Hoy es día del niño (mí día diría Mine) y hace unos días Skene me dejó esta tarea, que no había hecho porque estos días, que además han sido de hueva, también han sido de buscar trabajo. Me urge conseguir un buen empleo para antes de mi cumpleaños, tanto para ya reactivar mi vida, como para una sorpresa que si hay empleo, aquí les revelaré (con cartelito y todo).
En fin, aquí está mi screenshot, cuyo wallpaper saqué de Marvel, la ilustración es de un grupo llamado The Ultimates y está hecha por Joe Madureira.
Ya saben la política del blog respecto a los memes: si te gusta tómalo =)
Ok, con esto de que mayo es mi mes y faltan 24 días para mi cumple, ya les pondré un wishlist y cosas por el estilo que tiene que ver con el ego que encabeza este blog. Espero también contarles cosas interesantes de este finde que viene… y ya no digo más porque se me sala.
El café siempre es un buen pretexto para platicar y después para salir a caminar y prolongar la chorcha. El Starbucks es re bueno para llevar tu portátil y conectarte desde ahí. El Internet es similar a las tramas que las parcas del Olimpo entrelazaban: de alguna manera todos estamos conectados.
Llegar temprano es una costumbre que hasta hace poco había perdido. Me dio gusto recuperarla el día lunes. Eso de esperar a alguien por tanto tiempo no es la onda, creo que por eso trato de llegar lo más exacto posible a mis citas. Yo sabría que ella llegaría tarde, porque así es, porque nos conocemos desde hace un ratito.
Yo no sabía que hay una cafetería escondida y que se puede llegar por Baja California. Me sentí tan mal al principio porque vi a puro modelo en la planta baja, inclusive a esa morenita flaquita mamacita que sale en comerciales, así que hice esfuerzos extraordinarios para sumir la panza y pararme derecho. Me ayudaste horrores pagando la mitad de mi café, porque así de plano no iba a pedir nada. Porque lo nuestro desde tiempos inmemorables (hace dos años) ha sido platicar.
Me platicaste de tus tormentos, del tuyo personal y de esa historia que algunas veces me sé a cachos y que no había actualizado. Entre chisme y chisme nos hemos dado cuenta de más vale pisar con cuidado, que fulanito conoce a perenganito, que muchas cosas de las que hacemos pueden tener eco rápidamente… y que a pesar de eso podemos ser confidentes, quizá más que antes.
Unas gotas de lluvia aparecieron sólo para alejarnos del café y para acercarnos a Ámsterdam (no sé cómo logramos llegar ahí) y de ahí al Parque México, lugar que no sólo me recuerda a ti; sino a la Skene y a la Marianitux, a la ingrata de la Soule (nos debemos un cinito chata) y hasta a mi Crush, con quien me fui a tomar unas chelas al Malverde, antes de que lo pasaran a Nuevo León.
Con razón hay tantas parejas sentadas en ese lugar: más que un lugar para el amor, es un lugar de pasiones desbordadas. El aroma que el viento roba de las hojas de los árboles también me llevó tu olor. Después nos detuvimos porque vimos una figura extraña y, casi por instinto, sacamos las cámaras para tomar una foto (malditos flickeros jajajajaja). Por un momento deseé tomarte de la cintura y besarte, que ninguno de los dos anduviéramos con mal de amores y que nos dejáramos llevar sólo por la pasión. Espero haber disimulado bien.
Después del debraye mental, volví a la realidad y fue el momento de despedirnos. Yo sé bien cuál es mi status contigo y por lo mismo ahora no volteé atrás, porque lo nuestro no es estar pegados como estampas, tampoco es olvidar nuestros fracasos con nosotros mismos. Lo nuestro es platicar.
Y en los pasillos del Metro no hice nada más que reírme de mí mismo y pensar que fue una gran tarde!
Eran las nueve de la noche y estaba por San Ángel. Se preguntarán qué estaba haciendo este guapetón en esas tierras sureñas, tan alejadas de su retoño. Ps nada, que a mí me animan las reuniones, aún más si en ellas hay oportunidad de echarse una rolita mediante ese juego divertido de aficionados llamado karaoke.
El evento se llamó el "Twitt your song" Después de unos convenientes que no mencionaré para no desviarme del objetivo de este post, debo decir que el poco tiempo que estuve ahí conocí agente bien chida como la @rednature, a @liwiz o al @diegoherrera, entre otros. Además de que estaban los paranoideos (Paranoideo, Cupto y Yoselin) el buen Adán, la rouge femme y el Re (Skene: ese día te extrañamos ese cabrón y yo -sniff).
En fin, para no hacerles más de emoción, les dejo con el video de ese viernes lluvioso en el que Gerson sólo fue para realizar una de sus interpretaciones magistrales en el fino arte del karaoke (ya sé que exagero, pero a poco no se lee así de emocionante como lo escribí?):
Y eso que no hice mi afamada imitación de Armando Manzanero…
Me fui temprano porque tengo que cruzar toda la ciudad para llegar a la casa de ustedes, además de rogar a Dios de que aún haya pasaje a media noche en la terminar Indios Verdes (no saben lo que es ese lugar vacío en la oscuridad… de miedo). Afortunadamente aún había dos camiones que medio me dejaron en casa. Quiero vivir en la ciudad! =(
Es raro cómo interactúo con gente nueva gracias a las redes sociales. En la pantalla ves avatares, lees cosas y deduces cierta forma de ser de los actores de este teatro virtual, uno nunca se imagina que las empatías trasciendan al plano físico y haces con esas personas experiencias comunes, reales, para ser registradas en la red y recordadas en la memoria. Tal fue el caso de este sábado que fui a donde se graba el podcast oficial de… cualquier evento al que vayan! =)
Yo fui en un principio al paranoicast porque me es muy entretenido (sobre todo ya ahí) y porque todos son muy chidos y el ambiente que se genera para grabar es envidiable. Ese sábado no tenía plan y Yoselin me invitó a unirme a “La Invasión”, es decir, a esta promesa de Cupto y Paranoideo de caer de sorpresa al lugar donde se grabaría Dedos en 2, del cual también soy fan.
