenerlos. Tu esfuerzo de todos los días para optimizar tu tiempo y hacer bien las cosas. Tu fe en el Señor, creador del cielo y la tierra y dador de misericordias renovadas. La esperanza de que las cosas pueden mejorar a pesar de los amaneceres grises, tu suerte en el azar, tu capacidad de perdonar y de no caerte. Quisiera tu fiereza, tu pasión y el esfuerzo constante que cada día le empeñas a la vida. Quisiera, aunque me has dejado un listón muy alto, ser tan buen padre como lo has sido tú desde tu papel de madre.
Yo sé que creías que se me había olvidado, pero vivencias como esas y muchas más no las puedo borrar de mi alma, tampoco quisiera porque ellas me hacen amarte aún más. No alcanzarían las palabras para expresar en un día lo que siento, lo mucho que dependo de ti para estar bien y cuánto te necesito en mi vida. Sé que a veces no soy muy apegado, trato de forjar mi propio destino pero nunca olvido mi cariño hacia ti y a veces me contengo, como lo hacemos la mayoría de los hombres en mostrar nuestros sentimientos. Pero como sabes, hay veces que no puedo ni contener las lágrimas al decirte como puedo, parte de lo que en mí hay dentro. Siempre, todos los días, recuerdo y tengo presente que eres el amor de mi vida.
Te amo, María Teresa Navarro Flores.
Tu hijo, Gerson.
Cómo olvidar esas tardes nubladas en las que no salíamos de casa, preparabas palomitas y veíamos películas. Cómo borrar que eras la maestra de ceremonias de todos mis cumpleaños, donde eras omnisciente y servicial. Aún recuerdo cuando me reservabas mis piezas favoritas de pollo, tu rostro iluminado cuando veías cómo disfruto de la comida preferida que tú me preparabas, tu esmero en acabar el quehacer y mantenerte arreglada antes de salir al trabajo, tu voz que frenaba a cualquier muchacho de secundaria que quería pasarse de la raya en tu trabajo, tu hermosa letra que jamás pude imitar. Aún recuerdo tus brazos que aún hoy me reciben, ahora para llorar en tu regazo.
¿Cómo olvidar que fuiste mi primera palabra: “mamá”? Cómo alimentaste mi imaginación pero también como me demostraste con fe y obras que los sueños se pueden realizar. Cómo no agradecerte por enseñarme la poesía y la música, por alentarme siempre a fabricar mis propias letras y por ser la primera fan de ellas, por regañarme cuando quiero tirar la toalla o no termino las cosas, por soportar mi difícil forma de ser y por ser mi primera y más grande confidente. Cómo olvidar cómo en las discusiones nos podemos hacer mucho daño, pero también logramos hacernos reflexionar el uno al otro. Cómo a veces, en nuestros momentos de cerrazón, logramos el milagro de comprendernos y de ponernos en los zapatos del otro. Gracias a ti aprendí a escuchar y a ser el mejor amigo de alguien.
Veo todos los días que Dios te puso como bendición en mi vida, que gracias a ti lo conozco a Él. Te ha puesto como mi soporte para que yo después pueda volar con mis propias alas. Me enseñaste el amor y su amor, juntos hemos visto milagros, aprendido de sus palabras y las hemos tatuado en nuestros corazones. Gracias a Dios me llenaste de valores que no puedo olvidar y que hoy me definen. Puedo vivir confiado donde quiera que vaya porque me colocaste bajo la sombra de sus alas.
Quisiera de ti la determinación para cambiar las circunstancias, la viveza de pensamiento para hallar soluciones a problemas que no parecen tenerlos. Tu esfuerzo de todos los días para optimizar tu tiempo y hacer bien las cosas. Tu fe en el Señor, creador del cielo y la tierra y dador de misericordias renovadas. La esperanza de que las cosas pueden mejorar a pesar de los amaneceres grises, tu suerte en el azar, tu capacidad de perdonar y de no caerte. Quisiera tu fiereza, tu pasión y el esfuerzo constante que cada día le empeñas a la vida. Quisiera, aunque me has dejado un listón muy alto, ser tan buen padre como lo has sido tú desde tu papel de madre.
Yo sé que creías que se me había olvidado, pero vivencias como esas y muchas más no las puedo borrar de mi alma, tampoco quisiera porque ellas me hacen amarte aún más. No alcanzarían las palabras para expresar en un día lo que siento, lo mucho que dependo de ti para estar bien y cuánto te necesito en mi vida. Sé que a veces no soy muy apegado, trato de forjar mi propio destino pero nunca olvido mi cariño hacia ti y a veces me contengo, como lo hacemos la mayoría de los hombres en mostrar nuestros sentimientos. Pero como sabes, hay veces que no puedo ni contener las lágrimas al decirte como puedo, parte de lo que en mí hay dentro. Siempre, todos los días, recuerdo y tengo presente que eres el amor de mi vida.
Te amo, María Teresa Navarro Flores.
Tu hijo, Gerson.
martes, abril 17, 2012
EL REGRESO A LA DIETA
Me pidieron que me subiera a la báscula, juntara mis pies, me parara derecho y ahí cerré los ojos, esperando la noticia. La nutrióloga me dijo que pesaba 103 kilos con 900 gramos.
Amo comer, es uno de los placeres que han sustituido a otros en mi vida, muchas carencias que se olvidan cuando mi paladar se regocija. El estrés se va, las derrotas de la vida momentáneamente se olvidan, esa ansia que crece en el estómago se difumina, un calor gratificante recorre mi cuerpo y el bienestar es preponderante con el estómago lleno. Pero el hedonismo tiene su precio: el lunes pasado quería ponerme el pantalón de mi traje y, oh sorpresa, no me quedó.
Hace semanas, una mujer a la que estimo mucho me había pasado una dieta, ella también le está echando ganas, tiene el potencial para ser no solo bella (que ya lo es y a pesar de las circunstancias, sigue atrayéndome demasiado), sino deslumbrante. Mi hermana ahorita está bajando de peso con alimentación llevada por un doctor. Voy al estadio y antes del partido dan un mensaje sobre la obesidad, veo el TL del Twitter y leo a cierta locutora de radio hablando sobre los problemas que trae el sobrepeso. ¡Nada más faltaba que mi horóscopo hablara de ello! No había opción. Tenía que retomar el camino, ese que hace mucho tiempo también documenté aquí.
Para encontrar el enlace que coloqué en el párrafo anterior tuve que sumergirme en mi historia. Aquella vez me metí de forma superficial en el reto, hoy es distinto. Hoy quiero realmente bajar de peso: una vez ya lo quise así y no pude, pero ahora es más por mi orgullo que solo por sostener mis palabras: también tengo que vivir atado a ellas, le dije a mi hermana que tenía que ser más fuerte que la dieta y ahora yo lo tendré que ser de nuevo. Mi orgullo, como decía, para demostrar que puedo abrirme oportunidades, demostrar el amor propio ahora físicamente y demostrar que también puedo ser deslumbrante.
Apenas llevo el primera semana, me está costando mucho aceptar que ahora tengo que desayunar fruta,que ya no puedo comer entre comidas, ya no tocar las frituras, ni la comida chatarra y ahora la ensalada se ha vuelto mi comida de diario. A cambio, la vida me ha dado comidas deliciosas. La fruta es fresca y dulce, los pepinos con limón se han vuelto un salvavidas, la gelatina light es una fiesta en el paladar y el jamón de pavo con queso manchego me recuerda lo mucho que me gustan la pizza. al momento y a pesar del hambre que me invade en algunos momentos del día, sé que podré anunciar tal como ya lo hice alguna vez, que ya me queda ropa que no me quedaba antes.
No solo es una dieta de comida, es una dieta sentimental. No solo una oportunidad para cambiar la alimentación sino también, ya de paso, mi comportamiento. La intención es que en las siguientes semanas pueda cambiar hasta ser alguien mejor, una persona que puede tomar con más armas el futuro y lo que en él me espera. No solo seré más ligero como lo fui antes, sino liviano en los asuntos del corazón.
