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miércoles, febrero 22, 2017

TAL VEZ NO LO SEPAS...

Para Annie:

Tal vez no lo sepas (y digo “tal vez” porque las mujeres tienen el increíble don de la intuición), pero desde que te conocí no he dejado de pensar en ti…

Tal vez no lo sepas, pero recuerdo haberte visto hace 5 ó 6 años en Twitter y decir: ¡Qué mujer tan bella! También debo confesar que chasqueé los dedos cuando supe tiempo después que tenías novio. Deseé en ese momento hablarte como hoy te hablo y conocerte más. Nunca me imaginé que sería por esta red social que nos empezaríamos a hablar más y que habría chance de ser amigos.

Tal vez no lo sepas, pero en cada chance de verte en Twitter, quería llamar tu atención. A veces creo que comentaba cada cosa que ponías y me esforzaba en mis respuestas, quería que en ellas vieras quién era y creo que lo logré. Aún así, me sentía muy lejos. Éramos amigos en la red social y en ese momento creí que las cosas no cambiarían, porque no tuiteabas mucho y hubo un tiempo que te fuiste a vivir lejos.

Tal vez no lo sepas, pero fue muy sorpresivo para mí que Quique me dijera que me conocías, que me mandabas saludos y que ubicaras dónde trabajo. Eso fue lo que me dio pie a acercarme más, a pedirte tu WA, a invitarte a salir. Me preguntaba cómo serías fuera de Twitter, si serías igual de tierna, de directa, de buena vibra; si a pesar de ser de mundos tan distintos podríamos llevarnos bien. Nuestras primeros chats y el primer café me habían dicho que estaba conociendo a una mujer muy especial, una excepcional. Antes de ese día, habíamos quedado en salir antes y no se dio; pero tú no lo olvidaste. Me emocionó mucho que me quisieras conocer.

Tal vez no lo sepas, pero desde esa noche en Reforma 222, quería verte todos los días: Ese par de horas platicando me parecieron como 20 minutos. Se dio tu viaje a Europa y pensé que te olvidarías de mí; sin embargo, tu foto de Roma, evocando una de las películas que te recomendé alegró mi día. Los días que te mandaba mensajes calculaba 6 ó 7 horas más para enviarte mensajes a horas prudentes. No podía esperar a que regresaras e invitarte a los tacos, pero en vez de eso, me invitaste a tu fiesta de cumpleaños.

Tal vez no lo sepas, pero no me he divertido tanto desde hace mucho que en tus fiestas. Recuerdo que me encantó verte bailar tango, hacer esos juegos divertidos donde hay que beber. Me gustó mucho conocer a tus amigos y saber más de ti por lo que ellos recordaban de la amistado contigo. Ahí fue cuando supe en verdad dónde me estaba metiendo, descubrí lo noble, sensible y decidida que eras, lo fan de Disney que eres, lo mal que lo habías pasado en el amor anteriormente y lo bien que te sentaba ser el alma de la fiesta.

Tal vez no lo sepas, pero yo no entiendo cómo alguien no está decidido a pelear por tu cariño a pesar de todo. Cómo no pueden ver en ti la voluntad que necesita para llevar al barco de amor a buen puerto, la pasión con la que vives. No se dan cuenta que vale la pena enfrentar a dragones por ver tu sonrisa, tus ojos, hasta tus muecas todos los días. Desconozco cómo no se inspiran en ti para ser capaces de protegerte de todo mal.

Tal vez no lo sepas (o quizá sí), pero esto es lo que tú me inspiras…

Tal vez no lo sepas, pero he querido decirte esto desde hace mucho tiempo. Las idas al cine son las peores oportunidades para expresar lo que uno siente, porque el tiempo de platicar es muy poco. Quiero demostrarte que no soy como los demás hombres, que sólo necesito una oportunidad para hacer tu mundo más brillante; que no importa lo que nos traiga el futuro, sé que dos siempre será mejor que uno. Si algo me han enseñado los últimos años es que vivir es de valientes y yo soy uno por ti.

Tal vez no lo sepas, pero falté el día que querías ir por tacos porque era en mi horario laboral, no me importó ir a comprar los boletos hasta la taquilla de Altavista para ver esa película, ni concertar nuestras citas cerca de tu casa y lejos de la mía a altas horas de la noche, ni recorrer media ciudad para disfrutar de tu posada (la mejor para mí en años). Haría eso y más si tan sólo pudiera verte y escuchar tu voz, aunque sea tan solo unos minutos. A vece siento que me das el superpoder de hacer cualquier cosa: Así es la forma en que me gustas.

“Tal vez no lo sepas”, o quizá si… lo que te decía sobre la intuición: Era una duda que era más grande que mis ganas por contarte esto en el poco tiempo que a veces tienes. Tal vez no lo sepas, pero soy escritor y por eso tantos párrafos. Sé que esto puede ser muy directo, pero es la forma que más me gusta. Si a ti te gustó, podría escribirte cosas mejores, ya que te las mereces. Creí que ya era tiempo de que decirlo, porque desde que desde que te conocí no he dejado de pensar en ti.

¿Qué sigue? Ojalá podamos escribir el siguiente párrafo juntos…



Te quiere.
Gerson.

viernes, agosto 05, 2016

ALETYA, LA MÚSICA Y LOS SUEÑOS

Cuando era niño, acababa de ver una película en la televisión y mi mamá me mandó a dormir. Antes de alcanzar el sueño, le pregunté si los sueños se hacen realidad. Ella, con su dulce voz y brillante voz me dijo que sí, que todo lo que soñara lo podía tener...

Nunca fui muy constante en la realización de ellos. Tiempo después, aprendí que la magia es algo que tú creas y que hay cosas que vale la pena apartar tiempo, esfuerzo y sobre todo constancia para que sean posibles. Una de las especialidades del mundo es de enterrar nuestros anhelos y yo fui cómplice para enterrar los míos. Yo quería ser escritor, un buen comunicador, alguien que pudiera influir de forma positiva en las personas. Lo más que logré fue terminar como Community Manager por mi tiempo excesivo en internet, por ello he vivido experiencias que nunca creí experimentar y conocido personas increíbles, una de ellas es Aletya.



Hace como 12 años, yo creía que Internet era como el Viejo Oeste, en el que todos teníamos derecho a reclamar un pedazo de tierra para nosotros, sin las restricciones que tenía el "mundo real" y eso lo vi en servicios como MySpace. En ese entonces, era una red en la que muchos músicos se dieron a conocer, subieron música y se volvieron populares. Yo tenía este blog, pero abrí mi cuenta para seguir a estas bandas musicales nacientes, muchas de ellas eran de México. En 2006, entre todas ellas, alguien que me llamó mucho la atención fue Aletya, Primero por el inusual nombre, pero también por su propuesta musical: un electropop fino y bien hecho, muy rítmico. Ahí su música me atrapó, en especial su rola Y mientes...



A través del mismo MySpace, la contacté para usar su música en un podcast que al final nunca salió. Ella fue muy accesible y me dijo que estaba empezando su carrera, igual que yo, y seria genial promoveríamos mutuante. No volví a saber de ella hasta como por 2010, creo que por Twitter. Ella vive en Puebla y me decía que había dejado de hacer música y que había encontrado trabajo como maestra de música. La notaba desilusionada y me compartía videos de los días en los que se presentaba en festivales locales.


Durante los últimos años, hemos desarrollado una bonita amistad por las redes sociales: Amamos con locura la Bossa Nova, los boleros, nos encanta David Bowie y el rock clásico, hasta creo que tenemos formas muy similares de ver la vida y entre charlas por DM le confesaba mi deseo de que ella volviera a la música. Yo creí que ella ya se había rendido y de pronto, entre 2012 y 2013 lanzó su primer álbum: "Aldea Imaginaria". Dio un cambio radical a su música y le dio un toque más acústico e íntimo, sobre todo, letras más profundas y cargadas de sentimiento. De ese álbum recuerdo con cariño Champán y chocolate:



Vamos, obtuvo una nominación en los Indie Music Awards (IMAS) y su canción Dance The Dream salió en la tercera temporada de Capadocia. Después sacó como sencillo individual, mi rola favorita de ella, una balada romántica en la que se atrevía a crear palabras y significados: Me traes glissando:



Siempre me invita a irla a ver a Puebla y tiene como 2 años que no lo he podido lograr. Me he vuelto muy fan de esta nueva etapa. Me da gusto ver que su estilo sigue en constante evolución y que se ha hecho un espacio para seguir construyendo su sueño de hacer música. Hoy tengo el honor de presentarles su más nueva canción. Es una colaboración con Tate Klezmer Band, agrupación que hace música propia de Europa del Este. La combinación se vuelve brutal y el resultado es como una polka llena de vida, un ritmo que no puede dejarte indiferente que encaja perfectamente con la voz de Aletya.



