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sábado, abril 11, 2009

EL GRAN TEMA: Lo que me hace feliz

El Gran Tema es una iniciativa creada por Roko. En esta semana le tocó a Noesh proponer el tema de esta semana. Vamos a ver cómo me sale a mí.



Dicen que la felicidad no es tener lo que se quiere; sino querer lo que se tiene. Bueno, ahorita no tengo mucho y me gustaría pensar que mi felicidad no tiene nada que ver con algunas cosas que desearía como una vida solo, no pagar impuestos, y todas esas cosas que he escrito y de las que regularmente me quejo.

Así que diré (no sé por qué tengo un deja vu en esto) lo que me hace feliz:

  • Tomarme unas cervezas con los amigos.
  • Cantar en medio de la calle, a las 12 de la noche, sin nadie alrededor.
  • Escuchar a los Beatles.
  • Un beso que me robe el aliento.
  • Un buen partido de fútbol.
  • Un libro no tan difícil de leer y que me deje algo.
  • Que mi madre me haga enchiladas verdes.
  • Que mi hermana también cocine.
  • Que mi padre me aconseje y que de repente me sorprenda.
  • Pasar una tarde con mis amigos y/o personas que más quiero.
  • Escuchar que edité bien un podcast.
  • El día de pago.
  • Leer un buen cómic.
  • Aprender algo nuevo.
  • Tener sexo.
  • Escribir, ya sea mi proyecto, o el blog, inclusive en el twitter.
  • Caminar con el iPod.
  • Estar sentado viendo la inmensidad del mar.
  • Una buena fiesta.
  • Que una mujer bonita salude o me sonría.
  • Ver una buena serie de televisión (como Sex & the city).
  • Una tarde con películas que me sepa de memoria.
  • Que me lean, muchos o pocos.
Y muchas otras cosas que ahora no recuerdo.

Nos vemos en el futuro! =)

lunes, marzo 23, 2009

EL GRAN TEMA: La Soledad

[De Fondo: Gilbert O' Sullivan - Alone Again (Naturally)]

El Gran Tema es una iniciativa creada por el buen Roko. Durante algunas semanas le ha tocado a varios bloggers hablar sobre distintos temas con el fin de desarrollarlos y promocionar nuestras bitácoras. En esta semana me toca a mí.



Creo que la soledad, ya sea la circunstancia o el sentimiento de sentirse solo, me atrevo a afirmar que la mayoría de nosotros lo hemos sentido. Ya sea en un cuarto vacío o en medio de una multitud, que no te ve, ni te escucha y a quien no le interesas. Algunos la disfrutan, otros hacen lo posible por espantarla, por no sumergirse a todo lo que significa estar con uno mismo.

En mi caso, estar solo ha sido una actividad algunas veces necesaria, otras insoportable, circunstancial y muchas más inevitable. No recuerdo haber tenido amigos hasta después de los seis años. Siempre era yo y mis juguetes, mis padres, mi hermana, mis tíos. No tenía necesidad de salir a la calle porque en casa lo tenía todo y si salía era acompañado de algún familiar, sin despegarme, casi como una sombra.

En primaria y tenía amigos pero ninguno con quién salir a la calle. Ya vivíamos en nuestra propia casa y muchas veces me quedaba solo porque mis padres trabajaban. Era genial llegar a mi cuarto y ponerme a leer las historietas que compraba, jugar un poco nintendo después de hacer la tarea. Era mucho mejor que soportar a los tipos que querían golpearme en la escuela.

En la secundaria tuve amigos, novia y ese mundo era nuevo para mí. Aún así siempre tendría mi cuarto en el cuál subirle el volumen a la radio, ver mi programa favorito de televisión, leer, escribir y dibujar. No sé qué me pasó, quizá cambié o tal vez mi necesidad de interactuar con los demás se estaba haciendo más grande que me empezó a molestar estar solo.

Durante el final de la prepa y la mitad universidad, fue el periodo que disfruté menos la soledad, tanto que me costaba trabajo incorporarme a un equipo para hacer las tareas, no tener qué hacer en las horas libres y no disfrutar la compañía de los pocos que querían platicar conmigo. Fue difícil lidiar con eso hasta que volví a tener amigos y todo volvió a tener sentido.