A ver qué tal me va. Ya hasta hice una hoja de cálculo en docs para documentar el avance o retroceso de cada semana. ¿Lo lograré? Ya les contaré por aquí. =)
Nos vemos en el futuro.
viernes, abril 06, 2012
LA DIARIA NOSTALGIA
Cada noche, entre semana, ocurre la misma melancolía.
Llego a Indios Verdes, escucho el sonido de los autos que llegan al final de Insurgentes Norte, percibo el fétido y vomitivo olor de la terminal del metro, avanzo entre sus pisos pegajosos y me dirijo al camión. Una mujer aparenta que me revisa antes de entrar al transporte, siempre busco estar cerca de la ventana, como si en ella estuviera esperando a ver a alguien.
Ahí recuerdo mis primeros años, casi no salía a la calle, solo cuando iba con mi abuelita al mercado y porque siempre me compraba un luchador de juguete. No tenía amigos porque lo que necesitaba estaba en casa. Aún recuerdo el día que nos mudamos a nuestra casa, ese día en el que me separé por primera vez del lugar que se convertiría en uno de los amores más grandes: mi ciudad de nacimiento: el Distrito Federal.
Regresábamos porque los parientes, la escuela y el trabajo siempre estuvieron en la ciudad de México. El viaje es hasta la fecha desgastante: levantarse temprano, batallar con miles de personas que tambien desean llegar al mismo tiempo, lidiar con los minutos que se hacen menos. En ese tiempo tuve la oportunidad de conocer mi ciudad, su hermosura era evidente. Eduardo Molina era una avenida gigante ante mis ojos. Circuito Interior e Insurgentes eran tan drásticas, Reforma histórica y verde. Andar en metro era como conductirte por las entrañas de la ciudad: podrías ir casi a donde sea. Muchos edificios, mucha gente, opulencia en algunas zonas; el contraste con las casas de interés social en el Estado de México.
En secundaria y preparatoria estuve cerca de casa. Creo que pude quedarme en una universidad de por allá si en ese momento hubiera la carrera que quería. Volver a la ciudad y respirar ese aire me ubicó en la comodidad de quien llega al hogar. Así, las amistades, las actividades sociales y hasta los trabajos estuvieron siempre allí, la casa era para dormir y el hogar para vivir. Como saben, hubo una temporada (quizá fue un mes) en los que viví en casa de mis tías en el DF porque arreglaban mi cuarto y ahí me sentí completo, como si fuera parte de una maquinaria más grande, pieza de un ajedrez gigante, no me sentía tan solo como acostumbraba.
Cuando regresé al "estado" (forma abreviada de decirle a la región), comenzó esa extraño sentimiento con el que empecé este escrito. Me siento en un exilio cada vez que tomo un camión hacia alguna parte en Ecatepec. No puedo despreciar tampoco la seguridad, la calidez y los servicios de donde vivo, pero es más una madre adoptiva. No puede borrar las oportunidades, los momentos más preciados del corazón, la disponibilidad, la belleza y el amor del terruño querido. Muy al estilo de Morrissey (que, junto con The Smiths, tengo una temporada de dulce) sangre mexiquense, corazón chilango.
Michael Stipes mira hacia la ventana de un avión al dejar su segunda casa, la ciudad de Nueva York, y le invade un sentimiento que le permitió crear una gran canción. Una oda a la beldad de la gran Babilonia y a esa melancolía que les contaba: "Leaving New York is never easy", reza R.E.M. y encuentro en la pieza completa enorme empatía. A veces aparece en mi iPod cuando estoy en Indios Verdes, recuerdo el video y mi memoria es acicate para la diaria nostalgia. Dejar el DF es como si viera a sus luces (que también me han cautivado desde las alturas, son como diamantina sobre terciopelo negro) apagarse. =')
I saw the lights fading out ♫
Nos vemos en el futuro.
Llego a Indios Verdes, escucho el sonido de los autos que llegan al final de Insurgentes Norte, percibo el fétido y vomitivo olor de la terminal del metro, avanzo entre sus pisos pegajosos y me dirijo al camión. Una mujer aparenta que me revisa antes de entrar al transporte, siempre busco estar cerca de la ventana, como si en ella estuviera esperando a ver a alguien.
Ahí recuerdo mis primeros años, casi no salía a la calle, solo cuando iba con mi abuelita al mercado y porque siempre me compraba un luchador de juguete. No tenía amigos porque lo que necesitaba estaba en casa. Aún recuerdo el día que nos mudamos a nuestra casa, ese día en el que me separé por primera vez del lugar que se convertiría en uno de los amores más grandes: mi ciudad de nacimiento: el Distrito Federal.
Regresábamos porque los parientes, la escuela y el trabajo siempre estuvieron en la ciudad de México. El viaje es hasta la fecha desgastante: levantarse temprano, batallar con miles de personas que tambien desean llegar al mismo tiempo, lidiar con los minutos que se hacen menos. En ese tiempo tuve la oportunidad de conocer mi ciudad, su hermosura era evidente. Eduardo Molina era una avenida gigante ante mis ojos. Circuito Interior e Insurgentes eran tan drásticas, Reforma histórica y verde. Andar en metro era como conductirte por las entrañas de la ciudad: podrías ir casi a donde sea. Muchos edificios, mucha gente, opulencia en algunas zonas; el contraste con las casas de interés social en el Estado de México.
En secundaria y preparatoria estuve cerca de casa. Creo que pude quedarme en una universidad de por allá si en ese momento hubiera la carrera que quería. Volver a la ciudad y respirar ese aire me ubicó en la comodidad de quien llega al hogar. Así, las amistades, las actividades sociales y hasta los trabajos estuvieron siempre allí, la casa era para dormir y el hogar para vivir. Como saben, hubo una temporada (quizá fue un mes) en los que viví en casa de mis tías en el DF porque arreglaban mi cuarto y ahí me sentí completo, como si fuera parte de una maquinaria más grande, pieza de un ajedrez gigante, no me sentía tan solo como acostumbraba.
Cuando regresé al "estado" (forma abreviada de decirle a la región), comenzó esa extraño sentimiento con el que empecé este escrito. Me siento en un exilio cada vez que tomo un camión hacia alguna parte en Ecatepec. No puedo despreciar tampoco la seguridad, la calidez y los servicios de donde vivo, pero es más una madre adoptiva. No puede borrar las oportunidades, los momentos más preciados del corazón, la disponibilidad, la belleza y el amor del terruño querido. Muy al estilo de Morrissey (que, junto con The Smiths, tengo una temporada de dulce) sangre mexiquense, corazón chilango.
Michael Stipes mira hacia la ventana de un avión al dejar su segunda casa, la ciudad de Nueva York, y le invade un sentimiento que le permitió crear una gran canción. Una oda a la beldad de la gran Babilonia y a esa melancolía que les contaba: "Leaving New York is never easy", reza R.E.M. y encuentro en la pieza completa enorme empatía. A veces aparece en mi iPod cuando estoy en Indios Verdes, recuerdo el video y mi memoria es acicate para la diaria nostalgia. Dejar el DF es como si viera a sus luces (que también me han cautivado desde las alturas, son como diamantina sobre terciopelo negro) apagarse. =')
I saw the lights fading out ♫
Nos vemos en el futuro.
jueves, marzo 29, 2012
EL AMOR Y EL TEMOR
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.1 Juan 4:18
Hasta para reconocer la cobardía hay que ser valientes. Había escrito un patético post donde explicaba cómo mi miedo me apartó de la persona que amo. Pero después recapacité y vi que tenía que tomar una decisión: o amaba e intentaba materializar ese amor, o no amar lo suficiente para morir en la cobarde frustración. Tenía miedo, pero en un mundo donde hasta las piedras hablan recordé esta escena de Medianoche en París y comprendí lo que al "discípulo amado" se le fue revelado. Aquí Woody Allen hace hablar a Ernest Hemingway y señala la tregua que hace el miedo a la muerte ante la pasión desbordada hacia el amor encarnado:
Por ello decidí no tener miedo, si la he de conquistar será todo un triunfo. Si no, tendré que hacerme a un lado pero la consciencia tranquila y apartada de todo temor. Y es que, como el artículo que me pasó mi amigo Chuck, el temor cobra otra perspectiva cuando en realidad estás en peligro de muerte (como decía Steve Jobs en su famoso discurso), por lo que se puede usar este instinto básico de supervivencia en algo realmente vital.