La canción se llama Si te digo que te quise:



Mientras escucho esta rola, me evalúo a mí mismo. ¿Por qué dejé morir mis sueños? ¿Por qué al menos no me doy un tiempo para intentarlo una vez más? Aletya para mí es un ejemplo de no traicionarte a ti mismo, de no rendirte antes las adversidades y de que el talento sin esfuerzo se vuelve un adorno. Cada que puedo, le muestro no sólo mi admiración sino el cariño que me provoca su amistad. Creo que con su capacidad y tenacidad, el único límite que tiene es el cielo. Por mi parte, creo que tendré que hacer un esfuerzo para rescatar esa parte de mí que escondí por una un otra razón y que cada noche me recuerdan que están ahí, esperándome, como una asignatura pendiente en mi destino. Ahora que lo pienso, al ver lo que ella ha logrado, veo que mi mamá tenía razón: los sueños sí se hacen realidad.

Nos vemos en el futuro.

martes, mayo 10, 2016

MAMÁ, TE DEBO TANTO...

Para María Teresa, mi mamá:

Mamá, te debo tanto y no sé cómo pagarte...

¿Cómo se paga el amor? Ni el que yo te tengo creo que sea suficiente. No me alcanza para pagar las noches de desvelo cuando he estado muy enfermo, o los días que a diario trabajabas para darme un mejor mañana. Me siento muy en deuda por aquellas tarde en las que platicamos y se nos van las horas. Ni todo el dinero del mundo es suficiente paga pagarte el haberme hecho ser quien soy, tanto que no puedo definir mi vida sin tus enseñanzas y sin el cariño que me demuestras todos los días.

¿Podría pensar siquiera una cantidad? Ni el dinero que me has prestado, el que me has dado cuando me he metido en problemas, ni siquiera cuando te convencía de darme dinero para ir a la tienda de revista por un cómic y más... todo ello, hasta la más mínima cantidad o duplicada, triplicada o aumentada hasta el infinito, no basta. Tu apoyo en los momentos más difíciles de mi vida y tu oído hacia mis razones desesperadas y a mis sentimientos más profundos, hasta tus intentos infructuosos por echarme ánimos que al final siempre terminan por hacerme reflexionar lo mal que estoy, todo ello y más es impagable.

¿Cómo pagar las risas, la buena vibra, inclusive las peleas? No puedo valuar tus preciados consejos, tu esfuerzo por que siempre estemos unidos, porque siempre actuemos como una familia, tu fe en mi (aún más grande de la que yo tengo en mí mismo) y el ayudarme sin pensar el el pasado o en el futuro. ¿Qué puedo ofrecer a cambio de que me veas mejor que el mundo, que creas que tengo talentos que ni yo mismo me creo a veces? Creo que gracias a ello no puedo rendirme ante los fracasos de la vida, porque sé que, aunque la vida se empeñe en aplastarme con el tonelaje de la frustración; al menos sé que hay alguien que cree que puedo levantarme y seguir luchando la buena batalla.

¿Acaso Dios mismo podría prestarme para saldar esta deuda? Cada que analizo mi vida y empiezo a contar a las personas más valiosas que tengo a mi lado, me siento muy feliz de que hayas estado desde el principio conmigo, cargándome desde pequeño, tomándome la mano después y en cada abrazo que nos damos, en cada llamada telefónica y mensajes con emoticones. Creo que terminaré debiéndole más a Él porque te puso a ti por mi mamá y porque no sé qué sería de mí sin tu presencia en mi vida. Lo imaginé hace rato, antes de escribir estas palabras y el panorama era desolador: soy una mejor persona gracias a ti.

Mamá, te debo tanto y no sé cómo pagarte: Por darme la vida, por apostarle al amor desde el primer momento en que supiste de mí, desde el primer respiro y los primeros rayos de luz que inundaron mis ojos; porque, sin saberlo, estás llena de amor y merece aún más del que tienes, porque nunca te rindes, nunca te haces pequeña ante los problemas, porque tu voluntad de leona es la que pone orden a la sabana, porque siempre me has puesto tu hombro para llorar, tu oído para escuchar y tus abrazos para sentirme a salvo. ¿Cómo se paga todo eso, cómo se paga todo? Hay una canción que dice,"al final, el amor que te llevas es igual al amor que das". No puedo más que agradecer a Dios todos los días por tu vida, por lo que me tú has dado y pedirle al Creador de todas las cosas que te multiplique toso ese amor que todos los días das.

Te amo, siempre.

Tu hijo Gerson.

miércoles, abril 27, 2016

DIEZ AÑOS DESPUÉS...

(...o: VIVE LATINO: UN TOUR POR LA NOSTALGIA)

Hay un dicho que suele ser lapidario: “No es lo mismo Los tres mosqueteros que Veinte años después”. Curiosamente ambas son novelas de Alexandre Dumas y sólo hubo un año de diferencia entre la publicación de ambas, aunque sí existe el evidente salto temporal en la historia. Este dicho atribuye la razón de que la primera obra fue mejor de la segunda (o por lo menos con notorias diferencias). ¿Será que, como versa otra de estas piezas, “los tiempos pasados siempre fueron mejores”? Esa misma pregunta me hice al volver este domingo al Vive Latino: 10 años después de la primera vez: ver post 1 y post 2 (mayo 2006).

El boleto fue uno de esos beneficios que tuve por el trabajo y ese domingo no había decidido si usarlo; inclusive lo consulté en Twitter y ahí movieron mi conciencia. Vivo a media hora del Foro Sol, no tenía ninguna expectativa, pero tampoco nada bueno qué hacer. Como aquella primera vez, no sabía si bajarme en Velódromo o en Ciudad Deportiva. Con el boleto en la bolsa del pantalón, cuidando de que no se fuera a salir, sin bloqueador solar en la piel y con el dinero de la semana en la cartera. Al hacer check-in en el recinto de Iztacalco, el primer comentario en Facebook fue de Skene, a quien conocí hace 10 años y me acompañó esa vez al Vive: fue el inicio a un tour sin escalas por la nostalgia.

Amé que ya no existiera el largo trayecto y los tres puntos de revisión de la primera vez; en 5 minutos ya estaba en el primer escenario, disfrutando de una banda que no había escuchado antes y que me sorprendió por la frescura de su propuesta. Parecía que era la primera vez que Surfistas del Sistema salían de su país y ante un público sucinto pero entregado, se envolvieron en el éxtasis de la satisfacción por saberse agradables: la mejor experiencia de sus vidas, según el vocalista. Desde ahí supe que sólo era el inicio de un buen domingo.

Surfistas del Sistema.

Hubieron dos puntos de inflexión del día: el primero fue llegar a escuchar a Chetes. La catarsis me dio un puñetazo en la cara al escuchar Que me maten: recordé a Marisol, mi acompañante preferida del cine, de las veces en las que salíamos, del Centro Cultural España, de lo mucho que la quise y de esos tiempos en los que creía que todo era posible. Tomé en cuenta que el álbum Blanco Fácil salió hace diez años y estuve a punto del llanto en cuanto escuché Poco a poco: había salido de la carrera, amaba los blogs, había cortado con Érika y había ido a ese Vive con Adriana (Crazygirl en su bitácora) de Tampico. Quería ser periodista y no tenía idea de lo que serían Twitter y Facebook en mi vida. No tenía un buen trabajo y muchos kilos menos que hoy. Cuando volví en mí, Chetes había cerrado su participación con Efecto Dominó y decidí romper mi regla de eventos y partidos de fútbol: fui por un vaso de cerveza cara. Las circunstancias lo ameritaban.

Gorrita de trailero.