La ida fue poco más que anecdótico: 9 personas en un Jetta 97 (uno en la cajuela) yendo hacia la Condesa y justo a cinco minutos de llegar, que nos apaña una patrulla. Gracias a que @Krudo manejó bien la situación y la mordida fue menor de la que nos esperábamos. A nuestra llegada, una banda como de pueblo empezó a tocar.
Ahí tuve la oportunidad de conocer a las titulares del podcast: @Rougite y la S.T; a los anfitriones @bumen y @omendoza (qué gusto encontrarse con personas con tan buena vibra), y ver a kuro, con quien no charlaba desde el evento de Microsoft.
Ahí sí hice mi afamada imitación de Armando Manzanero…
En fin, no doy muchos detalles pero créanme que fue un gran finde de karaoke, chelas, pizza, pasteles y buena compañía.
PS. Por cierto, si quieren leer mi ejercicio de Metatextos, ahí se los dejo. Ta divertido =)
Pensaba ponerle algo así como la Gersonmanía, pero de por sí un blog con mi nombre ya es mucho…
El primer asunto que quiero someter a su consideración es éste:
Pues sí señores (señoritas, hay poco machín que me lee) resulta que ustedes han hablado y me han dicho malcriado. Eso me recuerda a cierta película de Mauricio Garcés así que tomaré eso como un cumplido jajajajaja.
Debo contarles qué me pasó cuando andaba transmitiendo en mi programa de radio los viernes a las 8. Fue algo desastroso, primero se quería ir la luz y de esos intentos se iba el Internet, por ende se cortó la señal de la radio, después se iba la señal del micro, después se desconectó el software y al final las interrupciones del registro hicieron que esas dos horas fueran interrumpidamente eternas.
El sábado me levanté temprano para ir a un podcast y descubrí que los gatos nunca llegan temprano: Minerva llegó media hora tarde y Lu otra media hora más tarde. En fin, valió la pena la espera porque hicimos un excelente podcast, que ya pueden escuchar en el blog de La Hora del Café.
Por cierto, Lu y yo apostamos. Ella fiel seguidora del orgullo azul y oro de los Pumas y yo de la máquina cementera de la Cruz Azul. Si yo perdía me pondría una falda y enseñaría mis piernas al más puro estilo mediterráneo; mientras que si ella perdía le tomaría unas fotos con mi playera del conjunto celeste. En fin, la suerte corrió de mi lado y gané. En fin, ya mostraré la foto! =)
Ayer no quise salir, de hecho me dormí temprano y ejercí la procrastinación a su máximo esplendor. Vi películas, navegué por la red y vi partidos de fútbol, como ese baile que Santos le dio al Atlas y el clásico mercadológico entre Chivas y América. Los que tiene twitter seguramente ni necesitaron ver el partido porque había updates minuto a minuto.
Quizá al rato haga post para big blogger y el jueves sale mi ejercicio para metatextos. Así las cosas en mi vida, toy bien, saliendo. Todo chido, gracias por aguantarse este post hecho con ego. =)
Soy pobre, apenas y tengo para salir dos días a la semana, para cortarme el cabello, para seguir fracasando en mi búsqueda por encontrar trabajo, para planear el podcast con Minerva y para escribir cada que me da la gana en el Internet…
¿Qué cómo estoy yo? Pues muy bien!
Hasta me corté el cabello, no sabía que la tipa con la que fui no sabe cortarlo. A decir verdad fui porque la morra no está de mal ver y porque está en mi calle, a unos cuantos pasos. En fin, yo llegué a casa a componer lo más que pude del corte, todo por no caminar tanto y gastar menos dinero.
¿Que cómo me siento? Me siento muy bien.
No tengo el ánimo caído a pesar de que sigo enviando mails, yendo a lugares para una chance y nada más no salgo del hoyo llamado desempleo. Al menos mis papás ya no me andan diciendo que busque trabajo, porque lo estoy haciendo. Tampoco me niegan tanto el dinero y hasta les alegra que me esfuerce en levantarme un poquito más temprano.
¿Que cómo duermo? Supongo que bien.
Me levanto temprano y me duermo también temprano. Las ojeras se están marcando cada día más y el cuerpo mismo me reclama las horas de tiempo que se van más rápido de lo que puedo darme cuenta. Lo que más me intriga de todo es que he estado soñando seguido con mujeres, tanto conocidas como desconocidas. No sé si mi subconsciente me quiera decir algo, si es así no es nada malo.
¿Que cómo va todo? Creo que va bien.
A pesar de que mi mejor amiga está en Francia, mi mejor amigo sí tiene trabajo y no me devolvió la llamada que prometió hacer, que para los demás cuates ya no soy “la novedad”, que se me ocurre cortar con Mine (¿Y ahora con quién vas a salir Gerson?- dice contrariado mi padre-) y de repente me sienta un poco solo no es tan malo. De hecho en esta semana me pude ver con una amiga y disfrutar de una buena plática, también a veces vuelvo a platicar con los que antes lo hacía.
¿Que cómo vivo? La verdad muy bien!
No me puedo quejar, a pesar de todo, tengo lo básico: comida, techo, agua. Trato de pensar en esos días en los que estaba así como estoy y el aprendizaje que tuve que la vida da muchas vueltas y que cualquier situación mala o buena no es eterna. Hay veces en las que me invade un poco la nostalgia, pero si quiero ser maduro, no me queda otra que seguir adelante, seguirlo intentado, seguir viendo hacia arriba, a donde quiero estar.
En fin, en una hora tengo programa. Faltan cosas por hacer…
Yo sé que lo pudiera hacer en otro lado, pero en la semana estaba discutiendo con una amiga que si todavía la gente me compraba la idea de que soy "niño bueno". Lo de "niño" es innegable, soy un comeaños tremendo, aún no consigo la madurez que deseo y mis actitudes pueden alejarse de ello. Por eso y porque en otras webs donde escribo me destruirían de hacer un ejercicio como este, lo pongo aquí. A diferencia de la encuesta anterior, no votaré ni defenderé algun de las dos posturas.