Me repito a mí mismo, como muchos hombres le hacen cuando el temor los mira de frente: ¡Soy machín! ¡Soy machín! No tengo miedo. Pido en silencio la ayuda de mi Dios y caigo (falling en inglés, tomber en francés: ambos verbos utilizados para decir "enamorarse") esperando a que la valentía me haga volar.
Nos vemos en el futuro.
jueves, marzo 08, 2012
8 DE MARZO 2012
El primer amor del mundo lo recibí de tus brazos, seguridad y alimento fueron tus pechos, tu dulce voz fue mi nueva alegría, misma que se reflejó en el claro de tus ojos. Me enseñaste a sentir y a expresarme frente a los demás. Después fuiste mi amiga, una que no comprendía porque veías el mundo de forma distinta, me molestaba no comprender qué es lo que querías. Al mismo tiempo me atraía tu orden y la delicadeza que desprendías al andar. Competíamos y en esos eventos veía nuestras diferencias físicas: yo era más fuerte, pero tú eras más audaz.
Cuando crecí te metiste en mis fantasías y tuve ganas de besarte, quería contigo imitar lo que los adultos hacían. Tú fuiste causante de una gran cambio en mí y nunca te diste cuenta: al pensarte y desear tenerte cerca, mi cuerpo reaccionó de forma placentera; pero tú también cambiaste y trataste de acentuar en lo que no éramos iguales. Y mientras más ganas tenían de estar cerca de ti, tú más te alejabas y entonces olvidé cómo hablarte. Después tú fuiste la que me abrió la puerta, me dijiste “novio” y cuando me dijiste “sí” me diste una de las más grandes alegrías de mi vida. Me colmaste de regalos, me abrazabas y me brindabas con ello el calor de tu cuerpo. Mis manos querían recorrerte toda, como exploradores curiosos queriendo conquistar lo que pisan sus pies, quería besar más que tus labios, quería con ello verte sonreír.
Partiste mi corazón la primera vez que me dejaste, comencé a extrañarte al límite de la locura y en tu abandono conocí la añoranza del hogar. Comencé a verte en otras personas y entonces conocí al amor de otra forma. Cuando lo supe, volviste a mí y con ello no sólo me entregaste tu corazón, sino también tu cuerpo, donde la exploración primigenia se volvió goce. Contigo me volví hombre y pude asumir mi género con orgullo al buscar tu bienestar y placer. Me aferraba a tus piernas como si en ellas se encarnara el deseo, tuve un deja vu al sentir tus pechos. Sudábamos juntos y yo ya no sabía qué parte de mi cuerpo era mía: creábamos una fusión transformada en éxtasis y tus palabras después del sexo me convencieron sobre querer tenerte así, conmigo, toda la vida.
¿Con quién más podría compartir mis días, sino contigo? Verte sonreír es uno de los regalos más bellos que recibo diario. Tu voz suave acompañada de música florece en mis oídos, donde las abejas que excitan el jardín elaboran la más dulce miel. Ruego a Dios la oportunidad que una parte de mi vida se quede en ti y se desarrolle algo más grande que nosotros mismos. Has sido tantas cosas durante este tiempo: madre, abuela, hermana, amiga, confidente, novia, amante y más, que me es imposible no sentir admiración ante un mundo que no te aprecia cómo debe, uno que no te trata como aquella mitad complementaria que mueve los engranes de la existencia. No comparto la opinión de los que te desprecian y quieren mantenerte diezmada. Quiero que en el futuro no sea necesario un día para reconocer quién eres y por qué no se debe tratarte con alguna forma de violencia o discriminación:
Te amo y siempre te amaré en cada forma posible, mujer.
Gerson.
Cuando crecí te metiste en mis fantasías y tuve ganas de besarte, quería contigo imitar lo que los adultos hacían. Tú fuiste causante de una gran cambio en mí y nunca te diste cuenta: al pensarte y desear tenerte cerca, mi cuerpo reaccionó de forma placentera; pero tú también cambiaste y trataste de acentuar en lo que no éramos iguales. Y mientras más ganas tenían de estar cerca de ti, tú más te alejabas y entonces olvidé cómo hablarte. Después tú fuiste la que me abrió la puerta, me dijiste “novio” y cuando me dijiste “sí” me diste una de las más grandes alegrías de mi vida. Me colmaste de regalos, me abrazabas y me brindabas con ello el calor de tu cuerpo. Mis manos querían recorrerte toda, como exploradores curiosos queriendo conquistar lo que pisan sus pies, quería besar más que tus labios, quería con ello verte sonreír.
Partiste mi corazón la primera vez que me dejaste, comencé a extrañarte al límite de la locura y en tu abandono conocí la añoranza del hogar. Comencé a verte en otras personas y entonces conocí al amor de otra forma. Cuando lo supe, volviste a mí y con ello no sólo me entregaste tu corazón, sino también tu cuerpo, donde la exploración primigenia se volvió goce. Contigo me volví hombre y pude asumir mi género con orgullo al buscar tu bienestar y placer. Me aferraba a tus piernas como si en ellas se encarnara el deseo, tuve un deja vu al sentir tus pechos. Sudábamos juntos y yo ya no sabía qué parte de mi cuerpo era mía: creábamos una fusión transformada en éxtasis y tus palabras después del sexo me convencieron sobre querer tenerte así, conmigo, toda la vida.
¿Con quién más podría compartir mis días, sino contigo? Verte sonreír es uno de los regalos más bellos que recibo diario. Tu voz suave acompañada de música florece en mis oídos, donde las abejas que excitan el jardín elaboran la más dulce miel. Ruego a Dios la oportunidad que una parte de mi vida se quede en ti y se desarrolle algo más grande que nosotros mismos. Has sido tantas cosas durante este tiempo: madre, abuela, hermana, amiga, confidente, novia, amante y más, que me es imposible no sentir admiración ante un mundo que no te aprecia cómo debe, uno que no te trata como aquella mitad complementaria que mueve los engranes de la existencia. No comparto la opinión de los que te desprecian y quieren mantenerte diezmada. Quiero que en el futuro no sea necesario un día para reconocer quién eres y por qué no se debe tratarte con alguna forma de violencia o discriminación:
Te amo y siempre te amaré en cada forma posible, mujer.
Gerson.
lunes, febrero 27, 2012
SATISFACCIÓN
Ya me está comenzando a molestar el no ser conformista. Hace 3 años hubiese dado las nalgas por el empleo que tengo, donde no tengo presiones, no gano mal y hasta me da oportunidad de escribir lo que se me da la regalada gana, el trabajo me es de lo más fácil y tranquilo. Pero mi corazón o mi necedad (una de las dos, es seguro) quieren ejercer lo que siempre soñé, no abandonar los medios digitales y desarrollarme en ellos (ya que es muy seguro que las revistas cedan ante el formato web) y hacer periodismo. Salió a flote mi reciente oportunidad a la mente cuando vi el video de cómo está creciendo el proyecto en internet de mi exjefe.