Me arrepentí de no llevar gorra por el sol, que asaba todo el terreno y me compré una gorra de camionero. Estuve un poco en el escenario donde estaba la buena ondita de Kanaku y El Tigre y después fu donde estaba Ibeyi: un par de gemelas que eran cubano-francesas, hablaban en español pero cantaban en inglés y en dialectos africanos. Una onda Chill Out con muy buena vibra, lo que me puso a punto para lo que sería una de las grandes bandas que vi esa noche: The Chamanas. Tardaron un poco en salir, pero la espera valió la pena: un rock místico y potente, baladas poderosas y tan bien interpretadas, una energía que sólo voy a experimentar una vez en la vida, un momento único que me regalaron estos tipos de Ciudad Juárez/El Paso, Texas.

The Chamanas con el GRAN Mauricio Ruíz, de Los Ángeles Negros.

Amaya, impresionante y a veces Janis Morrisoniana de The Chamanas.

En el camino hacia el otro escenario estaba Porter con demasiada gente para el espacio que tenían. Casi nunca fui fan pero hasta ellos despertaron mis nostalgia: recordé MySpace y toda esa nueva música que escuché de 2005 a 2008 y volví al tango de los 10 años: recordé a una excompañera del trabajo, muy fan de ir a conciertos, que se sorprendía que con tanto amor y conocimiento que tengo de la música, yo no fuera un tipo que va mucho a conciertos. Quizá ella (de todas las veces que le escuché hablar sandeces) esta vez tenía razón: había perdido tanto tiempo sin disfrutar de la experiencia de la música en vivo: inigualable, que te eleva como la marea alta, que te llena como la luz que vence a la noche, que vuelve un momento más grande que la vida misma, tan necesaria como una adicción.

Subí a las gradas a escuchar a Of Monsters and Men; no soy muy fan pero debo reconocer que tocan muy bien y sonaban muy profesional. En realidad, sólo hice tiempo viendo mi cuenta de Twitter mientras empezaba Vicentico: el segundo punto de inflexión. Extraño mucho al Vicentico de Los Rayos; y aunque esta versión Rock/Pop de ahora no está mal, deseo que regrese esa fuerza de la naturaleza que era el vocalista de Los Fabulosos Cadillacs. Sin embargo, ese Vicentico volvió en dos canciones: la primera fue una acústica Mirando a la luna, fue inevitable recordar a Itzel, antes Venusina; hoy La Innombrable. He querido olvidarla tanto y he fracasado rotundamente en cada oportunidad, esa es una de sus canciones favoritas y deseé ser el tipo de atrás que estaba besándose con su novia tan apasionadamente como le era posible, quería que fuéramos nosotros dos: algo que nunca sucederá. La segunda canción fue una versión balada rock de Basta de llamarme así: ¡Suprema! Algún día les contaré porqué esa canción me recuerda a alguien muy cercano y amado, también les diré mi sentir ante la situación con la que lucha día a día…

Casi al último, Vicentico tuvo el detalle de coronar como rey al príncipe con una emotiva versión de Purple Rain.

Desde las gradas vi a Café Tacvba, los reyes del Vive, en su mood de revisitar sus discos que cumplen 20 años, le tocó al Avalancha de Éxitos. Tocaron todos esos covers que contiene ese álbum: los que más amo son Perfidia que es instrumental, Alármala de tos (de Botellita de Jerez) y la entrañable Cómo te extraño, mi amor de Leo Dan. Después se fueron a sus éxitos, Ingrata y Las Flores retumbaron el lugar; pero en El baile y el salón, los Tacvbos fueron esos viejos mosqueteros de los que escribió Dumas, con falta de brío a pesar antiguas y gloriosas páginas de la historia.

A lo lejos, cantando "Ay amor divino, pronto tienes que volver..." como un Mantra.

A las 10 de la noche supe que ya era suficiente para mí. Como decía el sabio Rey Salomón en Eclesiastés 7:10: No te preguntes ¿por qué los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque en ello no hallarás sabiduría. Es cierto, porque en algún punto de esa tarde me cuestioné cuánto tiempo había perdido, cuánta gente se había ido, qué estaba haciendo con mi vida: cuestiones que básicamente siempre me han perseguido en la vida, me han atormentado las respuestas; pero con el tiempo aprendes a dejar el pasado atrás y a que esas preguntas te impulsen a tomar decisiones en el presente. Aún tengo vida y cada minuto es valioso porque es único e irrepetible, aún con lo circular que puede ser la existencia; quizá las oportunidades pasadas no volverán; pero eso no me exime de vivir nuevas y de crear futuros que serán tiempos pasados aún más brillantes.

Si pudiera explicar todo lo que he cambiado en 10 años, este blog se quedaría corto. Este es testigo de muchas páginas gloriosas y otras no tanto. Lo que he aprendido en este tiempo es que tengo que disfrutar cada momento de su vida, con lo bueno y lo malo, con quien está y quien no, mirando hacia adelante. Al revisar uno de los post del Vive (con todo y lo mal que escribía en ese entonces), definí ese primer sábado de Festival como “fue un día muy chido y que quedará muy presente en mi memoria como uno de los más importantes y definitorios de mi vida”.

Este domingo, 10 años después, también lo fue…

Gerson en el Vive Latino: Izquierda: En 2006. Derecha: En 2016.

Si llegaste hasta esta parte del texto, mil gracias.

Nos vemos en el futuro. :)

lunes, febrero 29, 2016

AÑO BISIESTO

Para la señito Vodka:

Cada cuatro años tengo un día más para extrañarte. Gracias a los errores del calendario gregoriano, febrero tiene un día más en el que eres bella; en el que el viento llega; roba parte de tu esencia y en su infinita gracia, llega hasta a mí por la nariz, recorre cada parte que has tocado con tu piel y por el torrente sanguíneo llega hasta mi memoria. Haces latir tan fuerte mi corazón cuando tú estás; pero no es el mismo cuando estás ausente, como los años con un día menos, esos años aciagos e infelices que no son bisiestos.

Cuento los días para escucharte hablar de música, para que me compartas lo que pasa por tu oídos; para que cantemos a Bowie, para que bailemos con Morrissey y su Have the pleasure of singing what you mean?, para que me beses con con The Doors y le quites su lugar a Paul como La Morsa. El cielo sabe lo miserable que soy cuando la ausencia tuya me atrapa y no hallo cómo solucionarla; quiero resolverlo todo como si fueran matemáticas, el tiempo intenta cambiarme pero no puedo alcanzar al tiempo, adelantarlo al momento en el que vuelvo a mirar tu tiernos ojos, esos brillantes que conectan con los míos cuando nos queremos.

Extraño tu voz suave endulzando mi oído, diciendo que quieres quedarte conmigo. Extraño cada uno de tus ángulos, lo quebrado de tu cabello a veces negro o rojo o castaño. Extraño cuando logro hacerte sonreír, pero más cuando te logro hacer sonrojar. Extraño aferrarme a tus caderas, como si un tornado me fuera a alejar de ti, ser un explorador del placer en tu cuerpo y descubrirte en más de mil formas. Mi cama te extraña tanto que cada noche vivo en un desierto sin el oasis de tus besos, las arenas cortan mi piel y nublan mi vista, sólo en los espejismos de mi nostalgia puedo tenerte cuando no estás. Hasta extraño tus mensajes, esos que me alegran el día cuando me llegan, como la brisa del mar en un día caluroso.

No me desprecies por ser bueno, tú conoces más allá de lo que la gente ve y sabes mi valía. Una vez logré que mis palabras atravesaran tu piel y calaran tus huesos. Mi diosa del vodka, te rezo todas las noches, esperando que vuelvan tus favores de afrodita, bendíceme con la gloria de tus ojos y con el paraíso de tus placeres. Hada perversa que con el hechizo de tu mirada enchinas mi ser. Sin ti, la cerveza me sabe a nada, la música se vuelve monoaural, el frío se vuelve insoportable. Vive recostada en mi pecho desnudo y duerme toda una tarde conmigo, ignoremos al tiempo, a la distancia, al desamor, a los demás: esos que nunca han importado entre tú y yo.