Los que son escritores afirman que escribir es un arte que se desarrolla en la soledad, en un ambiente tranquilo, sin ruido o cualquier factor que te distraiga. Quizá por eso me gustan los blogs y hacer post de noche, porque disfruto del silencio que me ofrece, porque puedo leer sin presiones, en donde estoy sólo yo y mis pensamientos. En la soledad no tienes qué aparentar, no hay mentiras, no tienes que preocuparte por caerle bien a alguien, ni por pensar en cómo responder; pero tampoco tienes con quien compartir tus descubrimientos, con quien brindar, a quién demostrar tus sentimientos en cualquiera de sus formas. A veces me siento libre, a veces duele.

Hoy me siento solo, creo que por eso elegí el tema.

Nos vemos en el futuro.

jueves, marzo 05, 2009

EL GRAN TEMA: Pequeños Detalles

Este post forma parte de El Gran Tema. No participé la semana pasada, así que en ésta me reivindicaré. Esta vez le tocó a Roko proponer el tema, uno que a mi me parece muy básico para entender nuestra existencia.
Tenemos la fortuna de no sólo acordarnos del todo, sino de sus respectivas partes, y creo que esos detalles en la vida, esos momentos son lo que dan consistencia a todo lo demás. Tengo una tía que se llama Olivia, ella dice que la vida está hecha de momentos, que regularmente recordamos los malos momentos; sin embargo rememoramos poco los buenos, por lo que había que traerlos al presente. Remató con esa sencilla frase: “hay que llenar nuestra vida de buenos momentos”.

A lo largo de toda mi vida, he tenido la fortuna de tener buenos y malos momentos, no puedo decir que mi vida ha sido totalmente mala, sería injusto por todas esas cosas buenas que disfrutado y que han hecho feliz mi corazón. En esta ocasión haré memoria de esos detalles que aún recuerdo, por los que han valido la pena más de cuatro años en un blog.

  • Saliste del vagón del metro para besarme, como si hubiera sido obra del destino esos cinco minutos esperando a que corrieras a mis brazos.
  • La nota que me diste antes de que se fuera tu avión, antes de tenerte entre mis brazos, de materializarte por primera vez.
  • Mi mejor amiga y yo cantando “Si no es ahora” en nuestro bar favorito.
  • La luz dorada que bañaban tus rizos esa tarde afuera del MUNAL: fue la primera vez que olí tu perfume.
  • Un beso antes de dormir que no debió ser, no debió ser porque fue espontáneo, porque fue deseado, porque fue delicioso, porque fue en tu casa, porque no culminó en nada más.
  • Recuerdo tu vestido holgado, lo mucho que tomamos, lo mucho que bailamos (sin saber) y el calor abrazador de tu cuerpo abrazado al mío en ese hotel.
  • Yo cobraba una apuesta y tú volvías a las andadas. Antes del acto principal, nos cagamos de la risa viendo a un perro hacer sus necesidades.
  • Un cumple sorpresa con mucha gente en un starbucks y dedicatorias en una servilleta que aún conservo.
  • Me robaron un beso antes de salir de Tulancingo, tan fugaz que me dejó impávido, indefenso, enamorado.
  • Que me cantaras sin querer "Give me love, give me peace on earth" por skype
  • Oye ¿Qué tal si tú y yo jugamos a que somos escritores famosos y hacemos como si lo fuéramos?
  • Una parodia mía en el blog que yo tanto admiraba, con una mujer desnuda cubierta por una cartulina y un conejo en lugar de una carita feliz. El mejor halago (así lo tomé) que he recibido.
  • Como si yo hubiera escrito el relato, tú me sacaste a bailar, no podía dejar de ver tu cuerpo esbelto cubierto por ese suéter gris dar vueltas, moverme como si supiera mientras escuchaba “qué locura fue enamorarme de ti”.