Ojalá participen y afirmen o nieguen lo que dice mi amiga, yo la verdad no lo sé, de hecho. Yo dudo que participen, pero si lo hacen, espero que se rían conmigo del resultado. La encuesta no la pude poner aquí, pero está a su lado derecho.
En fin, por cierto, ya hay nuevo template, nueva imagen en blogger (ver abajo) y programa los viernes de 8 a 10 pm en vipradio.com.mx, muchas ganas de seguir escribiendo, haciendo podcast y echando relajito en la red, en el inter de que consigo trabajo. Gracias a todos los que comentan y sobre todo a los que se toman un tiempo para leerme: sin ustedes ya hubiera dejado esto hace un buen rato.
Lo bueno de tu blog es que puedes poner tu cara sin importar lo que digan los demás (y decir obviedades como lo guapo que uno está); de ese modo:
Todo empezó la semana pasada cuando mi madre citaba:
“Yo leí en tu blog que un tipo te considera su gurú, e inspiración aunque yo no lo supiera y que en su comentario me decía que no me desanimara… el comentaba una anécdota de que no lo aceptaron en un empleo, más tarde consiguió uno y le toco entrevistar al que fue su entrevistador en esa ocasión…”
Básicamente para que no me desanimara y que viera que no sólo mis padres ven a una persona especial en mí. De repente entré en shock, algo que sin duda provocaría, junto con las veces en las que mi madre se acercaba a mí para ver lo que estaba escrito en mi blog –“Si otros lo pueden leer, cuánto más yo que soy tu mamá”-, lo que ocurrió al estar solos y forzosamente entró el tema en nuestra conversación.
Me dijo que leyó cosas importantes, como cuando me desnudé y aquel de las ropas en el suelo de big blogger, de cuando trabajaba, de las cosas que les escribí a mis amigas, y las leperadas que decimos Minerva y yo en el podcast (hasta de paso leyó blogs de algunas de mis amigas como Skene, Perla y hasta Minerva). Mi madre era mi lectora y yo ni siquiera lo había sospechado.
El único antecedente de que alguien leyera mi blog o hiciera referencia, fue que mi hermana buscaba mi página de flickr y me encontró (de hecho me reclamó porque descrubrió que me habían comprado un iPod). O que en una bisteciza mi tío periodista hiciera referencia que yo era de las personas que encontró buscando en Internet, mencionando mi nickname “Tlalocman”: parece que no entró a leer -alivio- lo que hace su sobrino.
En fin, yo le dije que me molestaba que se metiera en mi vida, que era casi como si se metiera con mi mente, que me había sorprendido gratamente. Ella respondió que no lo dejaría de hacer, que el Internet es libre y que cualquiera tiene acceso a lo que escribo… hasta ella (que hace mínimo un año no sabía ni abrir un correo electrónico, menos navegar por la red, que era un blog).
Yo le dije que no se lo podía impedir. Después nos enfrascamos en una discusión sobre la confianza que nos teníamos. Nos gritamos, trajimos al momento aspectos del pasado y al final yo terminé subiéndome y mi mamá callada, todo para no sobrepasar el límite.
Minutos después bajé y le pedí disculpas, le dije cuánto la quiero y que si quería saber algo me lo podría preguntar (en aras de la confianza). Ella me dijo que sólo fue un ejemplo y que admiraba algunas cosas que había escrito y otras no le gustaban porque parecían moralmente incorrectas, pero al final yo sentí que respetaba mis puntos de vista. Me olvidé los pensamientos de abandonar el blog y cosas por el estilo.
Si lo estás leyendo, de veras que me da gusto que pases por aquí, porque sé que lo seguirás haciendo. =)
Me quedo tu olor. Me quedo tu olor que ahora es el mío. Que me cubre como un aura, que me sugestiona como un perfume, que es mi sombra, mi segunda piel.
Me quedo con tu olor como un traje, el cual me pongo y solo se va quitando, uno que se resiste a las reglas de los productos biodegradables, me cubre brazos, piernas, mi gusto, atrapa mi paladar, se posesiona de mi nariz y deja marca indeleble en mi sexo.
Me quedo con tu olor de día de noche, y al otro día… y al otro, y al que sigue y así, ni aunque me bañe me lo quito, tampoco quiero quitármelo. El olor se planta en el corazón y su fragancia hace trabajar a la memoria, evocando los momentos en que estamos tú y yo y nuestros deseos y nuestras risas y los momentos que con solo estar los dos se vuelven divertidos.
Me quedo con tu olor, con la flor tuya, con el polen, con cada una de los pétalos, con el olor que traspasa el olfato y va directo al oído, a la música de latidos que también producen el mismo aroma a ti. Tengo el aroma de tus ojos que me miran y ven a alguien que no veo yo, a alguien mejor, con posibilidades tanto para el bien como para el mal. Contigo no hay ropa que me cubra ni materia que te impida ver mi alma.
Me quedo con tu olor, con tus besos apasionados que me hacían sentir vivo, con el sonido intempestivo de tu voz, con la entrega que sólo conocen los que no son de este mundo. Me quedo con tu amor escondido, con tus espacios llenos de café y nicotina. Con las veces que me hiciste llegar al infinito y me mostraste el placer oculto.
Me quedo con tu olor, que es como ninguno, que no percibí jamás en mi vida, me quedo con nuestro concepto de la amistad, ese punto de convergencia en el que nos encontramos. Me quedo con el olor de tu reflejo que es el mío. Me quedo con las ansias espontáneas, las que tú fabricas cuando estamos a puerta cerrada.
Me quedo con tu olor, contigo, con tu olor en mí, con tu olor cuando me acuesto y me levanto, cuando voy a comer o degusto un café, con nuestras lágrimas que también huelan y con las semillas que no. Pero me quedo con el olor que no es momentáneo, con eso que me diste y que no te podré devolver, me quedo con lo mejor de ti.
El ego es un monstruo terrible al que hay que alimentar.