Sé que lo único que tengo son estas palabras y quizá haya mejores que yo; que puedan darte más y que hasta quizá logren cautivarte mejor. Te quiero tanto que no puedo desear más que tu felicidad conmigo o sin mí. Y aunque tengo la música, mis recuerdos de ti y mis amigos para sobreponerme a tu ausencia; sé que el viento me llevará tu esencia a donde quiera que vaya, porque sé que al menos he dejado una parte de mí en ti, una que sé que hará que tú me extrañes, al menos un poco. Los días 29 de febrero, invariablemente se me hará recordarte por tu cumpleaños, aún se hará más necesario evocarte por una simple razón: Cada cuatro años se me hará más difícil extrañarte, porque tendré más días para hacerlo; esos especiales que se dan cada año bisiesto.

Feliz cumpleaños. Te extraño siempre.

Gerson.

martes, enero 12, 2016

EN MIS PENSAMIENTOS, MAMÁ.

Eres la cálida brisa de una mañana de primavera, que pasa por un jardín de flores y lleva su olor al mundo. El fuego que se esparce en los bosques y a todo árbol contagia. Eres la ola que llega hacia la playa y juega con la arena, moviéndola de lugar. Eres tan indomable como la velocidad de la luz, que llega a todo lugar para vencer a la oscuridad. Así mismo entraste  en mis pensamientos, en mi corazón, y en mi destino, mamá.

Así como cuando me viste por primera vez con tus ojos, la primera vez que me sonreíste, la primera vez que me diste un abrazo y que secaste mis lágrimas. También así fue la primera vez que escuchaste mis sueños, que me aconsejaste cuando tenía algún problema, cuando me dijiste que tenía que cambiar, cuando me dices “cuídate y que Dios te bendiga”. Tú eres artífice de muchas de mis primeras veces, y así mi concepción del mundo sería completamente distinta sin ti.

¿Cómo es posible que sepas todas las respuestas? Siempre me lo he preguntado. ¿Cómo es que no te detienes ante nada? Tu voluntad te hace indomable. ¿Por qué nunca has perdido la fe a pesar de las circunstancias? Por eso Dios te bendice mucho. ¿Por qué tu sonrisa parece interminable? Cuando la muestras, mi vida se llena de gloria. ¿Qué se siente estar tan llena de amor y ni siquiera saberlo? No sólo te mereces ser amada; sino la realidad misma debería tener más de ese amor que llevas dentro.

Cuando más te extraño es cuando los recuerdos se hacen presente, quizá porque quiero compensar tu compañía, las veces que reímos juntos, o  cuando podemos platicar por horas sin que el tiempo sea un impedimento. Por mucho que la tecnología trate de acortar distancias; nunca puede lograr lo bien que nos comunicamos en un mismo espacio. Ni todas las palabras bellas que pueda escribir se comparan a la sensación que tengo de verte y de repetir la dinámica que durante todos estos años nos ha unido: el hablar con el corazón, a los ojos, con pasión y con el cariño que es más fuerte que los lazos familiares que nos unen.

Al recordarte evoco lo mucho que me has dado: las comidas simples, pero que a la vez eran deliciosamente poderosas; las veces que me diste la mano cuando estuve por los suelos, el agua que me salvó de morir en el desierto, el consejo mesurado ante la cólera que a veces me domina, la sonrisa que me arrebatas cada que me compartes de la tuya, la confianza que Aquel que cruzó nuestros caminos tiene el control de las cosas y lleva el barco a buen puerto y el amor con el que a cada instante procuras mis días. El ánimo que siempre me das para que letras como estas florezcan y nunca mueran. Si tuviera que pagarte por ello y mil cosas más; no me alcanzaría la inmensidad para pagarte ni una décima.

Es difícil ahora que ya no vivimos juntos y a veces me invade la nostalgia pero sé que es por mi bien, porque así podré acercarme a emular los logros que tú has alcanzado y podré estar más cerca de mis sueños; pero siempre tengo necesidad de verte, aunque a veces no lo demuestre tanto. Por ello, siempre te recuerdo en la brisa de las mañanas en primavera, en el olor de las flores, en el fuego que se propaga por los bosques, en las olas que juegan con la arena del mar, en los rayos de luz que tocan todo lo que vemos, en mis pensamientos, en mi corazón y en mi destino, mamá.

De tu hijo que te ama mucho y desea que Dios te llene de miles de días felices.


Gerson. :)

viernes, mayo 10, 2013

CUANDO CONVERSAMOS:

Para María Teresa Navarro Flores, mi mamá.

Cuando conversamos se abren nuestros horizontes, yo aprendo de ti y tú aprendes de mí. No hay límites para nuestras dudas, no hay cartas escondidas bajo la manga, tampoco existen reservas. El tiempo se hace agua y muchas veces no es suficiente para nuestras interacciones. Cuando conversamos crecemos hasta el cielo sin necesidad de metros.

Se revelan secretos que ninguno había considerado, nuestro punto de vista se hace más rico y nuestros conocimientos más amplios. Cuando conversamos hablo más de lo que podría en cualquier otro lado, soy más yo al momento de exponer mis palabras, de colocar sobre la mesa mis pensamientos, de entender y ponerme a escuchar más que con cualquier otra persona. Creo que, además de ser mi mamá, eres de mis primeras amigas, una que me escucha y trata de entender aunque muchas veces tengamos opiniones distintas de un mismo tema.

Cuando conversamos no pierdes ni un gramo de tu pasión, muchas veces es un duelo de posturas que recupera su respeto por nuestro cariño mutuo. Me gusta que, a pesar de ser una contreras con todo el mundo, muchas veces te serenas y buscas ponerte en mis zapatos. Cuando conversamos muchas veces nos herimos y al rato nos disculpamos porque en verdad nunca fue nuestra intención hacernos daño.

En mis momentos más tristes y en los que necesité consuelo lo tuve al lado tuyo mientras conversábamos. Siempre tuve tus brazos y tu hombro para llorar. A pesar de que piensas que nunca encontraste palabras para animarme o consolarme, el hecho de que me escucharas y que estuvieras ahí fue más que suficiente para no cometer una estupidez. Cuando conversamos sé que no siempre apruebas mis acciones y mis decisiones pero siempre me has sabido llevar a la reflexión sobre lo que es correcto, sobre lo que no debo olvidar hacer.

Así como tú me has dicho que extrañas esas veces cuando conversamos, debo confesarte que yo también añoro esos momentos que no han sido pocos. Hoy la distancia nos tiene un poco lejos pero eso no quita la posibilidad de que pronto volvamos a abrir nuestros horizontes y aprendamos, tú de mí y yo de ti, sin límites ni dudas para lograr que el tiempo juntos se vuelva agua. Siento que una forma de demostrarnos cuánto nos queremos es cuando conversamos.

Te amo hoy, mañana y siempre mamá.

Tu hijo, Gerson.

domingo, enero 27, 2013

CAMBIOS

Vivimos en un mundo en el que sabemos que cambiar es muy difícil: es uno de los propósitos más recurrentes, de las mentiras menos creíbles. Es más fácil decir “nada cambia” cuando este factor es determinante para la evolución del hombre, para su historia y para el destino mismo. Tal vez no es como lo esperamos y a veces no es tan vistoso, pero todo cambia.

Por ello es lógico, pero a la vez triste, que no le crean a quien ya ha cambiado…

Tanto cambiar como notar el cambio no es cosa de un día para otro, cada paso puede ser imperceptible y no siempre sigue el paso del tiempo. Gracias a los cambios hemos llegado a lugares insospechados, logros que creíamos imposibles se han materializado. Lo improbable, el caos mismo, es la fórmula misma de la vida. Así como todo cambia, que todos lo hagan no es extraño.

Hubo un momento de mi vida en que creí que nada cambiaría. Vivía mi vida entre cuatro paredes, no tenía trabajo, ni novia, se burlaban de mí y de mis sueños, yo pensé que esta lamentable situación duraría para siempre. Un día, cuando menos lo esperé, empezaron a cambiar cosas, gracias a Dios.

Quizá hoy puedo reconocer que en su momento no valoré los cambios, afortunadamente hoy puedo ver el camino recorrido y decir que no me ha ido mal y el panorama hacia adelante es satisfactorio. Si quito esos factores que no he obtenido no me puedo arrepentir. Lo único que queda es promover más cambios mientras la vida y Dios me lo permitan.