¿Será que ahora que debo estar tranquilo hago una tormenta en un vaso de agua? O viéndolo desde el otro lado ¿Cómo negarte ante los deseos del corazón? Quizá el problema sea yo, que no puedo estar satisfecho y me guste estar siempre en contra de mí mismo. Llego hasta cierto punto y sólo puedo pensar en lo que quiero; pero de niño aceptaba todo lo que me compraban sin chistar. Añoro esos días porque mis circunstancias las tomaba como venían, sin importar si no era precisamente lo que quería. Ahora siento que ya no puedo volver atrás.
Esta frustración y desconcierto la llevé a una actualización en el muro de mi Facebook (hace 3 años jamás me hubiera parado en esa red social), al expresar mi deseo de hacer lo que realmente quiero, en vez de provocar reacciones adversas a mi berrinche (como usualmente pasa), me consiguió una entrevista de trabajo. No espero nada porque no sé de qué se trata la chamba, solo sé que es en el edificio de al lado y que una amiga es la que va a llevar el proceso.
En momentos como estos sólo puedo recordar la rola cuya melodía se le reveló a Keith Richards en un sueño para que llegara Mick Jagger a componerle una letra inmortal que lleva el espíritu de Holden Caulfield, una misantropía que está a unos cuantos años de cumplir 50 y que revolucionó al mundo del rock tal y como lo conocemos. Un pensamiento que va en contra de toda religión, un berreo que suena bien. La escucho, la canto y me urge cambiar, quitarme como una mala costumbre de ese vació que provoca no obtener lo que quieres:
Lo peor viene con el siguiente pensamiento ¿Y si logro tener lo que quiero aún no estoy conforme? ¿O si nunca tengo lo que quiero podré vivir con esa insatisfacción? Veamos qué dice el porvenir.
Nos vemos en el futuro.
¿Será que ahora que debo estar tranquilo hago una tormenta en un vaso de agua? O viéndolo desde el otro lado ¿Cómo negarte ante los deseos del corazón? Quizá el problema sea yo, que no puedo estar satisfecho y me guste estar siempre en contra de mí mismo. Llego hasta cierto punto y sólo puedo pensar en lo que quiero; pero de niño aceptaba todo lo que me compraban sin chistar. Añoro esos días porque mis circunstancias las tomaba como venían, sin importar si no era precisamente lo que quería. Ahora siento que ya no puedo volver atrás.
Esta frustración y desconcierto la llevé a una actualización en el muro de mi Facebook (hace 3 años jamás me hubiera parado en esa red social), al expresar mi deseo de hacer lo que realmente quiero, en vez de provocar reacciones adversas a mi berrinche (como usualmente pasa), me consiguió una entrevista de trabajo. No espero nada porque no sé de qué se trata la chamba, solo sé que es en el edificio de al lado y que una amiga es la que va a llevar el proceso.
En momentos como estos sólo puedo recordar la rola cuya melodía se le reveló a Keith Richards en un sueño para que llegara Mick Jagger a componerle una letra inmortal que lleva el espíritu de Holden Caulfield, una misantropía que está a unos cuantos años de cumplir 50 y que revolucionó al mundo del rock tal y como lo conocemos. Un pensamiento que va en contra de toda religión, un berreo que suena bien. La escucho, la canto y me urge cambiar, quitarme como una mala costumbre de ese vació que provoca no obtener lo que quieres:
Lo peor viene con el siguiente pensamiento ¿Y si logro tener lo que quiero aún no estoy conforme? ¿O si nunca tengo lo que quiero podré vivir con esa insatisfacción? Veamos qué dice el porvenir.
Nos vemos en el futuro.
martes, febrero 21, 2012
SOBRE CREER Y CONFIAR
¡Qué difícil es creer y confiar!
Hace un par de meses entré en un proceso para cubrir la vacante (qué fácil hubiera sido mejor usar la palabra “apliqué”, pero ese no es significado oficial del verbo a pesar de que al escribirlo se entienda) para una empresa editorial importante. El sueño de toda mi vida y una oportunidad para hacerlo realidad, como muchas otras cosas de mi vida, se fue…
Si algo he aprendido de los sinsabores de la vida es que hay que levantarse todas las veces que sean necesarias, por más que duela, por más que no quieras, por más que estés seguro que volverás a caer. Así no me escondo del sol y aparento tranquilidad cuando por dentro aún estoy intranquilo, busco consuelo de donde sea: tengo un trabajo muy tranquilo, me aumentaron el sueldo, puedo escribir lo que quiera y hasta me pongo a escuchar programas de radio donde me contengo la risa. Me encuentro bien, pero como dice mi padre “mientras más tienes y más quieres”.
En el proceso de aceptación me pongo a recitar en la mente mis partes favoritas de The Times They Are A-Changin’ de Bob Dylan: “For the loser now will be later to win… The slow one now will later be fast as the present now will later be past. The order is rapidly fadin'. And the first one now will later be last for the times they are a-changin'”. Quiero creer que situaciones como estas serán transitorias y que estas cosas que se repiten no son mala suerte sino coincidencias meramente desatinadas. Quiero creer que el momento de mi victoria se acerca.
Mi madre me dice que confíe en Dios, que me llevará a un lugar donde todo va a estar bien y a mí siempre me ha costado trabajo; sin embargo, ella hizo una jugada espectacular: me tapó los ojos y me guió por diferentes partes de la casa. Tuve que confiar totalmente en ella, ya que sin mi vista, sería muy difícil llegar a mi cuarto, inclusive hasta peligroso. Este ejemplo fue revelador, dejarse llevar no podía ser solo una opción, ser reacio podría causar accidentes, además ir a ciegas solo conduce a la fatalidad. Necesito confiar en el invisible para poder llegar donde mis ojos pueden ver lo material. Confiar siempre se he ha dificultado, no me gusta depender de nadie.
¿Qué sucederá en el futuro? No lo sé, lo que pueda hacer de él y lo que las circunstancias manden. De pronto me llega un miedo terrible de que se me cierren las puertas a las cosas que quiero, tampoco no sé bien si las desviaciones del camino original me llevarán a un porvenir de satisfacciones. Me debo aferrar a la fe y a la confianza de que si me esfuerzo valdrá la pena y no terminaré jodido, sin esperanzas ni voluntad. También me sostengo de la idea de que el mundo gira y que los que anteriormente estaban inconformes eventualmente llegan a donde quieren.
Y en el momento en que iba a terminar el último párrafo, la vida me trae la última escena de una (para mí) mala película, curiosamente este es un buen final. Mientras el futuro llega, lo esperaré bailando:
What the hell! Life goes on!
Nos vemos en el futuro.
Hace un par de meses entré en un proceso para cubrir la vacante (qué fácil hubiera sido mejor usar la palabra “apliqué”, pero ese no es significado oficial del verbo a pesar de que al escribirlo se entienda) para una empresa editorial importante. El sueño de toda mi vida y una oportunidad para hacerlo realidad, como muchas otras cosas de mi vida, se fue…
Si algo he aprendido de los sinsabores de la vida es que hay que levantarse todas las veces que sean necesarias, por más que duela, por más que no quieras, por más que estés seguro que volverás a caer. Así no me escondo del sol y aparento tranquilidad cuando por dentro aún estoy intranquilo, busco consuelo de donde sea: tengo un trabajo muy tranquilo, me aumentaron el sueldo, puedo escribir lo que quiera y hasta me pongo a escuchar programas de radio donde me contengo la risa. Me encuentro bien, pero como dice mi padre “mientras más tienes y más quieres”.
En el proceso de aceptación me pongo a recitar en la mente mis partes favoritas de The Times They Are A-Changin’ de Bob Dylan: “For the loser now will be later to win… The slow one now will later be fast as the present now will later be past. The order is rapidly fadin'. And the first one now will later be last for the times they are a-changin'”. Quiero creer que situaciones como estas serán transitorias y que estas cosas que se repiten no son mala suerte sino coincidencias meramente desatinadas. Quiero creer que el momento de mi victoria se acerca.