Recuerdo las incontables veces en las que decía en este, mi blog: “Yo escribo para mí, no me importa nada más”. Recuerdo cómo mi amiga Crazy siempre se burlaba de eso, inclusive el Árbol me dijo alguna vez que nosotros estábamos en esto porque estamos deseosos de que nos miren. Yo agregaría que estamos ansiosos por cerrar el círculo de la comunicación, casi como un mensaje en la botella en busca de un destinatario desconocido.
Aún no sé desde cuando comenzó a nacer el ego, mejor dicho, cuando comenzó a crecer de forma exponencial. De verdad les digo que sólo lo puedo adivinar. No sé si se fue desarrollando cuando entré al big blogger, o cuando gente de un gremio que no conocía me empezó a reconocer, o cuando oí mis entrevistas en una emisión de radio o me publicaron mi primer artículo. Quizá debería remontarme al génesis. Al principio era yo.
Para no hacerla más larga de lo que es, durante los primeros seis años de mi vida, todo apreció girar en torno a mí: atención, comida, aprecio, juego, tiempo, amor… todo era mío. Después me enfrenté a un mundo que no era mío, donde lograba algo de al atención que había conseguido de mi familia en los profesores, pero el mundo era demasiado grande y numeroso en personas como para ser asombrado.
De repente asombrar a la gente fue mi deporte favorito durante muchos años. Había queienes creían conocerme y yo hacía algo totalmente distinto para sorprenderlos, quizá así fui alimentando el ego durante ese tiempo. Con esto del Internet llegó un momento en el que invertía grandes cantidades de tiempo discutiendo en un foro, tratando de ganarme reconocimiento con cualquier cosa que yo escribiera.
Después llegue al blog, es tonto pero todavía sigo comparándolo con un terreno para construir una casa, en donde uno elige qué escribir y cómo hacerlo. Al principio era un diario para satisfacerme a mí, mi intención era registrar eventos significativos, escribir de lo que me gustara, de lo que amo, odio y me hace ser quien soy. Me di cuenta que escribía para los demás un día después que leía a mi ex novia, un día después de cortar, cuando temí que leyera lo que en teoría debía ser sólo para mí.
Así he escrito para que me lea gente, a veces pienso en infinitos y a veces en una persona en particular, así varios regalos de cumpleaños han sido post, o he dicho cuánto amo a una persona tan solo con una cuartilla publicada, o he marcado momentos especiales con el ruido de un teclado. Y durante estos años poco a poco mi blog se fue convirtiendo en un templo para mi ego.
Hay veces la vida es tan normal que no pasa nada, a veces no encuentro motivos para escribir algo que sorprendan ni a mí, ya me han dicho que aunque así sea debo escribir. Me he acostumbrado a vivir con el monstruo y a sentirme mal cuando no lo alimento. Quizá el ago en natural en nosotros, pero también el espacio para compartir con personas y sobre todo, para conocerme mejor. Equilibro, otra vez es necesario el equilibrio.
Vanidad de vanidades, todo es vanidad; decía el Predicador.
Por el camino hacia el Distrito Federal, hay un cruce de vías por el que el tren todavía pasa. Algunos domingos los cuatro vamos juntos en el auto. Justo unos minutos antes de que pasara, mi madre tuvo a bien ver otro camino para pasar antes de la gran máquina; pero más adelante el camino volvía a cruzar con esas vías… y una gran fila de vagones tapaban los dos carriles.
De repente estábamos atorados en medio de un gran mar de automóviles, sin una salida aparente. Antes de que estar tan adentro en el tráfico, vi una ruta para salir, pero al momento de atender, mi papá se fue en otra dirección, yo dije algo y mi papá se molestó. El resultado fue que nos hicimos de palabras y en cuatro segundos ya los cuatro estábamos gritándonos entre todos. Pasaron como 20 minutos en que estuvimos callados, no teníamos idea de cómo iban a mover esos vagones desprendidos, o cuanto tiempo tardarían en despejar para liberar el tráfico, que poco a poco, estaba resultando imposible.
De repente, mi madre vuelve a tomar la idea que yo había plateado y empezamos a cuestionarnos las posibilidades de una ruta alterna. Todo pareció más claro. Vimos que sólo un microbús nos tapaba en camino hacia una calle y hubo oportunidad de pedirle que nos permitiera el paso para salir. Esa calle nos sacó a la entrada a la autopista Pachuca-México y a la libre, en la libre me acordé de un retorno rápido, que nos llevó rápidamente a la Ciudad de México.
Entre mi papá, mi mamá y yo estábamos buscando una manera de retomar el camino y no perder tiempo dando muchas vueltas, pero las alternativas nos harían, al menos perder 20 minutos. No fue sino hasta que mi hermana sugirió Acueducto como una alternativa para el retorno y mi padre sugirió entra a la Unidad C.T.M. “El Risco” para retomar el camino. No perdimos más de 5 minutos.
En momentos como esos, recuerdo que soy fuerte si no estoy solo, si las personas que más quiero están conmigo, mi familia, mis amigos. Sobre todo con mi familia que ahí están, en las buenas en las malas, en las mejores y en las peores. A lo mejor si algunos de nosotros le hubiera tocado esa situación que les plateo de modo particular, no la hubiéramos resuelto de la misma manera, o mejor dicho, de la manera más efectiva.
De alguna manera nos hemos separado y siempre nos volvemos a juntar: eso me gustaría que pasara con todos a los que quiero, que quizá en una temporada no sea la óptima para convivir pero que siempre esté latente esa posibilidad, con tal de hacerla posible cuanto antes.
Me sentía mal, pero al ver a mi novia me sentí feliz.
Todo empezó en octubre de de 2007, cuando dejé de tener un buen tema de conversación y decidí dejar de hacer el podcast que hacía con Minerva, andaba todavía muy frescos los problemas de ese entonces y vi que era una buena opción dejar las grabaciones cuando mi estado anímico fuera mejor. Mine nunca estuvo de acuerdo con eso pero al final aceptó.
Había veces que citábamos a podcast y era lo que menos hacíamos, implica un trabajo de edición que en ese entonces sólo yo sabía hacer, nos costaba llenar una escaleta con contenido, ya que a veces no sabíamos que decir, la cuenta de mi novia en podomatic fallaba constantemente hasta que de repente desapareció. Todo eso me hizo decidir ya no seguir con La Hora del Café.