Hoy puedo anunciarles el siguiente paso: a partir de febrero me mudo a mi ciudad natal, la bella México Distrito Federal. Es un anhelo que ha tardado muchos años en realizarse, uno que era necesario para mejorar mi estilo de vida. A la vez es un reto para probarme a mí mismo, para crecer, para explotar mi potencial, para ser de una vez y para siempre un hombre diferente.

No pude evitar recordar a Bowie en esta ocasión:



♪I said that time may change me
But I can't trace time♫

Nos vemos en el futuro.

jueves, mayo 10, 2012

¿CREÍAS QUE SE ME HABÍA OLVIDADO, MAMÁ?

No se me olvida el brillo de tus ojos cuando me sostenías en tus brazos y podía ver el mundo a tu altura, tampoco cuando cantabas en la cocina, la música que solías escuchar en las mañana de vacaciones ni tu cabello rojo y largo que acariciaba el viento, mucho menos el descubrimiento de la belleza de tu rostro, de tu sonrisa tierna y dulce cuando te contaba mis sueños, cómo me arropabas en las noches antes de dormir, cómo en momentos fuertes emocionalmente no contenías el llanto. Cómo no tener presente que aprendí a sentir gracias a ti.

Cómo olvidar esas tardes nubladas en las que no salíamos de casa, preparabas palomitas y veíamos películas. Cómo borrar que eras la maestra de ceremonias de todos mis cumpleaños, donde eras omnisciente y servicial. Aún recuerdo cuando me reservabas mis piezas favoritas de pollo, tu rostro iluminado cuando veías cómo disfruto de la comida preferida que tú me preparabas, tu esmero en acabar el quehacer y mantenerte arreglada antes de salir al trabajo, tu voz que frenaba a cualquier muchacho de secundaria que quería pasarse de la raya en tu trabajo, tu hermosa letra que jamás pude imitar. Aún recuerdo tus brazos que aún hoy me reciben, ahora para llorar en tu regazo.

¿Cómo olvidar que fuiste mi primera palabra: “mamá”? Cómo alimentaste mi imaginación pero también como me demostraste con fe y obras que los sueños se pueden realizar. Cómo no agradecerte por enseñarme la poesía y la música, por alentarme siempre a fabricar mis propias letras y por ser la primera fan de ellas, por regañarme cuando quiero tirar la toalla o no termino las cosas, por soportar mi difícil forma de ser y por ser mi primera y más grande confidente. Cómo olvidar cómo en las discusiones nos podemos hacer mucho daño, pero también logramos hacernos reflexionar el uno al otro. Cómo a veces, en nuestros momentos de cerrazón, logramos el milagro de comprendernos y de ponernos en los zapatos del otro. Gracias a ti aprendí a escuchar y a ser el mejor amigo de alguien.

Veo todos los días que Dios te puso como bendición en mi vida, que gracias a ti lo conozco a Él. Te ha puesto como mi soporte para que yo después pueda volar con mis propias alas. Me enseñaste el amor y su amor, juntos hemos visto milagros, aprendido de sus palabras y las hemos tatuado en nuestros corazones. Gracias a Dios me llenaste de valores que no puedo olvidar y que hoy me definen. Puedo vivir confiado donde quiera que vaya porque me colocaste bajo la sombra de sus alas.

Quisiera de ti la determinación para cambiar las circunstancias, la viveza de pensamiento para hallar soluciones a problemas que no parecen tenerlos. Tu esfuerzo de todos los días para optimizar tu tiempo y hacer bien las cosas. Tu fe en el Señor, creador del cielo y la tierra y dador de misericordias renovadas. La esperanza de que las cosas pueden mejorar a pesar de los amaneceres grises, tu suerte en el azar, tu capacidad de perdonar y de no caerte. Quisiera tu fiereza, tu pasión y el esfuerzo constante que cada día le empeñas a la vida. Quisiera, aunque me has dejado un listón muy alto, ser tan buen padre como lo has sido tú desde tu papel de madre.

Yo sé que creías que se me había olvidado, pero vivencias como esas y muchas más no las puedo borrar de mi alma, tampoco quisiera porque ellas me hacen amarte aún más. No alcanzarían las palabras para expresar en un día lo que siento, lo mucho que dependo de ti para estar bien y cuánto te necesito en mi vida. Sé que a veces no soy muy apegado, trato de forjar mi propio destino pero nunca olvido mi cariño hacia ti y a veces me contengo, como lo hacemos la mayoría de los hombres en mostrar nuestros sentimientos. Pero como sabes, hay veces que no puedo ni contener las lágrimas al decirte como puedo, parte de lo que en mí hay dentro. Siempre, todos los días, recuerdo y tengo presente que eres el amor de mi vida.

Te amo, María Teresa Navarro Flores.

Tu hijo, Gerson.

martes, abril 17, 2012

EL REGRESO A LA DIETA



Me pidieron que me subiera a la báscula, juntara mis pies, me parara derecho y ahí cerré los ojos, esperando la noticia. La nutrióloga me dijo que pesaba 103 kilos con 900 gramos.

Amo comer, es uno de los placeres que han sustituido a otros en mi vida, muchas carencias que se olvidan cuando mi paladar se regocija. El estrés se va, las derrotas de la vida momentáneamente se olvidan, esa ansia que crece en el estómago se difumina, un calor gratificante recorre mi cuerpo y el bienestar es preponderante con el estómago lleno. Pero el hedonismo tiene su precio: el lunes pasado quería ponerme el pantalón de mi traje y, oh sorpresa, no me quedó.

Hace semanas, una mujer a la que estimo mucho me había pasado una dieta, ella también le está echando ganas, tiene el potencial para ser no solo bella (que ya lo es y a pesar de las circunstancias, sigue atrayéndome demasiado), sino deslumbrante. Mi hermana ahorita está bajando de peso con alimentación llevada por un doctor. Voy al estadio y antes del partido dan un mensaje sobre la obesidad, veo el TL del Twitter y leo a cierta locutora de radio hablando sobre los problemas que trae el sobrepeso. ¡Nada más faltaba que mi horóscopo hablara de ello! No había opción. Tenía que retomar el camino, ese que hace mucho tiempo también documenté aquí.

Para encontrar el enlace que coloqué en el párrafo anterior tuve que sumergirme en mi historia. Aquella vez me metí de forma superficial en el reto, hoy es distinto. Hoy quiero realmente bajar de peso: una vez ya lo quise así y no pude, pero ahora es más por mi orgullo que solo por sostener mis palabras: también tengo que vivir atado a ellas, le dije a mi hermana que tenía que ser más fuerte que la dieta y ahora yo lo tendré que ser de nuevo. Mi orgullo, como decía, para demostrar que puedo abrirme oportunidades, demostrar el amor propio ahora físicamente y demostrar que también puedo ser deslumbrante.

Apenas llevo el primera semana, me está costando mucho aceptar que ahora tengo que desayunar fruta,que ya no puedo comer entre comidas, ya no tocar las frituras, ni la comida chatarra y ahora la ensalada se ha vuelto mi comida de diario. A cambio, la vida me ha dado comidas deliciosas. La fruta es fresca y dulce, los pepinos con limón se han vuelto un salvavidas, la gelatina light es una fiesta en el paladar y el jamón de pavo con queso manchego me recuerda lo mucho que me gustan la pizza. al momento y a pesar del hambre que me invade en algunos momentos del día, sé que podré anunciar tal como ya lo hice alguna vez, que ya me queda ropa que no me quedaba antes.

No solo es una dieta de comida, es una dieta sentimental. No solo una oportunidad para cambiar la alimentación sino también, ya de paso, mi comportamiento. La intención es que en las siguientes semanas pueda cambiar hasta ser alguien mejor, una persona que puede tomar con más armas el futuro y lo que en él me espera. No solo seré más ligero como lo fui antes, sino liviano en los asuntos del corazón.

A ver qué tal me va. Ya hasta hice una hoja de cálculo en docs para documentar el avance o retroceso de cada semana. ¿Lo lograré? Ya les contaré por aquí. =)

Nos vemos en el futuro.

viernes, abril 06, 2012

LA DIARIA NOSTALGIA

Cada noche, entre semana, ocurre la misma melancolía.