Mi madre me dice que confíe en Dios, que me llevará a un lugar donde todo va a estar bien y a mí siempre me ha costado trabajo; sin embargo, ella hizo una jugada espectacular: me tapó los ojos y me guió por diferentes partes de la casa. Tuve que confiar totalmente en ella, ya que sin mi vista, sería muy difícil llegar a mi cuarto, inclusive hasta peligroso. Este ejemplo fue revelador, dejarse llevar no podía ser solo una opción, ser reacio podría causar accidentes, además ir a ciegas solo conduce a la fatalidad. Necesito confiar en el invisible para poder llegar donde mis ojos pueden ver lo material. Confiar siempre se he ha dificultado, no me gusta depender de nadie.
¿Qué sucederá en el futuro? No lo sé, lo que pueda hacer de él y lo que las circunstancias manden. De pronto me llega un miedo terrible de que se me cierren las puertas a las cosas que quiero, tampoco no sé bien si las desviaciones del camino original me llevarán a un porvenir de satisfacciones. Me debo aferrar a la fe y a la confianza de que si me esfuerzo valdrá la pena y no terminaré jodido, sin esperanzas ni voluntad. También me sostengo de la idea de que el mundo gira y que los que anteriormente estaban inconformes eventualmente llegan a donde quieren.
Y en el momento en que iba a terminar el último párrafo, la vida me trae la última escena de una (para mí) mala película, curiosamente este es un buen final. Mientras el futuro llega, lo esperaré bailando:
What the hell! Life goes on!
Nos vemos en el futuro.
sábado, febrero 11, 2012
AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS...
Para la fecha por venir, estoy escribiendo un texto. Yo sólo espero que Dios me permita no solo que lo lea, sino también que sirva de convencimiento para que me de una oportunidad de que reconsidere la decisión que tomó años atrás conmigo. Mientras me regodeaba en figuras retóricas y creía que desarrollaba las mejores palabras que he escrito para una mujer, me sacudió una duda. ¿A todas las mujeres a las que quise o amé les escribí igual?
Tuve que echar un clavado por 7 años de este blog y recordé cosas interesantes. Releí los textos que le dediqué a cada mujer que se ha cruzado en mi vida por estos medios: amigas, novias y crush. Tuve nostalgia y vi cómo desarrollaba otro tipo de ideas mientras pasaba el tiempo y comprendí que había cambiado no solo mi forma de escribir, sino mi forma de entregarme por medio de las letras. Ya no soy más descriptivo sino ahora me apoyo en lenguaje rebuscado y en muchos ejemplos: creo ser más contundente y emotivo.
Recapitulé victorias y derrotas, amores y desamores, ilusiones y realidades en dedicatorias hacia ellas. Sentí nostalgia, algunas cosas no terminan de sanar y otras están bien acomodadas en lugares donde no se puedan romper, aquellos eran tiempos más inocentes (como siempre lo son). Ante este hecho, no pude evitar pensar en esta canción de Joan Manuel Serrat que habla de Aquellas pequeñas cosas:
Y uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia... ♫
Las extraño, aunque he perdido contacto con muchas, me da gusto que estén bien... =')
Nos vemos en el futuro.
Tuve que echar un clavado por 7 años de este blog y recordé cosas interesantes. Releí los textos que le dediqué a cada mujer que se ha cruzado en mi vida por estos medios: amigas, novias y crush. Tuve nostalgia y vi cómo desarrollaba otro tipo de ideas mientras pasaba el tiempo y comprendí que había cambiado no solo mi forma de escribir, sino mi forma de entregarme por medio de las letras. Ya no soy más descriptivo sino ahora me apoyo en lenguaje rebuscado y en muchos ejemplos: creo ser más contundente y emotivo.
Recapitulé victorias y derrotas, amores y desamores, ilusiones y realidades en dedicatorias hacia ellas. Sentí nostalgia, algunas cosas no terminan de sanar y otras están bien acomodadas en lugares donde no se puedan romper, aquellos eran tiempos más inocentes (como siempre lo son). Ante este hecho, no pude evitar pensar en esta canción de Joan Manuel Serrat que habla de Aquellas pequeñas cosas:
Y uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia... ♫
Las extraño, aunque he perdido contacto con muchas, me da gusto que estén bien... =')
Nos vemos en el futuro.
sábado, febrero 04, 2012
EL PRIMER SÁBADO DE FEBRERO
Cantando exorciso demonios...
En la vida espera lo inesperado, ten fe que vienen cosas mejores, toma una mejor actitud ante aquellas cosas que no te gusta, ármate de toda la paciencia posible y da todo el esfuerzo para que lo que dependa de ti resulte. Eso hago al empezar el mes más corto de año: febrero.
Enero se me hizo eterno. Fue un mes donde me fui acostumbrando a cosas como pagar una tarjeta departamental y un nuevo sueldo. No fue exactamente lo que me prometieron pero, siendo sinceros, no me puedo quejar. Todos los días se vuelven una aventura cuyo objetivo es llegar temprano. Si sigo con este cómodo empleo durante este mes, (y si Dios me lo permite) estaré planeando mis vacaciones a finales de mayo. Destino: la playa.
En diciembre mi computadora ya no quise prender y entre las cosas que necesitaba recuperar de ella era mi música. Apenas hasta hoy me ayudaron a rescatar la totalidad de mis archivos, por lo que el tlalocpod pronto podrá llenarse de nuevas melodías. Como saben, me encanta armar listas, así me tardaré en más de 8000 canciones.
En las cuestiones amorosas, como en un nuevo trabajo y en otros aspectos de mi vida: necesito una oportunidades. Sé que durante muchos años he estado dudoso de mostrar mis sentimientos por miedo a lo que fueran a decir y que la molestaran por mi culpa. Después fue la misma distancia y la vida misma lo que nos separó. El estatus de hoy nos deja con tiempo y distancias limitadas. Una ciudad me separa de ella, nuestros trabajos también, las ocupaciones, más. Ella sabe que quiero que andemos, ya me dijo que no una vez; increíblemente hemos salido un par de ocasiones después. Sabe que la quiero pero no que mis sentimientos son más porfundos. Yo la amo, busco la forma de verla de nuevo y de estar en contacto en la medida de lo posible...
Esta vez no voy a dejarla ir.
Hoy disfruto de mi puente escuchando música, viendo videos, películas y fútbol. Mañana toca ir a ver el Súper Bowl. Lo irónico del asunto es que he recibido tres invitaciones de distintos amigos para ir a ver el espectáculo... ¡y a mí ni me gusta el americano! En fin, espero tomar mucho y divertirme aún más, aunque no le entienda gran cosa a lo que pase enfrente de la pantalla. Al menos Madonna estará en el medio tiempo.
Todavía espero que cosas sorprendentes pasen en febrero, mientras tanto sigo cantando...
Nos vemos en el futuro.
En la vida espera lo inesperado, ten fe que vienen cosas mejores, toma una mejor actitud ante aquellas cosas que no te gusta, ármate de toda la paciencia posible y da todo el esfuerzo para que lo que dependa de ti resulte. Eso hago al empezar el mes más corto de año: febrero.
Enero se me hizo eterno. Fue un mes donde me fui acostumbrando a cosas como pagar una tarjeta departamental y un nuevo sueldo. No fue exactamente lo que me prometieron pero, siendo sinceros, no me puedo quejar. Todos los días se vuelven una aventura cuyo objetivo es llegar temprano. Si sigo con este cómodo empleo durante este mes, (y si Dios me lo permite) estaré planeando mis vacaciones a finales de mayo. Destino: la playa.
En diciembre mi computadora ya no quise prender y entre las cosas que necesitaba recuperar de ella era mi música. Apenas hasta hoy me ayudaron a rescatar la totalidad de mis archivos, por lo que el tlalocpod pronto podrá llenarse de nuevas melodías. Como saben, me encanta armar listas, así me tardaré en más de 8000 canciones.