Durante las siguientes semanas, ella no dejó de insistirme que lo volviéramos a hacer, pese a que a que no estaba convencido de hacerlo. Alegaba que el podcast lo necesitábamos para auto promoción; aunque siempre he querido ser en ese aspecto como Donald Trump o Hugo Sánchez, esa vez pensé que sería mala idea. En ese tiempo salieron nuevos podcast que habían hecho lo que a nosotros nos faltó en el primer intento: promoción. Un público fiel a cualquier medio o emisión en un medio siempre es un aliciente para seguir, por mucho que intentes hacer de tu actividad sólo lúdica, el ego es un ser hambriento al que hay que alimentar.
Ya antes lo había intentado con algunas personas, pero con Minerva logré concretizar un proyecto que tiene su química, su chispa: ella una loca maniática que grita al hablar, me interrumpe, se pone a hablar de música electrónica y le copia al Alejandro Franco. Yo por mi parte, adapto como el roll del papá, aunque eso no significa que lo haga bien, casi me apodero del micrófono, de repente me falla la dicción y suelo decir incontables muletillas (que borro durante la edición). Debo reconocer que pese a todo hacemos una buena mancuerna al aire.
Les digo, ese martes vi a mi novia y ella me hizo sentir feliz. Volvimos a grabar, a hacer una escaleta y a tener ese sentimiento de no saber que decir, mismo que se desvaneció con el REC del programa que graba nuestras voces. El tiempo se pasó volando y cuando menos lo teníamos en cuenta, ya habían transcurrido 40 minutos. Entonces los dos supimos que volver era bueno y que esta vez sería mejor que lo que denominamos “la primera temporada”.
En fin, ya tenemos alojado nuestro podcast en un blog, así que espero que nos des una oportunidad de escucharnos, les prometo que pasaran un buen rato, con buena música y con grandes sorpresas que les tendremos en las emisiones por venir la segunda temporada de La Hora del Café.
Creí estar deprimido, pero una vez que me puse a leer Nación Prozac de Elizabeth Wurtzel, vi que… sólo andaba de desidioso.
El leer a una persona que sólo estaba deprimida porque sí, que era algo que no podía controlar y que estaba más en el hoyo que yo me hizo comprender que mi situación, a pesar de todo, no es tan mala, y aunque no veo ahorita una solución, no quiere decir que no aparezca, creo que debo ver las otras cosas que hay a mi alrededor. En estos días me he dado cuenta que, lo que me pone contento es salir y escribir.
Me puse a escribir sobre el fin del mundo, y me salió un relato de ficción, tomando al fútbol como tema. Me puse a pensar qué se necesitaría para que la selección avanzara y sobresaliera en un mundial. Más que habilidad, quizá un buen técnico y un poco de suerte para llegar a la cima del mundo… antes de que éste se acabe. Lo que salió fue el ejercicio de Metatextos, cuyo resultado ahora sí no es tan malo.
Ayer salí con mi novia por las calles del centro. El plan era ir a la exposición que está en el centro pero mejor ella me acompañó a pagar unas cuentas, y yo la acompañé a comer ya que yo ya me había degustado unas sabrosas hamburguesas en casa (y eso que a mi papá no le gustan las cosas “americanas”). Después de tomar fotos en la tarde por Bellas Artes y de comprar unos Red Bull en un Seven (y sentirme nervioso al tomar el producto), nos lanzamos a un evento en el Pasagüero, a mi novia le habían regalado entradas para un evento que no de los que acostumbra ir, por lo que a veces la sentí fuera de lugar, pero al final creo que le gustó.
En ese evento encontré a una persona que trabaja en los medios a la cual admiro mucho, me tomé una foto, intercambié sólo un par de palabras porque me ganó el nervio y ps ya, fui feliz y contento, tanto que al llegar a casa me puse a escribir un post para Big Blogger. Si quieren ver a quien me encontré y el choro que me eché, pásenle por acá.
Hasta leer me está haciendo bien. Dejé el libro del antidepresivo para volverle a dar otra oportunidad al Carlos Fuentes en un compilado de cuentos que se llama “Cantar de Ciegos”. Ahorita las primeras líneas no están del todo mal, un poco rebuscadas y mamonas, pero comprensibles. Ya les contaré cómo me pareció.
Me espera un finde de podcast, cafecito y una que otra actividad para no estar en casa, haciendo lo que me deprime.
Después de los comerciales hacia las cosas que escribí, condimentadas con las cosas de la semana creo que ha salido un post potable que nuevamente ha vencido a la nefasta hoja en blanco. Lo logré! =)
Me lo he estado preguntando toda la semana, el sábado aún más que otros días. Qué pasaría si en mi vida para mi no hubiera más que levantarse tarde, intentar escribir y sufrir las carencias del desempleado que vive con sus padres.
La vida se ha vuelto todavía más monótona que cuando salí de la carrera. Ya no hay escuela, ni siquiera hay un trabajo y estoy solo yo, mis pensamientos, mi computadora y el Xbox 360 que ya no ofrece un reto para pasar el tiempo. Me he estancado, ya no hay ganas, de a poco se acaba la tolerancia y la comprensión de los míos, de a mucho mi circunstancia ha empeorado y no se ve una salida, no alcanzo a ver nada.
Ahora más que nunca he cambiado. Las ilusiones y las fantasías que antes me animaban ya no existen; en su lugar quedó la nada en la que se mueve mi realidad. Un día abrí los ojos y todo en lo que yo creía había desaparecido, sólo quedaba yo, mi familia y mis amigos. Pero aún eso no era suficiente como para izar las velas y continuar.