Sí, no todo ha sido malo… =)

Nos vemos en el futuro.

martes, febrero 10, 2009

EL GRAN TEMA: Quiero ser invisible

Este post forma parte de El Gran Tema. Me da mucho gusto que este proyecto esté creciendo, ya hay muchos que escribirán esta semana y El Aletz, que propuso el tema de esta semana, es uno de ellos.


Bueno, leí el post y eso de que “quiero ser invisible” me suena como a “trágame tierra”, es decir, esas situaciones embarazosas en las cuales uno quisiera que no lo vieran ni lo observaran. Claro que he tenido ese tipo de situaciones, como en la vez cuando tenía que tocar la flauta dulce en una competencia en la secundaria, me puse tan nervioso que poco a poco se me fue el aire y no pude tocar bien el “himno a la alegría”.

A decir verdad cuando vi el título del post pensé: "la verdad nunca he querido ser invisible" porque la mayoría de las veces creo serlo. Es decir, nunca he sido de esas personas con personalidad magnética para llamar la atención donde quiera que vaya, ni soy de esos ridículos que hacen algo intencional para que los miren. Creo que la mayoría de las veces soy una persona discreta.

Pero haciendo un ejercicio de imaginación… y si fuera invisible?

Creo que sería excelente si además fuera un pervertido y me pudiera meter a las regaderas de mujeres en los gimnasios, notar esos cuerpos esculturales y desnudos rociados con agua y cosas así.

Podría robar algún banco, hurgar en las pertenencias de los demás y hurtar sus tarjetas de crédito. Creo que ser invisible sirve puede hacer de cualquiera un ladrón perfecto.

También podría ser el perfecto metiche. Entrar a los lugares más reservados y exclusivos sin que me distingan, escuchar todas las conversaciones de cualquier tipo de gente, no perderme ninguna fiesta, vamos, para mí nada sería privado… imaginen las cosas que vería!

Y claro, cuando hiciera uno de esos osos que muchos contarán en esta semana, sería genial ser invisible! =)

Mañana juega la selección, ya veo la crónica de una derrota anunciada… no Banamex, yo no creo en la selección.

Nos vemos en el futuro.

miércoles, febrero 04, 2009

EL GRAN TEMA: ¡Yo no fui, mama!

Este post forma parte de El Gran Tema. Tonchi ahora fue el encargado de proponer el tema de esta semana.


De niño yo siempre fui bien portado, sí había reglas, nada rígido en verdad, pero no había necesidad de quebrarlas. Yo sabía que portándome bien podía obtener todo lo que quería. A todo mundo le caía bien y siempre había alguien que me regalaba algo, lo único que tenía que hacer era obedecer.

En cambio, mi hermana siempre fue la rebelde, la que hacía berrinche cuando mi mamá se iba a trabajar, la que no le gustaba la ropa que le compraban mis papás, la que sacaba malas calificaciones, la chillona y contestona. La que siempre agarraba las cosas, o las rompía. Ella era siempre a la que regañaban, no a mí.

Una vez mis padres salieron y dejaron encendida la grabadora. En eso mi hermana se acercó a ella y empezó a apretarle algunos botones. Llegando a casa, al escuchar la grabación, se dieron cuenta que se interrumpía por un “-niña, deja ahí que no es tuyo –y qué, es que a mí me gusta”. Ese día la castigaron feo.

Aunque fue muchos años después en los que ya no obedecía tanto, más buscando mi autoconocimiento y definición propios, hubo un día en que estaba escuchando mis disco de Cri-Cri (aún no entiendo por qué me gustaba tanto esa música) y estaba la canción del chorrito. Me causaba fascinación que una aguja hiciera contacto con los discos y como éstos giraban produciendo sonido. Podía pasar hora enteras viendo cómo se reproducían los discos, hipnotizado por ellos, con la advertencia de mi madre de “no lo toques porque lo puedes rayar”.

Ese día ya mero terminaba, no sé qué pasó que a mi mamá y a mi hermana les entró sueño, yo seguía viendo el tocadiscos y escuchando el chorrito. Debo confesar que siempre he sido una persona curiosa, que me he metido en muchas cosas y he experimentado otras “para ver qué se siente”. En ese entonces me pregunté qué pasaría si tocaba la aguja, si realmente se podía rayar un disco, si yo podía hacerlo.