En las cuestiones amorosas, como en un nuevo trabajo y en otros aspectos de mi vida: necesito una oportunidades. Sé que durante muchos años he estado dudoso de mostrar mis sentimientos por miedo a lo que fueran a decir y que la molestaran por mi culpa. Después fue la misma distancia y la vida misma lo que nos separó. El estatus de hoy nos deja con tiempo y distancias limitadas. Una ciudad me separa de ella, nuestros trabajos también, las ocupaciones, más. Ella sabe que quiero que andemos, ya me dijo que no una vez; increíblemente hemos salido un par de ocasiones después. Sabe que la quiero pero no que mis sentimientos son más porfundos. Yo la amo, busco la forma de verla de nuevo y de estar en contacto en la medida de lo posible...
Esta vez no voy a dejarla ir.
Hoy disfruto de mi puente escuchando música, viendo videos, películas y fútbol. Mañana toca ir a ver el Súper Bowl. Lo irónico del asunto es que he recibido tres invitaciones de distintos amigos para ir a ver el espectáculo... ¡y a mí ni me gusta el americano! En fin, espero tomar mucho y divertirme aún más, aunque no le entienda gran cosa a lo que pase enfrente de la pantalla. Al menos Madonna estará en el medio tiempo.
Todavía espero que cosas sorprendentes pasen en febrero, mientras tanto sigo cantando...
Nos vemos en el futuro.
miércoles, febrero 01, 2012
EL DESTINO COMO VENGA
José Alfredo Jiménez en “El hijo del pueblo” recita una frase que nunca había encajado bien en el rompecabezas de mi vida: “mi destino es muy parejo: yo lo quiero como venga”. No entendía el orgullo con el que el compositor se aferraba a sus fracasos y a la situación de carencia. Hace años no tenía trabajo, llevaba mucho tiempo sin novia y me la pasaba mal escuchando a gente que solo se burlaba de mí. No quería mi aceptar mi circunstancia; quería abstraerme del mundo mediante los videojuegos, el sueño y las ilusiones locas que salían de mi mente en ese entonces. Los que han leído este blog desde el principio, pueden dar fe de ello: sufrí mucho, sin embargo el aprendizaje de ese duro camino fue invaluable.
La vida, amigos y lectores, es impredecible. De vez en cuando a Dios le gusta lanzar los dados en momentos determinados y la suerte cambia. De pronto me vi con empleo, novia y dinero para comprar cosas y los que se burlaban de mí habían desaparecido o sabía cómo enfrentarlos. Aún así permanecía esa sensación de vacío a pesar de que en teoría, ya debería estar complacido. ¿Por qué no lo estaba? Porque nada era como esperaba. No dejaba de actuar como un niño malcriado que no quería comerse unos huevos revueltos porque los quería estrellados. Odio usar como ejemplo a los desamparados, como si la existencia fuera igual en cada persona, y al escuchar eso, lo que lograban era que renegara de mi destino.
El veinte te cae solo cuando recapitulas y así fue: vi que tuve todo lo que quería y que el problema era yo. Pude disfrutar muchas cosas que me pasaron si tan solo las hubiese tomado como venían. Los arrepentimientos sirven de poco. Entonces decidí comerme el huevo revuelto y acompañarla con arroz, frijoles y agregarles salsa. Si bien no era lo que yo quería en un principio, se ha vuelto una comida deliciosa que me perdería por un simple prejuicio. Tomé lo que había aprendido y ahora apuesto mientras le toca su turno a Dios de tirar a mi favor, sin importar cómo esté yo en el juego.
Amo las películas de Woody Allen y la que me recomendaron hace un par de semanas fue Whatever Works (“Como venga”, según mi traducción), que para Latinoamérica se nombró “Así pasa cuando sucede”, un mal título tropicalizado para una gran película. En ella, la versión más neurótica y pesimista de Alvy Singer (personaje de Annie Hall), tiene una filosofía de vida: “que sea lo que funcione, mientras no se afecte a nadie”. Un genio llamado Boris sin necesidades sexuales, que no baja de pendejos a todos y vestido con un cinismo que da risa. En la historia comprobamos que la vida no es una cosa estática, vemos cómo los personajes van cambiando y que al final lo impredecible hace que las cosas salgan bien, y lo más sensato es tomar la vida como lo hacía José Alfredo.
Les dejo la primera escena y les recomiendo que vean la película. Se reirán mucho:
Ahorita estoy muy bien en mi trabajo, es quizá lo más relajado que he tenido en muchos años. ¿Y si se presentara una oferta que me hiciera cambiar de aires hacia lo que realmente quiero? ¿Si poco a poco se fuera haciendo realidad esas cosas que escribí de Gerson de la Tierra-2? ¿Y si no se da? No importa, yo querré la vida como venga. =)
Nos vemos en el futuro.
La vida, amigos y lectores, es impredecible. De vez en cuando a Dios le gusta lanzar los dados en momentos determinados y la suerte cambia. De pronto me vi con empleo, novia y dinero para comprar cosas y los que se burlaban de mí habían desaparecido o sabía cómo enfrentarlos. Aún así permanecía esa sensación de vacío a pesar de que en teoría, ya debería estar complacido. ¿Por qué no lo estaba? Porque nada era como esperaba. No dejaba de actuar como un niño malcriado que no quería comerse unos huevos revueltos porque los quería estrellados. Odio usar como ejemplo a los desamparados, como si la existencia fuera igual en cada persona, y al escuchar eso, lo que lograban era que renegara de mi destino.
El veinte te cae solo cuando recapitulas y así fue: vi que tuve todo lo que quería y que el problema era yo. Pude disfrutar muchas cosas que me pasaron si tan solo las hubiese tomado como venían. Los arrepentimientos sirven de poco. Entonces decidí comerme el huevo revuelto y acompañarla con arroz, frijoles y agregarles salsa. Si bien no era lo que yo quería en un principio, se ha vuelto una comida deliciosa que me perdería por un simple prejuicio. Tomé lo que había aprendido y ahora apuesto mientras le toca su turno a Dios de tirar a mi favor, sin importar cómo esté yo en el juego.
Amo las películas de Woody Allen y la que me recomendaron hace un par de semanas fue Whatever Works (“Como venga”, según mi traducción), que para Latinoamérica se nombró “Así pasa cuando sucede”, un mal título tropicalizado para una gran película. En ella, la versión más neurótica y pesimista de Alvy Singer (personaje de Annie Hall), tiene una filosofía de vida: “que sea lo que funcione, mientras no se afecte a nadie”. Un genio llamado Boris sin necesidades sexuales, que no baja de pendejos a todos y vestido con un cinismo que da risa. En la historia comprobamos que la vida no es una cosa estática, vemos cómo los personajes van cambiando y que al final lo impredecible hace que las cosas salgan bien, y lo más sensato es tomar la vida como lo hacía José Alfredo.
Les dejo la primera escena y les recomiendo que vean la película. Se reirán mucho:
Ahorita estoy muy bien en mi trabajo, es quizá lo más relajado que he tenido en muchos años. ¿Y si se presentara una oferta que me hiciera cambiar de aires hacia lo que realmente quiero? ¿Si poco a poco se fuera haciendo realidad esas cosas que escribí de Gerson de la Tierra-2? ¿Y si no se da? No importa, yo querré la vida como venga. =)
Nos vemos en el futuro.
domingo, enero 29, 2012
ENERO MUSICAL, DÍA 29: Hombres G - Venezia
*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.
Día 29. Una canción de la infancia. Fue la primera banda de la que me hice fan. Antes todo era Timbiriche y mi crush con Lucerito (ya pueden empezar a burlarse) hasta que llegaron los primeros guitarrazos de esta canción. Era una canción compuesta intencionalmente enitaliano, pero en ese entonces solo intuía lo que decían, inclusive mal entendía el coro, por lo que cantaba "Vamos juntos a Celaya".