Mi hermana hoy está en Puerto Vallarta y yo estoy aquí, sostenido de la mano, sintiendo que esa mano está perdiendo fuerza, que así estoy perdiendo libertad inclusive y dejándome recluido en mis propios pensamientos, tanto que no puedo ver más allá de mi propia nariz como dice esa canción…
¿Y si la vida no diera más que desvelos, que fracaso, que esa sensación de que has fracasado, que falta de motivos, que carencias económicas y afectivas; si no hubiera más que cuatro paredes y una ventana a la cual no te asomas, si sólo diera podredumbre, eterno desempleo u oficio sin remuneración, si no hubiera coraje o valor, si hubiera eso que tanto deseaba y ya no creo, si solo diera la misma consecución de minutos, de días, de semanas, de años?
Llevo siete meses desempleado, tiempo que se ha ido volando, en el que no he conseguido nada, en que mis ganas han sido biodegradables; en el que la risa se ha ido borrando poco a poco de mi rostro, mostrando ahora una faz inmutable como una estatua, tan sensible como el mármol, como un espectador que ve una película aburrida a la cuál llama existencia.
Al menos mi único consuelo son las cosas estables en mi vida, como mi familia y mi novia; pero yo estoy lejos de estar bien, me siento inútil y temeroso en cada paso. Y lo peor de todo es que ya no sé cuándo va a acabar todo esto, aún dudo si todo esto algún día se terminará… yo que me la paso diciendo a la gente que todas las cosas malas de la vida pasarán.
Hoy más que nunca extrañé esos días en los que gastaba montones de dinero ganados en 15 días de trabajo…
Fue imposible no recordar el año pasado cuando fui por primera vez a “La Risa”, pulquería que, como uno de esos objetos kitch como los cigarros faros, la lucha libre, las cantinas o las películas de mi maestro Garcés, es una evocación de tiempos no vividos, una nostalgia de un México que desaparece en los ojos de los grandes y afortunadamente renace en una generación desorientada, por lo mismo ávida de experimentar.
Hace casi un año, les decía, en circunstancias muy diferentes entraba a la pulquería, con ese deseo de recordar a mi fallecido abuelito y unas ganas enormes de un curadito. Aquellos días los DFlickrs querían una reunión ahí y pues fue algo divertido, yo me sorprendí a ver a mucho chavito entrándole a la bebida ancestral y entre ellos (esa combinación de nuevo y viejo) me sentí muy a gusto.
Cuando supe que allí se iba a realizar un paranoicast, no dude ni un momento en decir: sí.
Hoy llegué a las calles de Mesones e Isabel la Católica, destruidas por los trabajadores de una constructora. La remodelación me hizo sentir desubicado, pero después seguí mis instintos y éstos me llevaron a la pulquería. Después de una escala en una cafetería que me dan ganas de ir con más calma, entramos en el recinto, tan lleno como la una de la tarde lo permitía, tanto que me sorprendió que todavía hubiera lugares para nosotros.
Del paranoicast no me pregunten porque no se llevó a cabo. Del pulque les diré que estaba tan delicioso como aquella primera vez, de la compañía pues que estuvo poca madre, que me reí como pocas veces en un día. Aunque debo señalar el servicio que fue muy bueno… y anecdótico, les contaré por que:
Pues que me voy sentando en una de los bancos cuando se fue el Ebarrera, una de las ñoras que me atendía, al quererme acomodar la silla, sin intención me picó las nalgas. Digo, ni había tomado dos y ya me llevaba con una de las que atendía de a piquete de nalga.
Bueno, siempre creí que me llevaría así con gente que me ofreciera trabajo, favores de poder o inclusive sexo, pero un piquete por sólo dos curados de Guayaba es priceless jajajajajaajajaja.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño.
San Pablo. 1 Corintios 13:11
Recuerdo que pensaba que “ser niño” era la cosa más maravillosa que me pudo haber ocurrido. Los momentos más felices, las victorias más significativas, las ilusiones más grandes y los sueños ligados a la fantasía. Todo eso era yo.
Recuerdo mis juguetes, que en su mayoría era luchadores de plástico, a los que quería más que el juguete de moda. Recuerdo que suplí cuando no tenía un videojuego de moda con un Family (de esos de cartuchos, recuerdan?) y cuando dibujaba e hacía historias porque no podía comprar siempre cómics.
La escuela era mi vida, casi nunca me gustaba hacer la tarea pero en clase yo era el mejor, siempre daba lo mejor de mi mismo. Algunas tareas que implicaban dibujos casi siempre me ayudaba mi mamá (mejor dicho me los hacía). Siempre recibí su apoyo en los buenos y malos momentos de mi infancia.
Al futuro lo veía como algo muy lejano, y pensaba que las cosas que tienen los adultos se darían de manera natural. Que tendría novia, que viviría en un departamento o algo así y que trabajaría de lo que “más me gusta”, un concepto vago en ese entonces.
Ahora me preocupo por el empleo y más que nadad por el dinero, por el chupe del finde, por el cuate con quien voy a ir al cine, por la novia y todo lo que implica tener una. Ya ando pensando en cómo conseguir el crédito para una casa, o al menos tener un carrito en dónde moverme en esta caótica ciudad.
Alguna vez pensé que sería niño para siempre…
¿A qué vino esto de “cuando yo era niño” antes de abril? Pues es sencillo, en Metatextos dejaron un ejercicio en el que había que hacer un cuento basado en una rola de Cri-Cri. Me trajo buenos recuerdos e indudablemente lo comparo con mi vida adulta actual. De repente sentí un poquito de nostalgia de aquellas veces en las que ponía en tocadiscos para escuchar las rolas del grillito cantor.
Nada más fue eso… Recordar que ya no soy un niño. =')
Recuerdo perfectamente días antes de que nos hiciéramos novios, cuando al lado mío, decidiendo qué sería de nosotros, y tú me dijiste algo que me cautivó: “te quiero para mí”.
Como ya dije, llegaste a mi vida en el peor momento y de a poco te fuiste metiendo. Primero por curiosidad del tipo que había entrado en Big Blogger y después por un tipo con el que había sido agradable ir a ver “Paris Je t’aime”.
Estas loca (la más loca que he conocido hasta ahorita), desquiciada, traumada, salida de tus casillas, deschabetada, totalmente dañada del cerebro y más. Pero al mismo tiempo eso te ha hecho distinta, más segura que muchas, lees mucho (todavía sigo leyendo los libros que me prestaste), tienes un gran sentido de la amistad. En lo personal me encanta cuando bailas al caminar.