Llego a Indios Verdes, escucho el sonido de los autos que llegan al final de Insurgentes Norte, percibo el fétido y vomitivo olor de la terminal del metro, avanzo entre sus pisos pegajosos y me dirijo al camión. Una mujer aparenta que me revisa antes de entrar al transporte, siempre busco estar cerca de la ventana, como si en ella estuviera esperando a ver a alguien.

Ahí recuerdo mis primeros años, casi no salía a la calle, solo cuando iba con mi abuelita al mercado y porque siempre me compraba un luchador de juguete. No tenía amigos porque lo que necesitaba estaba en casa. Aún recuerdo el día que nos mudamos a nuestra casa, ese día en el que me separé por primera vez del lugar que se convertiría en uno de los amores más grandes: mi ciudad de nacimiento: el Distrito Federal.

Regresábamos porque los parientes, la escuela y el trabajo siempre estuvieron en la ciudad de México. El viaje es hasta la fecha desgastante: levantarse temprano, batallar con miles de personas que tambien desean llegar al mismo tiempo, lidiar con los minutos que se hacen menos. En ese tiempo tuve la oportunidad de conocer mi ciudad, su hermosura era evidente. Eduardo Molina era una avenida gigante ante mis ojos. Circuito Interior e Insurgentes eran tan drásticas, Reforma histórica y verde. Andar en metro era como conductirte por las entrañas de la ciudad: podrías ir casi a donde sea. Muchos edificios, mucha gente, opulencia en algunas zonas; el contraste con las casas de interés social en el Estado de México.

En secundaria y preparatoria estuve cerca de casa. Creo que pude quedarme en una universidad de por allá si en ese momento hubiera la carrera que quería. Volver a la ciudad y respirar ese aire me ubicó en la comodidad de quien llega al hogar. Así, las amistades, las actividades sociales y hasta los trabajos estuvieron siempre allí, la casa era para dormir y el hogar para vivir. Como saben, hubo una temporada (quizá fue un mes) en los que viví en casa de mis tías en el DF porque arreglaban mi cuarto y ahí me sentí completo, como si fuera parte de una maquinaria más grande, pieza de un ajedrez gigante, no me sentía tan solo como acostumbraba.

Cuando regresé al "estado" (forma abreviada de decirle a la región), comenzó esa extraño sentimiento con el que empecé este escrito. Me siento en un exilio cada vez que tomo un camión hacia alguna parte en Ecatepec. No puedo despreciar tampoco la seguridad, la calidez y los servicios de donde vivo, pero es más una madre adoptiva. No puede borrar las oportunidades, los momentos más preciados del corazón, la disponibilidad, la belleza y el amor del terruño querido. Muy al estilo de Morrissey (que, junto con The Smiths, tengo una temporada de dulce) sangre mexiquense, corazón chilango.

Michael Stipes mira hacia la ventana de un avión al dejar su segunda casa, la ciudad de Nueva York, y le invade un sentimiento que le permitió crear una gran canción. Una oda a la beldad de la gran Babilonia y a esa melancolía que les contaba: "Leaving New York is never easy", reza R.E.M. y encuentro en la pieza completa enorme empatía. A veces aparece en mi iPod cuando estoy en Indios Verdes, recuerdo el video y mi memoria es acicate para la diaria nostalgia. Dejar el DF es como si viera a sus luces (que también me han cautivado desde las alturas, son como diamantina sobre terciopelo negro) apagarse. =')




I saw the lights fading out ♫

Nos vemos en el futuro.

jueves, marzo 08, 2012

8 DE MARZO 2012

El primer amor del mundo lo recibí de tus brazos, seguridad y alimento fueron tus pechos, tu dulce voz fue mi nueva alegría, misma que se reflejó en el claro de tus ojos. Me enseñaste a sentir y a expresarme frente a los demás. Después fuiste mi amiga, una que no comprendía porque veías el mundo de forma distinta, me molestaba no comprender qué es lo que querías. Al mismo tiempo me atraía tu orden y la delicadeza que desprendías al andar. Competíamos y en esos eventos veía nuestras diferencias físicas: yo era más fuerte, pero tú eras más audaz.

Cuando crecí te metiste en mis fantasías y tuve ganas de besarte, quería contigo imitar lo que los adultos hacían. Tú fuiste causante de una gran cambio en mí y nunca te diste cuenta: al pensarte y desear tenerte cerca, mi cuerpo reaccionó de forma placentera; pero tú también cambiaste y trataste de acentuar en lo que no éramos iguales. Y mientras más ganas tenían de estar cerca de ti, tú más te alejabas y entonces olvidé cómo hablarte. Después tú fuiste la que me abrió la puerta, me dijiste “novio” y cuando me dijiste “sí” me diste una de las más grandes alegrías de mi vida. Me colmaste de regalos, me abrazabas y me brindabas con ello el calor de tu cuerpo. Mis manos querían recorrerte toda, como exploradores curiosos queriendo conquistar lo que pisan sus pies, quería besar más que tus labios, quería con ello verte sonreír.

Partiste mi corazón la primera vez que me dejaste, comencé a extrañarte al límite de la locura y en tu abandono conocí la añoranza del hogar. Comencé a verte en otras personas y entonces conocí al amor de otra forma. Cuando lo supe, volviste a mí y con ello no sólo me entregaste tu corazón, sino también tu cuerpo, donde la exploración primigenia se volvió goce. Contigo me volví hombre y pude asumir mi género con orgullo al buscar tu bienestar y placer. Me aferraba a tus piernas como si en ellas se encarnara el deseo, tuve un deja vu al sentir tus pechos. Sudábamos juntos y yo ya no sabía qué parte de mi cuerpo era mía: creábamos una fusión transformada en éxtasis y tus palabras después del sexo me convencieron sobre querer tenerte así, conmigo, toda la vida.

¿Con quién más podría compartir mis días, sino contigo? Verte sonreír es uno de los regalos más bellos que recibo diario. Tu voz suave acompañada de música florece en mis oídos, donde las abejas que excitan el jardín elaboran la más dulce miel. Ruego a Dios la oportunidad que una parte de mi vida se quede en ti y se desarrolle algo más grande que nosotros mismos. Has sido tantas cosas durante este tiempo: madre, abuela, hermana, amiga, confidente, novia, amante y más, que me es imposible no sentir admiración ante un mundo que no te aprecia cómo debe, uno que no te trata como aquella mitad complementaria que mueve los engranes de la existencia. No comparto la opinión de los que te desprecian y quieren mantenerte diezmada. Quiero que en el futuro no sea necesario un día para reconocer quién eres y por qué no se debe tratarte con alguna forma de violencia o discriminación:

Te amo y siempre te amaré en cada forma posible, mujer.

Gerson.

sábado, febrero 11, 2012

AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS...

Para la fecha por venir, estoy escribiendo un texto. Yo sólo espero que Dios me permita no solo que lo lea, sino también que sirva de convencimiento para que me de una oportunidad de que reconsidere la decisión que tomó años atrás conmigo. Mientras me regodeaba en figuras retóricas y creía que desarrollaba las mejores palabras que he escrito para una mujer, me sacudió una duda. ¿A todas las mujeres a las que quise o amé les escribí igual?

Tuve que echar un clavado por 7 años de este blog y recordé cosas interesantes. Releí los textos que le dediqué a cada mujer que se ha cruzado en mi vida por estos medios: amigas, novias y crush. Tuve nostalgia y vi cómo desarrollaba otro tipo de ideas mientras pasaba el tiempo y comprendí que había cambiado no solo mi forma de escribir, sino mi forma de entregarme por medio de las letras. Ya no soy más descriptivo sino ahora me apoyo en lenguaje rebuscado y en muchos ejemplos: creo ser más contundente y emotivo.