Retomé a Hombres G hasta en la preparatoria, un cariño como al libro que encuentras después de años de creerlo perdido y sólo estaba escondido en un rincón. Era un sonido desenfadado que volví a adoptar, quizá porque se habían vuelto a reunir. David Summers como solista fue un fracaso y parecía que un reencuentro tendría que ser inevitable, con ello un disco de éxito. Esta jugada comecial, aunque era más un juego de la nostalgia para los jóvenes fresas de los 80's, para mí fue el regreso musical a la infancia y a los sentimientos primigenios de irresponsabilidad, ahora con la consciencia de los mensajes en las canciones. Son temas para adolescentes, con preocupaciones y motivaciones de los hombres en ciernes y con la ligereza como para no tomarlos en serio del todo.
El tema dejó de gustarme tanto. Pero a últimas fechas la retomo como esa canción divertida que es, co la que puedes cantar con tus amigos en una peda e imaginar que eres esa pandilla de locos que planean una visita al apís de la bota y comienzan a imitar (burlarse de) los esterotipos de una de las culturas base de la la visión occidental. Parece más una burla a El Padrino hecha por muchachos malcriados que quieren pasársela guay.
Aún así, mi niñez se levanta cada vez que canto Venezia, cuando aparece inesperada en mi iPod:
¿Qué canción de la infancia tú escogerías?
Nos vemos en el futuro.
viernes, enero 27, 2012
ENERO MUSICAL, DÍA 27: Miguel Ríos - Santa Lucía
*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.
Día 27. Una canción que has cantado o te gustaría poder cantar con público. Este post es como la segunda parte del anterior. Como lo había dicho, mis primeros acercamientos hacia el rock en español fueron gracias a Miguel Ríos, más cuando en aquella época donde comenzó a sonar mucho en la radio, popularizaron una de las canciones más sobresalientes del cantante de Granada: Santa Lucía. Habían tomado la versión corta del Rock & Ríos y sonaba en la radio a mediados de los 80’s. Fue un éxito que resonó a pesar de haber recibido la gloria ibérica años atrás.
¡Tan fácil que es aprenderte la canción! De niño no tenía certeza plena de lo que quería decir, sólo podía percibir una frase poderosa “A menudo me recuerdas a alguien…”. Quizá esta sea la balada rock por antonomasia. La interpretación de Ríos es sincera y refleja con gran potencia el mensaje de la canción. En su primera parte, la letra nos cuenta la historia de un tipo que anhela a una mujer que posiblemente no está enterada de (y que a lo mejor ni le interesan) los sentimientos que un tipo les profesa: “El teléfono es muy frío, tus llamadas son muy pocas…”.
El coro aboga por la construcción del amor desde los cimientos “Dame una cita, vamos al parque. Entra en mi vida sin anunciarte…”. Entonces ante la solicitud de la confianza clama a la santidad divina italiana con figura de mujer que ve sin ojos, entregando los suyos. La llamada por los católicos “patrona de la vista”, además de dar nombre a la canción es la antesala a la segunda parte, donde el tipo viaja de la sorpresa a la preocupación y después a la necesidad, al ver que la amada le corresponde. Es entonces cuando de forma musical el coro que antes era una petición desesperada se convierte en un triunfo del amor, como si una luz destellante de sentimientos permeara el universo entero.
Siempre me identifico mucho con la primera parte de la canción. He vivido esta circunstancia muchas veces en la vida y aún sigo pidiendo una cita en el parque. ¿Por qué lo complicado es lo que más atrae? No lo sé, tantos años no me han servido de experiencia para estar frente a una mujer y lograr convencerla. En fin, no me queda otra que seguirlo intentando con aquella que yo crea que puede encarnar al amor.
Pero aún no respondo la pregunta inicial: ¡Claro que la he cantado! xD
A menudo me recuerdas a mí…
Nos vemos en el futuro.
Día 27. Una canción que has cantado o te gustaría poder cantar con público. Este post es como la segunda parte del anterior. Como lo había dicho, mis primeros acercamientos hacia el rock en español fueron gracias a Miguel Ríos, más cuando en aquella época donde comenzó a sonar mucho en la radio, popularizaron una de las canciones más sobresalientes del cantante de Granada: Santa Lucía. Habían tomado la versión corta del Rock & Ríos y sonaba en la radio a mediados de los 80’s. Fue un éxito que resonó a pesar de haber recibido la gloria ibérica años atrás.
¡Tan fácil que es aprenderte la canción! De niño no tenía certeza plena de lo que quería decir, sólo podía percibir una frase poderosa “A menudo me recuerdas a alguien…”. Quizá esta sea la balada rock por antonomasia. La interpretación de Ríos es sincera y refleja con gran potencia el mensaje de la canción. En su primera parte, la letra nos cuenta la historia de un tipo que anhela a una mujer que posiblemente no está enterada de (y que a lo mejor ni le interesan) los sentimientos que un tipo les profesa: “El teléfono es muy frío, tus llamadas son muy pocas…”.
El coro aboga por la construcción del amor desde los cimientos “Dame una cita, vamos al parque. Entra en mi vida sin anunciarte…”. Entonces ante la solicitud de la confianza clama a la santidad divina italiana con figura de mujer que ve sin ojos, entregando los suyos. La llamada por los católicos “patrona de la vista”, además de dar nombre a la canción es la antesala a la segunda parte, donde el tipo viaja de la sorpresa a la preocupación y después a la necesidad, al ver que la amada le corresponde. Es entonces cuando de forma musical el coro que antes era una petición desesperada se convierte en un triunfo del amor, como si una luz destellante de sentimientos permeara el universo entero.
Siempre me identifico mucho con la primera parte de la canción. He vivido esta circunstancia muchas veces en la vida y aún sigo pidiendo una cita en el parque. ¿Por qué lo complicado es lo que más atrae? No lo sé, tantos años no me han servido de experiencia para estar frente a una mujer y lograr convencerla. En fin, no me queda otra que seguirlo intentando con aquella que yo crea que puede encarnar al amor.
Pero aún no respondo la pregunta inicial: ¡Claro que la he cantado! xD
A menudo me recuerdas a mí…
¿Qué canción te gustaría cantar en público?
Nos vemos en el futuro.
jueves, enero 26, 2012
ENERO MUSICAL, DÍA 26: Miguel Ríos - Himno a la Alegría
*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.
Disclaimer 2: #Alburfree.
Día 26. Una canción que puedes tocar con algún instrumento (o te gustaría). Miguel Ríos fue mi primer referente del rock en español en mi vida, justamente con esta canción; esa que te obligan a aprenderte en secundaria y que yo ya sabía tocar desde los 8 años. Mi mamá era prefecta de educación media superior y a veces nos llevaba a su trabajo porque vivíamos lejos. En una de esas ocasiones, mi hermana y yo conocimos a la maestra de música. Ella le intentó enseñar flauta a Cynthia primero pero el que aprendí más rápido fui yo y sin esfuerzo: sabía tocar un instrumento musical 4 años antes de salir de la primaria.
Amaba la melodía porque era aquella que había escuchado después de La puerta de Alcalá. Recuerdo que había percibido el mensaje de la letra como lo más poético que había escuchado en mis primeros años: “ven, canta, sueña cantando, vive soñando el nuevo sol en que los hombres volverán a ser hermanos”. Además la voz que acompañaba a la música era de tal potencia que me impresionó, Miguel Ríos no cantaba como los artistas pop que se escuchaban como letanía en Siempre en Domingo, era diferente. Los matices que imprimía a la interpretación fue lo que me capturó en pocos minutos.
Fue mi primer acercamiento al rock en español, ya después vendría Soda Stereo, Caifanes, Hombres G y Charly García. Pero Ríos, siendo una especie de Elvis Presley hispano (rojillo izquierdista y sin la ajetreada vida del rey) establecía los parámetros de la tropicalización, antecedentes de Los Teen Tops; y con ello establecía un punto y aparte para crear la leyenda que fue en los años 80’s: Rock & Ríos, El rock de una noche de verano y más discos, giras y éxitos que lo hicieron una institución musical en nuestro idioma. Lástima que se haya despedido de una forma tan patética (Hey, pélenme, ya me voy a retirar, ¿eh? Y hasta hago una canción para que me lloren por si gustan).