Eres como una muñequita a la que le hubieran dado píldoras de crecimiento, tu boquita chiquita se ve genial con un lipstick rojo, tu distinto pudor te permite esas faldas cortas o esos escotes pronunciados, yo no puedo más que ver cómo los demás hombres te miran. Con eso y tu locura no puedo decir más que: “Ay niña!”.
Pero no todo ha sido locura. En ti he encontrado una ternura que me ha conmovido, creo que en ti he sido todo un nene consentido, que hace todo lo que le place, que a veces impone su voluntad. En estos momentos sólo en tus brazos me siento tranquilo.
Eres tan fan como yo del café (tu receta te la envidiaría Starbucks), de los podcast y juntos hemos pasado tardes muy agradables escuchando música, degustando comida chatarra en el Sam’s o esos chocolates envinados, en besos y en abrazos y en latidos de nuestro corazón.
En gustos musicales siento que te falta, que tu obsesión por la música electrónica te limita un poco, pero bueno, he aprendido mucho del género y me ha llegado a gustar una que otra canción que me has compartido, como ésta, que descubriste gracias al electrónico, y como tú bien dijiste, define de a poco nuestra relación, de momentos que compartimos, en que nos damos, en los que me enseñas a la mujer y a la niña, y en la que, de a poco, nos dejamos ser:
Tudo vai terminar Tudo era um tormento Deixa isso tudo passar Vem viver este momento dos momentos
Gracias por vivir estos momentos conmigo. Te quiero mucho (k)
Quiero que sepas las razones por las que me gusta que estés conmigo, por las que agradezco a Dios que hayamos vuelto a ser amigos y que de vez en cuando podamos platicar como antes:
* Tenemos gustos similares en la música. Todavía recuerdo esas competencias que hacíamos para ver si teníamos la canción que mostrábamos en el mensajero.
* No tienes pelos en la lengua. Se que de ti puedo escuchar la opinión más dura, pero la más sincera, que la das con pasión y defendiendo lo que eres.
* Te gusta leer y eso es algo muy chido. Todavía recuerdo tu gusto por Bécquer y que tu libro favorito es “El Amor en Tiempos del Cólera”. Podemos platicar de esas cosas… y vaya que con pocos se puede hacer eso.
* A pesar de tener un temperamento y un carácter fuerte; eres agradable en el trato. Detestamos la mala vibra y creo que eso nos da oportunidades para conciliar nuestras formas de ser.
* Gracias a ti supe poner atención a qué les decía a las personas o cómo decía las cosas. Durante este tiempo me metí en muchos problemas por eso, pero ahora creo haber aprendido la lección.
* Me gusta que mires hacia el futuro. Ya tienes tu plan definido y no importa el curso de los acontecimientos, el objetivo sigue siendo el mismo.
* La más reciente: la confianza en nosotros se ha fortalecido. Así nuestras pláticas han dado un giro completo, podemos confiar más en nosotros y podemos ver hacia delante. Ojalá no me equivoque, pero creo que hoy somos más amigos que antes.
* Y la que realmente me causa admiración desde que te conocí: tus fotos. Son muy buenas, demuestran todo lo que tú eres y lo que eres capaz de hacer. Extraño mucho las primeras fotos que ya borraste (de las cuales yo tenía muchas favoritas), como la que le da título a este post y a la canción de Shakira (sí, sus rolas en la peli son horrorosas jejejeje):
Después de ti la pared No me faltes nunca Debajo el asfalto Y mas abajo estaría yo Sin ti
[De Fondo: Rod Stewart - You're in my heart (the final acclaim)]
Antes de leer, darle play al video.
Una de las cosas que puedo agradecer de mi primer año en Big Blogger fue conocerte, llegaste a mí creyendo que era el tipo más buena onda y menos mamón de ahí. Tu presencia cada noche me sirvió de mucho, escucharte y que me escucharas, que platicáramos por Skype hizo que nuestra relación entre nosotros fuera más fuerte.
Fue tan mágico, tan delicioso conocernos que tenía que ir hasta tu estado a verte cara a cara. Puedo decir con toda certeza que nadie me ha tratado tan bien como tú, nunca me había sentido huésped y tú hiciste que esa experiencia fuera de lo más placentera. Una lasagna, una pasta, gelato de vainilla con canela y una cerveza Superior ha sido lo más rico que he comido en años.
Aquella noche en el centro aún el recuerdo. Con esa botana deshidratada de chícharos, una cerveza y contigo entre mis brazos, realmente me envolví en el calor del momento y aún hoy sigo sin arrepentirme del final. Tú siempre has sido muy prudente en cuanto a soltar la rienda, pero esa vez que bajaste tus defensas, fue algo increíble.
Pasó el tiempo, nos distanciamos un poco, pero de alguna manera logramos que la amistad sobreviviera. Nos consolamos mutuamente cuando las figuras del amor nos abandonaron y celebramos cuando nuevas personas entraron a nuestras vidas.
Eres una mujer excepcional, libre, por ti leí “La insoportable levedad del ser” y fui libre también, eres una amiga incondicional e infalible, la tristeza y la alegría en una sola persona, capaz de dar lo que no tiene y comprometerse en causas justas. Eres sexy cuando hablas en otros idiomas y tu vida es más emocionante que cualquier novela actual.
Me enseñaste a perdonar y a apreciar una buena amistad sobre cualquier deseo, a dar mi opinión pero a moderarla sabiendo que me leen, a que hay familia más allá de la corriente sanguínea y que con esfuerzo uno puede lograr objetivos en la vida. Eres una de las indispensables de mi vida, tanto que quiero que esto dura muchos años más, tantos como nuestra voluntad y nuestra asalud nos lo permitan.