Recapitulé victorias y derrotas, amores y desamores, ilusiones y realidades en dedicatorias hacia ellas. Sentí nostalgia, algunas cosas no terminan de sanar y otras están bien acomodadas en lugares donde no se puedan romper, aquellos eran tiempos más inocentes (como siempre lo son). Ante este hecho, no pude evitar pensar en esta canción de Joan Manuel Serrat que habla de Aquellas pequeñas cosas:

Y uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia... ♫



Las extraño, aunque he perdido contacto con muchas, me da gusto que estén bien... =')

Nos vemos en el futuro.

miércoles, febrero 01, 2012

EL DESTINO COMO VENGA

José Alfredo Jiménez en “El hijo del pueblo” recita una frase que nunca había encajado bien en el rompecabezas de mi vida: “mi destino es muy parejo: yo lo quiero como venga”. No entendía el orgullo con el que el compositor se aferraba a sus fracasos y a la situación de carencia. Hace años no tenía trabajo, llevaba mucho tiempo sin novia y me la pasaba mal escuchando a gente que solo se burlaba de mí. No quería mi aceptar mi circunstancia; quería abstraerme del mundo mediante los videojuegos, el sueño y las ilusiones locas que salían de mi mente en ese entonces. Los que han leído este blog desde el principio, pueden dar fe de ello: sufrí mucho, sin embargo el aprendizaje de ese duro camino fue invaluable.

La vida, amigos y lectores, es impredecible. De vez en cuando a Dios le gusta lanzar los dados en momentos determinados y la suerte cambia. De pronto me vi con empleo, novia y dinero para comprar cosas y los que se burlaban de mí habían desaparecido o sabía cómo enfrentarlos. Aún así permanecía esa sensación de vacío a pesar de que en teoría, ya debería estar complacido. ¿Por qué no lo estaba? Porque nada era como esperaba. No dejaba de actuar como un niño malcriado que no quería comerse unos huevos revueltos porque los quería estrellados. Odio usar como ejemplo a los desamparados, como si la existencia fuera igual en cada persona, y al escuchar eso, lo que lograban era que renegara de mi destino.

El veinte te cae solo cuando recapitulas y así fue: vi que tuve todo lo que quería y que el problema era yo. Pude disfrutar muchas cosas que me pasaron si tan solo las hubiese tomado como venían. Los arrepentimientos sirven de poco. Entonces decidí comerme el huevo revuelto y acompañarla con arroz, frijoles y agregarles salsa. Si bien no era lo que yo quería en un principio, se ha vuelto una comida deliciosa que me perdería por un simple prejuicio. Tomé lo que había aprendido y ahora apuesto mientras le toca su turno a Dios de tirar a mi favor, sin importar cómo esté yo en el juego.

Amo las películas de Woody Allen y la que me recomendaron hace un par de semanas fue Whatever Works (“Como venga”, según mi traducción), que para Latinoamérica se nombró “Así pasa cuando sucede”, un mal título tropicalizado para una gran película. En ella, la versión más neurótica y pesimista de Alvy Singer (personaje de Annie Hall), tiene una filosofía de vida: “que sea lo que funcione, mientras no se afecte a nadie”. Un genio llamado Boris sin necesidades sexuales, que no baja de pendejos a todos y vestido con un cinismo que da risa. En la historia comprobamos que la vida no es una cosa estática, vemos cómo los personajes van cambiando y que al final lo impredecible hace que las cosas salgan bien, y lo más sensato es tomar la vida como lo hacía José Alfredo.

Les dejo la primera escena y les recomiendo que vean la película. Se reirán mucho:



Ahorita estoy muy bien en mi trabajo, es quizá lo más relajado que he tenido en muchos años. ¿Y si se presentara una oferta que me hiciera cambiar de aires hacia lo que realmente quiero? ¿Si poco a poco se fuera haciendo realidad esas cosas que escribí de Gerson de la Tierra-2? ¿Y si no se da? No importa, yo querré la vida como venga. =)

Nos vemos en el futuro.

lunes, enero 30, 2012

ENERO MUSICAL, DÍA 30: Metric - Black Sheep

*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.

Día 30. Tu canción favorita en este momento pero el año pasado. El último día y me encuentro con esta pregunta mal redactada: la interpretaré como "tu favorita exactamente hace un año" para cumplir el reto. Como saben, yo estaba loco por Scott Pilgrim vs The World. Había leído los cómics y me atraparon porque el personaje era entrañable, vivía el enamoramiento como lo hacen todos los adolescentes (de un día a otro) pero el mundo era diferente, lleno de referencias y reglas más orientadas a los videojuegos o a los cómics de superhéroes, con música indie de fondo. Al terminar de leer el sexto y final volumen de la serie, quería más. Ya se había aunciado la película y conté los días para verla. Se estreno 3 meses después que en todo el mundo pero cuando llegó, hizo que la espera valiera la pena.

Una de las canciones que escuché antes del estreno fue la de Metric. ¡Qué genial canción! La frase inicial del coro es lo que cualquier enamorado que usa las redes sociales hace "I send you my love on a wire". Las guitarras son olas de poder auditivo, la voz femenina es altamente seductora y demandante a la vez, un lamento poderoso del rock, tiene los acordes de una canción popular pero se ha conservado tan de culto como el cómic o la banda en sí.

Hace un año, Black Sheep ambientaba una historia similar a la del personaje de las historietas, mi fantasía personal con variaciones significativas. Lo que aprendí en todo este tiempo es que esto no es un cómic, y definitivamente yo no soy Scott Pilgrim:



Gracias a los que me siguieron en el reto. Me ayudó a escribir más y para alimentar la costumbre de hacerlo. Enero se llenó de muchas cosas para contarles (claro, espero que haya alguien del otro lado, jejejeje) y febrero se vuelve el escenario ideal para hacerlo. Si Dios quiere podré darles una gran sorpresa. 2012 es un año de cambios y me gustaría que me acompañaran para vivirlos.

Nos vemos en el futuro.

domingo, enero 29, 2012

ENERO MUSICAL, DÍA 29: Hombres G - Venezia


*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.

Día 29. Una canción de la infancia. Fue la primera banda de la que me hice fan. Antes todo era Timbiriche y mi crush con Lucerito (ya pueden empezar a burlarse) hasta que llegaron los primeros guitarrazos de esta canción. Era una canción compuesta intencionalmente enitaliano, pero en ese entonces solo intuía lo que decían, inclusive mal entendía el coro, por lo que cantaba "Vamos juntos a Celaya".

Retomé a Hombres G hasta en la preparatoria, un cariño como al libro que encuentras después de años de creerlo perdido y sólo estaba escondido en un rincón. Era un sonido desenfadado que volví a adoptar, quizá porque se habían vuelto a reunir. David Summers como solista fue un fracaso y parecía que un reencuentro tendría que ser inevitable, con ello un disco de éxito. Esta jugada comecial, aunque era más un juego de la nostalgia para los jóvenes fresas de los 80's, para mí fue el regreso musical a la infancia y a los sentimientos primigenios de irresponsabilidad, ahora con la consciencia de los mensajes en las canciones. Son temas para adolescentes, con preocupaciones y motivaciones de los hombres en ciernes y con la ligereza como para no tomarlos en serio del todo.

El tema dejó de gustarme tanto. Pero a últimas fechas la retomo como esa canción divertida que es, co la que puedes cantar con tus amigos en una peda e imaginar que eres esa pandilla de locos que planean una visita al apís de la bota y comienzan a imitar (burlarse de) los esterotipos de una de las culturas base de la la visión occidental. Parece más una burla a El Padrino hecha por muchachos malcriados que quieren pasársela guay.

Aún así, mi niñez se levanta cada vez que canto Venezia, cuando aparece inesperada en mi iPod:



¿Qué canción de la infancia tú escogerías?

Nos vemos en el futuro.

viernes, enero 27, 2012

ENERO MUSICAL, DÍA 27: Miguel Ríos - Santa Lucía

*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.

Día 27. Una canción que has cantado o te gustaría poder cantar con público. Este post es como la segunda parte del anterior. Como lo había dicho, mis primeros acercamientos hacia el rock en español fueron gracias a Miguel Ríos, más cuando en aquella época donde comenzó a sonar mucho en la radio, popularizaron una de las canciones más sobresalientes del cantante de Granada: Santa Lucía. Habían tomado la versión corta del Rock & Ríos y sonaba en la radio a mediados de los 80’s. Fue un éxito que resonó a pesar de haber recibido la gloria ibérica años atrás.