En aquellas clases de música aprendí que esta pieza era parte de la Novena Sinfonía de Beethoven (desde Chuck Berry, invariablemente ligado al rock), tiempo después supe que la letra original era un poema de Von Schiller. Tiene la capacidad Pavloviana de hacerme recordar el filme Naranja mecánica de Stanley Kubrick (la escena del lavado de cerebro). Waldo de Ríos y Rafael Trabucelli reinterpretaron la letra y música como la cantamos ahora en español. ¡Cómo me gusta cantarla! Aún sé tocarla en la flauta, me llena de nostalgia pero a la vez es un subidón al ánimo, básica en mi soundtrack personal.
Nos vemos en el futuro.
Disclaimer 2: #Alburfree.
Día 26. Una canción que puedes tocar con algún instrumento (o te gustaría). Miguel Ríos fue mi primer referente del rock en español en mi vida, justamente con esta canción; esa que te obligan a aprenderte en secundaria y que yo ya sabía tocar desde los 8 años. Mi mamá era prefecta de educación media superior y a veces nos llevaba a su trabajo porque vivíamos lejos. En una de esas ocasiones, mi hermana y yo conocimos a la maestra de música. Ella le intentó enseñar flauta a Cynthia primero pero el que aprendí más rápido fui yo y sin esfuerzo: sabía tocar un instrumento musical 4 años antes de salir de la primaria.
Amaba la melodía porque era aquella que había escuchado después de La puerta de Alcalá. Recuerdo que había percibido el mensaje de la letra como lo más poético que había escuchado en mis primeros años: “ven, canta, sueña cantando, vive soñando el nuevo sol en que los hombres volverán a ser hermanos”. Además la voz que acompañaba a la música era de tal potencia que me impresionó, Miguel Ríos no cantaba como los artistas pop que se escuchaban como letanía en Siempre en Domingo, era diferente. Los matices que imprimía a la interpretación fue lo que me capturó en pocos minutos.
Fue mi primer acercamiento al rock en español, ya después vendría Soda Stereo, Caifanes, Hombres G y Charly García. Pero Ríos, siendo una especie de Elvis Presley hispano (rojillo izquierdista y sin la ajetreada vida del rey) establecía los parámetros de la tropicalización, antecedentes de Los Teen Tops; y con ello establecía un punto y aparte para crear la leyenda que fue en los años 80’s: Rock & Ríos, El rock de una noche de verano y más discos, giras y éxitos que lo hicieron una institución musical en nuestro idioma. Lástima que se haya despedido de una forma tan patética (Hey, pélenme, ya me voy a retirar, ¿eh? Y hasta hago una canción para que me lloren por si gustan).
En aquellas clases de música aprendí que esta pieza era parte de la Novena Sinfonía de Beethoven (desde Chuck Berry, invariablemente ligado al rock), tiempo después supe que la letra original era un poema de Von Schiller. Tiene la capacidad Pavloviana de hacerme recordar el filme Naranja mecánica de Stanley Kubrick (la escena del lavado de cerebro). Waldo de Ríos y Rafael Trabucelli reinterpretaron la letra y música como la cantamos ahora en español. ¡Cómo me gusta cantarla! Aún sé tocarla en la flauta, me llena de nostalgia pero a la vez es un subidón al ánimo, básica en mi soundtrack personal.
¿Sabes tocar alguna canción con un instrumento musical (o te gustaría)?
Nos vemos en el futuro.
martes, enero 24, 2012
ENERO MUSICAL, DÍA 24: Blood, Sweat & Tears - And When I Die
*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.
Día 24. Una canción que quieres para tu funeral. Yo no le tengo miedo a mi muerte, sino a la de los demás. De hecho sería bastante satisfactorio dejar este mundo tan lleno de corrupción, frío, desamor, enfermedades, decepción y todas esas cosas por las que queremos encerrarnos en un cuarto a esperar a que llegue el nuevo día. Dormir después de pasar un tiempo aquí. A veces pienso que el perder el temor a morir es como el primer paso para, de alguna forma, ser libre.
Yo sé que un cliché que muchos dicen que quieren es que nadie llore en el día del funeral, un concepto que a mí me gustaría abrazar con esta canción. Además, me gustaría que recitaran, antes de que me entierren, el Evangelio de San Lucas capítulo 20, versículos 37 y 38 (me encanta la idea que se plantea ahí). Si tengo la fortuna de que alguien quiera asistir a mi partida de este plano existencial, me encantaría que recordara lo que aporté en su vida (si es que lo logré) y que festeje mi vida con una comilona loca y con música, mucha música.
De chico no me gustaba esa canción, la escuchaba muy country, no había rock ahí. Sin embargo un día me fijé en la letra. Es de esas rolas que nacieron en el verano del amor, donde los hippies creían mucho en las filosofías orientales, el esoterismo y la reencarnación. La letra se va por esos rumbos, fiel a su tiempo; lo que amo es la desfachatez con la que afrenta el ocaso inevitable de la existencia, la ausencia de miedo ante lo que hay en la siguiente puerta, ni siquiera al destino que la iglesia católica cree que es el destinado para los que no hicieron bien en la vida. Afortunadamente sólo nosotros podremos responder esa respuesta cuando nos toque.
Como gran parte de las canciones que he mostrado aquí (y de las que me gustan) siempre me traen imágenes a la mente, como si en ellas pudiera imaginar escenas de historias (tal como le sucede a Tarantino). Yo me imagino la imagen astral de cuerpo como si fuera mi alma, bailando sobre mi tumba y cantando “And when I die…”
Just let me go naturally…
Nos vemos en el futuro.
Día 24. Una canción que quieres para tu funeral. Yo no le tengo miedo a mi muerte, sino a la de los demás. De hecho sería bastante satisfactorio dejar este mundo tan lleno de corrupción, frío, desamor, enfermedades, decepción y todas esas cosas por las que queremos encerrarnos en un cuarto a esperar a que llegue el nuevo día. Dormir después de pasar un tiempo aquí. A veces pienso que el perder el temor a morir es como el primer paso para, de alguna forma, ser libre.
Yo sé que un cliché que muchos dicen que quieren es que nadie llore en el día del funeral, un concepto que a mí me gustaría abrazar con esta canción. Además, me gustaría que recitaran, antes de que me entierren, el Evangelio de San Lucas capítulo 20, versículos 37 y 38 (me encanta la idea que se plantea ahí). Si tengo la fortuna de que alguien quiera asistir a mi partida de este plano existencial, me encantaría que recordara lo que aporté en su vida (si es que lo logré) y que festeje mi vida con una comilona loca y con música, mucha música.
De chico no me gustaba esa canción, la escuchaba muy country, no había rock ahí. Sin embargo un día me fijé en la letra. Es de esas rolas que nacieron en el verano del amor, donde los hippies creían mucho en las filosofías orientales, el esoterismo y la reencarnación. La letra se va por esos rumbos, fiel a su tiempo; lo que amo es la desfachatez con la que afrenta el ocaso inevitable de la existencia, la ausencia de miedo ante lo que hay en la siguiente puerta, ni siquiera al destino que la iglesia católica cree que es el destinado para los que no hicieron bien en la vida. Afortunadamente sólo nosotros podremos responder esa respuesta cuando nos toque.
Como gran parte de las canciones que he mostrado aquí (y de las que me gustan) siempre me traen imágenes a la mente, como si en ellas pudiera imaginar escenas de historias (tal como le sucede a Tarantino). Yo me imagino la imagen astral de cuerpo como si fuera mi alma, bailando sobre mi tumba y cantando “And when I die…”
Just let me go naturally…
¿Qué canción quisieras para tu funeral?
Nos vemos en el futuro.
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