Fue difícil escoger una rola, de hecho, creo que como “la yo de un post” me reclamarás. No soy precisamente aficionado a la música italiana y mucho menos a la Carmen Consoli, sé que no te gusta el pop como Eros Ramazzotti o Laura Pausini. Entonces tuve que evocar un recuerdo:
G: Conoces esta rola? Ella: Sí G: Es muy padre, habla de ondas del amor, de tener un compañero al que quieras o algo así. Ella: Basta, que me vas a hacer llorar…
You're a rhapsody, a comedy You're a symphony and a play You're every love song ever written But honey what do you see in me
Creo que te mereces a alguien así en la vida. Te quiero mucho.
Todavía recuerdo esa tarde dorada, no puedo describirla de otra manera: el sol bañaba a las seis de la tarde mientras un grupo tocaba afuera del MUNAL. Tú ibas con una blusa rosa y tus rizos negros parecían extensiones de ti que me abrazaban y que me hacía partícipe de ti y de tu sonrisa.
Y después la regué…
Básicamente ese ha sido la historia entre nosotros, tú siempre tratando, al principio por atracción física y después por amistad, acercándote a mí… y yo abriendo mi bocota (o cerrándola, como la primera vez) y echando todo a perder: esa ha sido mi especialidad. Recuerdo que una vez me confesaste que hace tiempo tenías muchas ganas de verme y al momento de estar juntos, yo decía una estupidez… y ya no querías verme tanto.
En ese momento no supe controlar la pasión que sentía, esas ganas terribles de querer abrazarte, de sentir de tu cuerpo un calor inigualable, tus ojos grandes y vivaces que son casi hipnóticos y ese olor a perfume (no diré la marca, pero huele hot) que me volvía loco y me ponía a pensar nada más en ti.
Un mal inicio y un intento de relación frustrados no fueron impedimento para que nos siguiéramos viendo y compartiendo cosas, como nuestros secretos, nuestras ilusiones y nuestras paranoias, las idas al cine, el café y la música, pero de eso hablaré al final.
Tú sí eres una verdadera reina del dolor, aunque eso no quiere decir que seas negativa. Eres sarcástica hasta terrenos insospechados, eres creativa y con pocos recursos haces maravillas, una bondad escondida y una ternura demoledora. Es difícil visualizarte sin tus cigarros, tu collar, tus pantalones de mezclilla y sin tu té Arizona.
Eres narcotizante. Gracias a ti soy fan de las salas vacías de cine (y de levantar los pies en los asientos), de Chetes y Quiero Club, y (a ella atribúyanselo) mi adicción mal plan al Starbucks. Si no hubiera sido por ella, no tendría ese gusto por mi Frapuccino Caramel o a mi Machiato Grande: sin ti no podría.
Contigo puedo platicar las horas, me das mis zapes cuando más lo necesito, me comprendes y has servido de paño de lágrimas cuando me han roto el corazón. A ti te puedo contar cosas que no a cualquiera le digo y ni en este blog he mencionado, eres una confidente y una cómplice en mi vida: eres una de mis mejores amigas.
Y de un beso sorpresivo, a un café bajo la lluvia, crepas mientras vemos una peli y caminatas por el Parque México se ha ido nuestra amistad. Con altas y bajas, con buenos momentos y sobretodo, contigo y conmigo: con los dos, cayendo o volando. Eres un ser lleno de pasión, y creo que no hay otra rola, de las tantas que me enseñaste, que defina lo mejor de ti, con tu alguna vez grupo favorito:
Suspendidos en el tiempo sin razón no hay pasado no hay futuro solo el aliento que nos damos día a día con el corazón
Ese día yo trabajaba en un periódico, tenía tiempo libre antes de las cuatro y eso me daba tiempo de checar blogs, sobre todo nuevos. En ese entonces entré a uno, uno que no sabía que era un blog secreto.
Después tú me agregaste al mensajero, y después de muchas conversaciones, llamadas a celular y letras, nos comenzamos a enamorar. Fue muy raro saber que tú decías que vivías en el sur de mi ciudad pero no, de hecho vivías al norte. Aunque para ser docente te faltaban clases de Geografía.
Te llegué a apreciar mucho, sobretodo por esas largas llamadas de Tulancingo a México en donde los contábamos todo, donde éramos soportes de cada uno, creo que hubiéramos sido una gran pareja, a pesar de ella odiaba todo lo que considerara fresa y le gustaba mucho la trova, y de un pequeñísimo detalle: tenías novio.
Recuerdo ese día en el que fui a tu cuidad a conocerte en persona: fue un gran día. Nos queríamos tanto pero tú tenías alguien y creí que sería difícil poderte dar un beso, así que al final perdí toda esperanza. Pero antes de tomar el camión que me llevaría a casa, me despediste con un beso, rápido, sorpresivo, fulminante.
Después la distancia pudo más, dejaste de tener Internet y sólo nos comunicábamos por correo electrónico. En cada mail yo escribía todo eso que me hacías sentir y lo mucho que te extrañaba y que esperaba que tomaras una decisión respecto a nosotros. Pero al final y tras una discusión terrible, optamos por no volver a vernos, porque al final escogiste a tu novio; y por mi parte yo me prometí no volverme a relacionar con mujeres que están en una relación.
Pasó el tiempo y volvimos a ser amigos pero mantuvimos nuestra distancia. Hasta que hace poco me volviste a hablar de esos mails y que nadie te había escrito como yo y no sé que más. Aunque no lo he olvidado, tú tenías una pareja y yo también, además no estaba dispuesto a arriesgar mi corazón de nuevo.
Todavía tengo guardado el reloj de metal que me regalaste y esa vela enorme y azul, las guardo con mucho cariño a pesar de que las cosas no salieron bien y que lo malo prefiero enterrarlo en el olvido. Pero siempre recordaré que para el amor y las distancias, se necesita un puente. Creo que si esto fuera de películas, lo nuestro sin duda sería como “Los Puentes de Madison”, y que, en el momento que nos quisimos, siempre hubo ese algo que nos mantuvo conectados.
Arriba el sol Abajo el reflejo Ve cómo estalla mi alma Ya estás aquí Y el paso que dimos Es causa y es efecto Cruza el amor Yo cruzaré los dedos
A veces suelo mirar a la luna y me sale tu recuerdo.