Mientras iba la hormiga con su paraguas yo moví levemente la aguja, lo que provocó que se repitiera ad infinitum una parte de la canción infantil. Eso despertó a mi mamá. Su respuesta natural hubiera sido regañar a mi hermana, pero ella estaba dormida. Después de una cara seria y un regaño que serviría para ya no escuchar ese disco jamás, sólo alcancé a decir:

¡Yo no fui, mamá!

Nos vemos en el futuro.

miércoles, enero 28, 2009

EL GRAN TEMA: El soundtrack de mi vida

Este post forma parte de El Gran Tema. Max propuso este tópico para desarrollar y ahora es mi turno.


Hablar de forma personal sobre la música indudablemente es evocar, sacar del baúl de los recuerdos un momento de nuestra vida. Nietzsche decía con verdad que la vida sin música sería un error. Quizá por eso desde hace mucho tiempo está en todas partes, en un café, en el metro (y esos insoportables vendedores ambulantes), es indispensable en las fiestas, y desde hace mucho la tecnología permite llevarla contigo, sobre todo esas pistas que has aprendido a amar.

La música podría ser la alfombra del piso, un calzador para ponerse un zapato, o el aderezo a una ensalada: está ahí porque realza e intensifica el sabor. Como muchos, yo también pienso que la vida es un sitcom o una película y hay rolas que acentúan esos momentos importantes, los hacen significativos, tanto que gracias a una melodía podemos invocarlos de inmediato.

Así que bastó que revisara mi biblioteca musical para empezar a recordar cosas. Yesterday de los Beatles fue la primera rola en inglés que aprendí, venía en un libro de texto de mi madre y fue mi primer acercamiento al idioma de Shakespeare y no sólo a él, sino al grupo de más influencia de todos los tiempos.

Venecia de los Hombres G, es una rola que de pequeño no podía dejar de escuchar; era ese rock en español antes de Caifanes y en realidad me encantaba. Me hace recordar la casa dónde viví de los seis a los 12 años, la comida del lugar y su mercado. Por ahí vendían el mejor pozole que jamás haya probado.

Andamos Armados de Control Machete es la rola con la que pasé de la secundaria a la preparatoria. Recuerdo incontables domingos jugando videojuegos con mi primo cantando el disco “Mucho Barato” a puerta cerrada, cantando y mentando madres al mismo tiempo. Jamiroquai y Virtual Insanity fueron de esas canciones que escuchaba mientras todos mis compañeros se atoraron en Metallica y Nirvana. Me hacía sentir diferente… y todavía lo sigue haciendo.

La la land de Green Velvet al roll que mis amigos y yo dábamos en un auto mientras bebíamos hasta el cansancio. Mirando de lado de Kinky me recuerda ese sábado de un Vive saltando como en cámara lenta junto a mi amiga Crazy. Bienvenidos a mi disco de IMS me recuerda a mi mejor amiga Skene, no sólo esa, sino la trova de Abel “el mago” y Frank Delgado… cómo olvidar esa vez que nos subimos a cantar juntos al karaoke, fue cagado! =)

Recuerdo siempre a mi primer novia con Encontré el amor de Kabah, porque ella siempre la cantaba. Puente de Gustavo Cerati me recuerda a mi primer amor a distancia, de hecho esa misma chica me enseñó la rola, que en ese entonces desconocía. Other Side of world de KT Tunstall me recuerda a la última mujer a la que amé y Momento de Bebel Gilberto a mi última novia. Todavía recuerdo la primera vez que follé y que al siguiente día, ya recostado en mi cama, yo esbozaba una sonrisa mientras sonaba en mi iPod Now I’m Here de Queen.

Por supuesto El Tlalocman de Botellita de Jerez, de quien tomé el nick que tengo en casi toda red social de Internet jejejeje, las rolas incluidas en del soundtrack de mi vida y muchas más… así le podría seguir.

¿Cuál es el soundtrack de tu vida?

Nos vemos en el futuro.