¡Tan fácil que es aprenderte la canción! De niño no tenía certeza plena de lo que quería decir, sólo podía percibir una frase poderosa “A menudo me recuerdas a alguien…”. Quizá esta sea la balada rock por antonomasia. La interpretación de Ríos es sincera y refleja con gran potencia el mensaje de la canción. En su primera parte, la letra nos cuenta la historia de un tipo que anhela a una mujer que posiblemente no está enterada de (y que a lo mejor ni le interesan) los sentimientos que un tipo les profesa: “El teléfono es muy frío, tus llamadas son muy pocas…”.

El coro aboga por la construcción del amor desde los cimientos “Dame una cita, vamos al parque. Entra en mi vida sin anunciarte…”. Entonces ante la solicitud de la confianza clama a la santidad divina italiana con figura de mujer que ve sin ojos, entregando los suyos. La llamada por los católicos “patrona de la vista”, además de dar nombre a la canción es la antesala a la segunda parte, donde el tipo viaja de la sorpresa a la preocupación y después a la necesidad, al ver que la amada le corresponde. Es entonces cuando de forma musical el coro que antes era una petición desesperada se convierte en un triunfo del amor, como si una luz destellante de sentimientos permeara el universo entero.



Siempre me identifico mucho con la primera parte de la canción. He vivido esta circunstancia muchas veces en la vida y aún sigo pidiendo una cita en el parque. ¿Por qué lo complicado es lo que más atrae? No lo sé, tantos años no me han servido de experiencia para estar frente a una mujer y lograr convencerla. En fin, no me queda otra que seguirlo intentando con aquella que yo crea que puede encarnar al amor.

Pero aún no respondo la pregunta inicial: ¡Claro que la he cantado! xD



A menudo me recuerdas a mí…

¿Qué canción te gustaría cantar en público?

Nos vemos en el futuro.

jueves, enero 26, 2012

ENERO MUSICAL, DÍA 26: Miguel Ríos - Himno a la Alegría

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Disclaimer 2: #Alburfree.

Día 26. Una canción que puedes tocar con algún instrumento (o te gustaría). Miguel Ríos fue mi primer referente del rock en español en mi vida, justamente con esta canción; esa que te obligan a aprenderte en secundaria y que yo ya sabía tocar desde los 8 años. Mi mamá era prefecta de educación media superior y a veces nos llevaba a su trabajo porque vivíamos lejos. En una de esas ocasiones, mi hermana y yo conocimos a la maestra de música. Ella le intentó enseñar flauta a Cynthia primero pero el que aprendí más rápido fui yo y sin esfuerzo: sabía tocar un instrumento musical 4 años antes de salir de la primaria.

Amaba la melodía porque era aquella que había escuchado después de La puerta de Alcalá. Recuerdo que había percibido el mensaje de la letra como lo más poético que había escuchado en mis primeros años: “ven, canta, sueña cantando, vive soñando el nuevo sol en que los hombres volverán a ser hermanos”. Además la voz que acompañaba a la música era de tal potencia que me impresionó, Miguel Ríos no cantaba como los artistas pop que se escuchaban como letanía en Siempre en Domingo, era diferente. Los matices que imprimía a la interpretación fue lo que me capturó en pocos minutos.

Fue mi primer acercamiento al rock en español, ya después vendría Soda Stereo, Caifanes, Hombres G y Charly García. Pero Ríos, siendo una especie de Elvis Presley hispano (rojillo izquierdista y sin la ajetreada vida del rey) establecía los parámetros de la tropicalización, antecedentes de Los Teen Tops; y con ello establecía un punto y aparte para crear la leyenda que fue en los años 80’s: Rock & Ríos, El rock de una noche de verano y más discos, giras y éxitos que lo hicieron una institución musical en nuestro idioma. Lástima que se haya despedido de una forma tan patética (Hey, pélenme, ya me voy a retirar, ¿eh? Y hasta hago una canción para que me lloren por si gustan).

En aquellas clases de música aprendí que esta pieza era parte de la Novena Sinfonía de Beethoven (desde Chuck Berry, invariablemente ligado al rock), tiempo después supe que la letra original era un poema de Von Schiller. Tiene la capacidad Pavloviana de hacerme recordar el filme Naranja mecánica de Stanley Kubrick (la escena del lavado de cerebro). Waldo de Ríos y Rafael Trabucelli reinterpretaron la letra y música como la cantamos ahora en español. ¡Cómo me gusta cantarla! Aún sé tocarla en la flauta, me llena de nostalgia pero a la vez es un subidón al ánimo, básica en mi soundtrack personal.



¿Sabes tocar alguna canción con un instrumento musical (o te gustaría)?

Nos vemos en el futuro.

miércoles, enero 25, 2012

ENERO MUSICAL, DÍA 25: Y los políticos son...

*Disclaimer: Durante el mes de enero, Gerson estará jugando en su blog el famoso meme de Facebook: 30 días, 30 canciones. Los siguientes post serán una mezcla de melodías con anécdotas personales. Participa en los comentarios respondiendo la pregunta de la entrada o comparte tu opinión sobre la rola del día. Por tu atención, mil gracias.

Día 25. Una canción que que hace reír. La escuché de niño, no sé exactamente en qué estación. La recuerdo porque mi padre la grabó del radio (no sé si era de la míticas WFM o de Rock 101). Mucho tiempo me la aprendí pero no sabía quién era el intérprete hasta que tuve el dato. El grupo se llama Puturrú de Fua, que mezclan un humor fuerte y adulto con la música. Esta es una canción escatológicamente divertida y reflexiva, que podría ser un himno para los gruñones y quejosos pero logra hacer reír por situaciones que no deberían tenernos tan contentos.

La canción se llama "caca", la ciudad es una caca, el aire una caca y los políticos son... una maravilla! xD



¿A ti qué canción te hace reír?

Nos vemos en el futuro.

lunes, enero 23, 2012

ENERO MUSICAL, DÍA 23: Sting - When We Dance

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Día 23. Una canción que quieres para tu boda. Como ustedes saben (y por si no) una de mis ilusiones de la vida es casarme y formar una familia. Amo las bodas por muchas razones, porque ellas siempre significaron la consumación del amor en muchas historias, porque tanto en las ceremonias por el civil como en las de la iglesia que asistí cuando era niño se sentía una tensión agradable. Porque después tuve la oportunidad de revalorarlas al ver otro tipo de ceremonias como las árabes o las hindúes. Porque me boté de la risa con Cuatro bodas y un funeral, porque en ese tipo de fiestas dejé de ser niño, porque muchas de las situaciones más conmovedoras que han visto mis ojos han sido ahí.

Son muchas canciones que me gustaría que pusieran en mi boda. Supongo que tiene que ser una que demuestre la inmortalidad y el poder del amor. A finales de los 90, escuché por primera vez la canción y de las cosas que entendí fue: “I would love you more than life if you'll come and be my wife”. Después al ponerle un poco más de atención a la letra me di cuenta que hablaba de un hombre enamorado que al parecer estaba en desventaja porque había alguien más (circunstancia que no me es desconocida) y en una oportunidad comienza su labor de convencimiento explicando los planes hipotéticos de un futuro juntos: amor inagotable, entrega, una casa, hijos y todo lo que usualmente componen una familia.

Lo importante es que resalta un momento en específico: “When we dance, angels will run and hide their wings”, como si cuando esos dos están juntos la gloria divina los cubriera en un manto de luz, un espectáculo digno de verse inclusive por los servidores más fieles del creador. Y al final sabemos el origen de este desplante, de esta declaratoria que destruye cualquier pared: “I had a dream last night, I dreamt you were by my side walking with me, baby. My heart was filled with pride. I had a dream last night…”. Yo he tenido sueños así con las mujeres a las que he amado.

Entonces, que esta maravillosa canción sonara en mi boda no sería más que un sueño realizado en muchos sentidos: un síntoma inequívoco de cómo lo intangible se vuelve material, como la vida misma, la comunión perfecta entre lo que se ve y no se ve; esa ceremonia eso que se instauró en lo que se conoce como los días de la inocencia: antes de que tuviéramos la responsabilidad del conocimiento, la tentación del pecado y el libre albedrío como amparo para corregir.

Aún al escuchar esta melodía puedo imaginar una boda donde los novios bailan…



¿Qué canción elegirías para tu boda?

Nos vemos en el futuro.